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Apuntes del Milan ante la Lazio

Tras el retraso provocado por la huelga de futbolistas, para el primer rival del F.C.Barcelona en Champions, la liga empezó este fin de semana ante la Lazio de Roma. Allegri saltó con Abbiati en la meta, cuatro hombres en defensa con Abate y Antonini en los laterales, y Nesta junto a Thiago Silva en el centro de la zaga. Por delante un mediocentro -Ambrosini- y dos interiores -Gattuso y Aquilani-, Boateng como enlace entre la media y la delantera, y arriba Ibrahimovic y Cassano. 

El partido comenzó con una Lazio encontrando muchas facilidades para situarse cerca del área rossonera. Una vez ahí, el Milan se cerró bien, pero si acaso solo Thiago Silva posee el talento individual y físico suficiente para sobrevivir en esta situación en partidos de máxima exigencia. Tampoco tenia más opción el Milan, sin posibilidad de presionar en primera línea -Ibra y Cassano seguramente sean la antítesis del perfil de delantero que se necesita para llevar a cabo este tipo de defensa- y en la media el estado de Gattuso lastraba demasiado como plantear una presión más o menos eficiente. El escenario cambió cuando a raíz de la lesión de Genaro entró el holandés Van Bommel, que se situó de mediocentro pasando Ambrosini a ocupar el interior derecho. El equipo ganó sobretodo en intensidad y capacidad para defender hacia adelante.

No obstante, la defensa, con un portero como Abbiati y un central tan mermado físicamente como Nesta, no tiene más remedio que replegar para sobrevivir, provocando que al rival le sea sencillo recibir a espaldas del centro del campo y, por lo tanto, superar esa presión que podría plantear la media. Esto, unido a que el rombo milanista defiende muy estrecho, provoca que el equipo tenga muchos problemas para defender el cambio de orientación o las entradas desde segunda línea del perfil contrario del rival. En este sentido, de cara al partido de Champions ante el Barcelona, las conexiones Messi-Villa e Iniesta-Alves/Pedro, pueden hacer mucho daño al conjunto de Allegri.

Señalar, por último, que por momentos el Milan abandonó el rombo para jugar con cuatro hombres en línea en mediocampo con Boateng más abierto a la izquierda. Así, no solo el equipo sufrió menos en defensa, sino que en ataque generó espacios por dentro para Aquilani y Cassano, a la vez que con dos hombres más abiertos lograba una profundidad que no era capaz de encontrar a causa de la nula capacidad de ruptura de su pareja de delanteros.

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