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Barça 2011-12: La portería

Cuando hablamos de un portero, en la mayoría de casos lo hacemos para designar al encargado de atajar los disparos del rival. Situado bajo palos, parece una isla desligada del resto de jugadores, hasta el punto que en la mayoría de casos ni aparece cuando se mencionan las disposiciones tácticas de los equipos. El portero, seguramente, sea la pieza más infrautilizada en el fútbol. Por norma, nos olvidamos que un guardameta se define por ser un jugador como cualquier otro, pero que, además,  puede tocar el balón con las manos dentro de su propia área. El portero es un privilegiado. Puede hacer lo mismo que los otros jugadores y además utilizar las manos. En cambio, sucede que en la mayoría de casos el meta se limita a eso, a utilizar las manos, convirtiendo lo que debería ser una ventaja en una limitación. Hay diez que juegan y uno que ataja, cuando se tiene la posibilidad de utilizar a once jugadores para incidir en el juego.

Ahí el Barça tiene ventaja, juega con once. En el inicio de la jugada Valdés asume las mismas responsabilidades que asumiría cualquier central, cuando el esférico circula en campo propio ofrece siempre una línea de pase, y cuando toca cerrar la espalda de sus centrales se comporta como un libero de antaño. Además, para cuando la superioridad de jugar once contra diez no es suficiente y el rival encuentra situaciones para amenazar la portería azulgrana, como Valdés es un jugador con una ventaja, que puede utilizar las manos, para, y para muy bien. Ya sea saliendo a los pies del delantero en situación de uno contra uno, salvando un disparo a quemarropa con reflejos felinos o mandando en un balón aéreo colgado desde el costado, Víctor aprovecha como pocos la ventaja que le da el reglamento.

En el banquillo, preparado para sustituir al titular cuando sea necesario y con la Copa del Rey como competición en la que gozar de minutos, el Barça cuenta con Pinto. Se trata de un portero que encaja bien en esta idea de portero-jugador. Cuando tiene que jugar con el pie, juega, cuando tiene que salir fuera del área, sale, y si tiene que parar, para, quizá no tan bien como otros, pero para. Además, dentro del vestuario es un activo muy importante, y junto a Carlos Busquets forma un grupo de trabajo que se está demostrando perfecto para Valdés.

Son varias las voces que reclaman un portero suplente de más nivel, pero ahí es donde deben entrar en juego los equilibrios a la hora de formar una plantilla. ¿Qué ganas?¿Qué puedes perder? Con -pongamos un ejemplo irreal- Neuer tendrás un portero suplente mejor que Pinto, pero ¿eso será mejor para el equipo? Depende. Si con su fichaje pones en riesgo el nivel actual de Valdés o introduces en el vestuario un elemento desestabilizador, sin duda el equipo habrá salido perdiendo. ¿Vale la pena arriesgar eso por un portero suplente?

La renovación deGorka Iraizoz, una pista:


Si el club finalmente se hubiese decidido por incorporar a un nuevo portero suplente, seguramente la mejor opción que ofrecía el mercado era el portero del Athletic Gorka Iraizoz. Experiencia en la Liga, calidad contrastada, facilidad para adaptarse al vestuario y la carta de libertad bajo el brazo. Para Andoni Zubizarreta, el secretario técnico azulgrana, se trataba del entorno que más concoce, pues anteriormente fue el encargado de la dirección deportiva del club Vasco.

Por eso, aunque aún quedarian otras alternativas como el chileno de la Real Sociedad Claudio Bravo, desde En un momento dado leímos la renovación de Gorka como una pista de que el F.C.Barcelona se había decantado por no fichar un portero de cara a la próxima temporada.

Las dos opciones de casa:


Si finalmente se decide por no fichar, el club tiene dos  opciones para ocupar la plaza de portero suplente. La primera pasa por no cambiar nada, renovar a Pinto y aprovechar que gracias al buen papel del equipo en Copa del Rey puede mantener el nivel competitivo pese a llevar cuatro temporadas a la sombra de Víctor Valdés.

La segunda solución, tanto si Pinto decide no renovar para buscar mayor protagonismo en otro equipo, como si el club considera que tras cuatro años el equipo necesita refrescar la posición, pasa por mirar al filial. Descartado, en principio, Oier Olazabal, las alternativas parecen ser Masip y Rubén Miño. Ambos formados en las categorías inferiores y actualmente en el equipo de Luís Enrique, conocen el estilo de juego del primer equipo y son varias las veces que han entrenado a las ordenes de Guardiola -Miño incluso llegó a disputar la ida de la Supercopa ante el Sevilla- por lo que no les es extraño el vestuario de la primera plantilla.

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