
Este fin de semana el Barça de Guardiola disputará, frente al Valencia, el que será el partido más complicado hasta la fecha en Liga. A finales de semana realizaremos la previa donde nos centraremos en los planteamientos que pueden presentar ambos conjuntos, pero antes, en este post abordaremos un factor decisivo en el planteamiento del Valencia y, por lo tanto, definitorio del escenario del partido: las ausencias por lesión de David Villa y de Joaquín. Más allá de su calidad individual y del peligro que pueden llevar uno desde el extremo y el otro como punta, el andaluz y el asturiano son las vías mediante las cuales el Valencia de Unai Emery encuentra la profundidad en su juego y, por lo tanto, la posibilidad de crear espacios en ataque a partir de los cuales generar ocasiones de gol.
En el caso del extremo andaluz, partiendo desde el costado derecho, su capacidad para aguantar el balón permite que sus compañero tengan el tiempo suficiente para ocupar posiciones ofensivas y, por lo tanto, el posicionamiento del equipo responda a una ordenación que favorezca el control del juego. Además, su desborde en el uno contra uno obliga al rival a implicar a varios jugadores en la defensa de estas situaciones, con lo que el Valencia consigue generar espacios en otras zonas del campo. Más concretamente, la atracción que genera Joaquín sobre la defensa del rival, libera el perfil zurdo del ataque valencianista, zona en la que Silva, Mata y Villa, sacan provecho de ésta situación. Sin Joaquín, ante el Barça Emery deberá apostar por un perfil diferente como es Pablo Hernández, más centrocampista que extremo, y que a buen seguro no tendrá el mismo poder intimidatorio sobre la zaga azulgrana. Ésta, pues, podrá organizarse de manera más ordenada y por lo tanto robar espacios a la banda izquierda del Valencia.
Junto a Joaquín, la otra vía que explota el Valencia para dar profundidad a su juego es David Villa. El internacional español es un futbolista que por su poder rematador, con su sola presencia es capaz de monopolizar la atención de las defensas rivales. Así pues, éstas, ante el juego del asturiano al límite del fuera de fuego buscando el desmarque en profundidad, y su tendencia a caer a bandas, se ven obligadas a retrasar su posición y a jugar cerca de su guardameta. De este modo, fijando a la zaga rival en una posición retrasada, Villa logra separar las líneas del adversario alejando a la defensa de la línea de medios y, por lo tanto, habilitando espacios en tres cuartos de campo para que sean aprovechados por futbolistas como Silva o Banega.
Por otro lado, su tendencia a participar de la jugada acercándose a zona d medios para entrar en contacto con el esférico, permite que cuando el centro del campo no encuentra espacios, su aparición entre líneas provoque que los medios del adversario, al ir a taparle, liberen a los hombres encargados de organizar, es decir, Silva y Banega. Como sucediera con Joaquín, el posible substituto de ‘el Guaje’, Nicola Zigic, reúne unas características muy diferentes. El serbio, pese a su espectacular envergadura, es un jugador que infunde menos respeto a los rivales y, por lo tanto, su presencia no hará que la defensa recule. Además, nada tiene que ver el peligro de Villa buscando un pase a la espalda de los centrales con el que pueda tener Zigic, un punta que lejos del área ve como se resiente su aportación al juego, por lo que el adversario puede adelantar la línea, arriesgar en el fuera de juego, jugar cerca de su centro del campo y, por lo tanto, dominar el juego entre líneas del rival.
