
Siendo el primer partido en el Camp Nou, probablemente Hiddink tenga más en cuenta las cualidades de los azulgranas que las de su equipo a la hora de plantear el partido. El objetivo del técnico holandés es llevar el desenlace del partido a Stamford Bridge, donde el factor campo les permitirá salir como favoritos. En Barcelona, pues, será prioridad maniatar los automatismos azulgranas, impedir que el equipo de Guardiola despliegue su mejor fútbol, y a partir de ahí, tratar de aprovechar las oportunidades que se puedan generar mediante el contraataque o el juego a balón parado. No será un planteamiento descaradamente defensivo y el Chelsea no irá a Barcelona a encerrarse atrás ya que tiene potencial para plantar cara al Barça, pero si es cierto que Hiddink no correrá ningún riesgo que pueda desnivelar la eliminatoria en su contra y provoque que su equipo desaproveche la ventaja que le otorga la vuelta en casa.
En la defensa de Messi, la baja de Ashley Cole supone un serio contratiempo para Hiddink ya que el inglés no tiene un recambio natural en la plantilla. En este sentido, aunque Bridge hubiese permanecido en el equipo, la gravedad de la ausencia del lateral titular sería la misma, ya que el lateral del City no ofrece más garantías ante Messi que las que pueden ofrecer las soluciones que improvise el Chelsea ante el Barça. Éstas, seguramente podrían reducirse a tres, Mancienne, Ivanovic y Bosingwa. El primero es quizá la alternativa más arriesgada, debido a que pese a ser un defensor polivalente y con mucha proyección, se trata de un futbolista muy joven y con nula experiencia en partidos de la máxima exigencia. De las otras dos alternativas culquiera puede ser la elegida, aunque apostaríamos por que el técnico optará por modificar lo menos posible la defensa habitual y mantendrá al serbio Ivanovic en banda derecha. Así pues, el encargado de controlar a Messi será el portugués Bosingwa, un lateral de mayor velocidad y más cintura, muy capacitado para la marca individual pero que puede tener más dificultades si el Barça planeta un ataque más táctico que le impida tener una marca fija y le obligue a tomar decisiones defensivas.
No obstante, más que el desequilibrio individual, lo que el Chelsea tratará de minimizar es la incidencia del crack argentino en el juego colectivo con sus diagonales hacia el centro, mediante las cuales logra retrasar las líneas del rival y ofrecer metros para que Xavi pueda administrar el ritmo del partido recibiendo de cara. Para ello, los ingleses buscaran eliminar los espacios en la zona de la mediapunta empujando a Messi hacia el extremo, con la presencia de un jugador como Ballack. El alemán, pese a que es el futbolista determinante del ataque blue -con permiso de Drogba- debido a que es el hombre que administra las posesiones, deberá sacrificarse defensivamente jugando en su perfil menos bueno y obligado a iniciar la transición defensa-ataque desde situaciones demasiado retrasadas. Si no fuese porque la presencia de un lateral como Alves obligará a Hiddink a alinear a un volante como Malouda que vigile las subidas del brasileño, apostaríamos por un centro del campo con Essien, Obi Mikel, Ballack y Lampard que permitiría al equipo vigilar la diagonal de Messi con la entrada del nigeriano, a la vez que potenciaría a Ballack.
El marfileño, además, será imprescindible si el Chelsea se ve penalizado por el sacrificio de Ballack y no logra dar sentido a la posesión, ya que entonces recuperará la formula que le permitió alcanzar la final de la pasada edición, la segunda jugada a partir de Drogba. El Barça buscará el emparejamiento del punta con Piqué, pero en la defensa de este tipo de situaciones deberán involucrarse otros jugadores como Touré para barrer por delante de la defensa o Carles Puyol, quien desde el lateral izquierdo deberá controlar una posible prolongación de Drogba buscando la espalda de los centrales para la entrada del extremo derecho en diagonal, demarcación que se disputan Anelka y Kalou. Posiblemente el elegido sea el punta francés puesto que con Essien en ese costado, el equipo no demandará excesiva colaboración defensiva del hombre que acompañe a Drogba en ataque y con Anelka el Chelsea lograría dibujar situaciones de dos contra dos con los centrales azulgranas.
Vemos pues, que si el Chelsea propone un buen planteamiento y consigue maniatar el juego del Barça, los de Guardiola tendrán dificultades para imponer su ritmo al partido y situarlo en un contexto ventajoso. En este escenario, tendrán especial incidencia las individualidades del equipo, con especial atención a los duelos en banda de Messi y Henry frente a Bosingwa e Ivanovic. El desequilibrio individual en estos duelos obligará al Chelsea a ofrecer coberturas y a reorganizar el entramado defensivo propiciando la aparición de desajustes que permitan al Barça desequilibrar en una acción aislada. En la búsqueda de estos desequilibrios, el invitado sorpresa puede ser el capitán Puyol desde la posición de lateral izquierdo. Será importante, para ello, que no limite su aportación a la fase defensiva sino que a lo largo del partido sorprenda progresando por la banda sumándose al ataque. Con este comportamiento, además de alejar al extremo derecho del Chelsea de Drogba y por lo tanto de la disputa de la segunda jugada, el objetivo es el de ofrecer un anzuelo a Essien. Si el ghanés lo muerde, Iniesta podrá liberarse de su marca y el Barça crecerá. Si por el contrario Essien permanece sobre el manchego, Puyol debe buscar la línea de fondo para plantear, junto a Henry, situaciones de dos contra uno ante el lateral derecho rival.
Será la primera parte de un partido de 180 minutos, en la que si bien difícilmente se decida nada, si puede empezar a aclararse el camino a la final de Roma para alguno de los dos equipo.
