
En la propuesta futbolística azulgrana, una de las claves es la responsabilidad que asumen los defensas a la hora de iniciar jugada desde atrás sacando el balón desde la defensa. En este sentido, secundando a los centrales, el peso de los laterales es considerablemente más importante que en la mayoría de equipos. No obstante, la temporada pasada, la presencia de Abidal en el lateral izquierdo alteraba el funcionamiento, motivo por el cual, hasta bien entrada la temporada, Guardiola optó para la demarcación de interior izquierdo por hombres como Keita o Gudjohnsen, es decir, futbolistas con mayor recorrido físico capaces de recuperar el balón basándose más en el físico que en el juego de posición, como consecuencia de la menor fluidez en la circulación por el perfil izquierdo del equipo.
Este hecho se tradujo a lo largo de prácticamente toda la primera vuelta en una evidente dependencia de la banda derecha del equipo formada por Márquez, Alves, Xavi y Messi. Poco a poco la irrupción de Piqué, la recuperación de Henry y como consecuencia la reubicación de Iniesta en el interior izquierdo, permitieron dar una mayor amplitud a la propuesta futbolística culé, que ya no se reducía a un solo costado. No obstante, y aunque ahora la presencia de Abidal no significaba una limitación tan importante como al comienzo de temporada, el lateral zurdo seguía siendo una pieza con un lenguaje futbolístico diferente al de sus compañeros. Así, en el inicio de la jugada, Abidal cerraba con los dos centrales y era Alves quien se sumaba al centro del campo para generar superioridades involucrándose en la elaboración de la jugada. La implicación de Abidal en la transición ofensiva, en cambio, era prácticamente testimonial. Esta temporada, en cambio, con la posibilidad de contar con Maxwell en esta demarcación, el juego del lateral izquierdo se corresponderá más al de todo el equipo, facilitando así que el Barça desarrolle todo su potencial. Exagerando la comparación diríamos que mientras con Abidal es el juego de sus compañeros el que ayuda al lateral, ahora con Maxwell, el juego de los Henry o Iniesta también se beneficiará de la presencia del brasileño.
Finalmente, esta participación más activa de Maxwell en la jugada permitirá que en caso de pérdida, el Barça tenga a otro hombre cerca del balón y que, por lo tanto, pueda participar de la presión adelantada que practicó la pasada campaña el equipo de Guardiola, haciendo más efectiva la transición ataque-defensa del Barça. La llegada del lateral brasileño, no obstante, obligará al técnico a modificar los mecanismos del equipo en lo que se refiere a la salida del balón desde la defensa, pues debido a las diferencias entre Abidal y Maxwell, también sus funciones en el mecanismo colectivo del Barça deben ser distintas. En este sentido, en el inicio de liga hemos visto algunas modificaciones como la presencia entre centrales del mediocentro a la hora de construir jugada desde la zaga, o la subida, a la vez, de los dos laterales a la línea de medios. No obstante, dejaremos pasar algunas jornadas más antes de dedicarle un análisis más detallado a estas novedades, para así poder observar detenidamente su funcionamiento y las consecuencias que pueda tener en el juego del F.C.Barcelona.
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