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Los mediocentros de Xavi: sobre Touré Yaya, Song y Sergio Busquets

Los mediocentros de Xavi: sobre Touré Yaya, Song y Sergio Busquets

Si la filosofía del Barça se identifica con un dorsal, ese es el 4. El mediocentro. En can Barça el cuatro por excelencia ha sido Guardiola. Podría decirse incluso, pese a que tentativas con Milla, Amor o Koeman fueron anteriores, que con Pep se inventó el 4. Incluso que él fue el primero y también el último. Todo estaba preparado para que, tras Guardiola, un prometedor Xavi Hernández tomara el relevo y siguiera la estela del 4. Sin embargo, el de Terrassa tuvo que migrar hasta la posición de interior para, primero, ser el futbolista importante que apuntó y, después, convertirse en leyenda. Esto último sucedió cuando volvió a encontrarse con el de Santpedor. Esta vez no como miembros de la misma plantilla, sino como entrenador uno y jugador el otro.

Cuando Guardiola cogió al equipo, el cuatro era Xavi y el mediocentro Touré. El marfileño, uno de los pocos futbolistas que habían salvado la cara la temporada anterior, empezaba a ser considerado uno de los mejores en una posición que, en realidad, no era la suya. Yaya siempre ha sido interior -mediapunta incluso dependiendo del gusto de su técnico-, sin embargo, poseedor de un físico superdotado y unas condiciones futbolísticas extraordinarias, sin ser mediocentro era mejor ahí que la mayoría. Durante la primera temporada de Guardiola al cargo del primer equipo, suya fue la posición, por mucho que empezara a asomar la cabeza un joven Sergio Busquets del que sonaba más su apellido que su desempeño en el filial. Lo cierto es que, para ser mediocentro de Guardiola -y sobretodo mediocentro de Xavi- Touré tenía algún problema. El principal, que como no se había formado en la demarcación, tenía alguna dificultad para interpretarla. Le costaba muchísimo entender cuándo y cómo intercambiar posiciones con sus compañeros de líneas para que éstos no tuvieran que recibir siempre de espaldas.  Con Touré clavado en el pivote, a Xavi se le cerraba la posibilidad de un desmarque en curva hacia dentro que tras recepción le dejara encarado hacia campo rival. La alternativa fue Messi, su diagonal desde la banda derecha y su posterior pase atrás.

Pese a esos problemas poscionales, Guardiola no se planteó hacer con Touré lo que sí hizo con Eto’o. El marfileño, entre otras cosas, era perfecto para empujar al equipo a la presión junto a Alves y el propio Samuel. Por el contrario, su segunda temporada como técnico del primer equipo arrancó con una novedad en salida que pretendía, justamente, potenciar a Yaya y minimizar sus carencias. En salida, Touré debería bajar hasta situarse entre centrales, en un movimiento mecánico que, sin necesidad de interpretación ni lectura por parte del jugador, dejaría libre su posición de partida para que bien Xavi, bien Iniesta, pudieran disponer de una zona más amplia para recibir de los centrales. El segundo año de Guardiola fue también el de la llegada de Ibrahimovic y las continuas lesiones de Iniesta, seguramente dos de los factores más relevantes para entender el relevo en el mediocentro del equipo, más allá de que Busquets cada vez convenciera más y de que Touré tuviera problemas para encontrar un estado de forma regular durante el curso.

Sin Andrés y con un Ibrahimovic inadaptado, el ataque del Barça no se imponía como lo había hecho un año antes y eso se notaba atrás. Guardiola se abrazó a Xavi y convirtió al equipo en una extensión del de Terrassa. Bajaron las revoluciones, se impuso un ritmo más lento y la posesión como la mejor medida defensiva posible. Xavi se convirtió, entonces, en el segundo jugador más importante del proyecto. Y para Xavi el mediocentro perfecto era Busquets. Un mediocentro formado como interior, para un interior formado como mediocentro. Además, a diferencia de Touré, Busquets era escuela Barça, entendía el idioma, el sistema y la dinámica de movimientos que exigía un interior tan especial como el de Terrassa. Sergio le cedió la zona y la batuta, y demostró técnica y lectura para jugar a lo que jugaban sus socios en los interiores. Durante sus dos primeras temporadas como titular en el Barça, Busquets fue el acompañante. Eso sí, el mejor acompañante posible.

El momento crítico se auguraba para cuando llegara el declive de Xavi, cuando se rompiera esa sociedad perfecta. Y ahí, seguramente contra pronóstico, Busquets pasó de ser el acompañante perfecto de Xavi a convertirse en uno de los dos, tres o cuatro jugadores más importantes del equipo (que cada cual le sitúe donde lo considere oportuno). Se le pidió que pesara más en la organización y pesó, que mandara en la base y mandó, que ajustara como central mentiroso cuando se jugaba con tres atrás o que cubriera la espalda de unos interiores que cada vez tenían que correr más hacia atrás pero podían hacerlo menos. Y con todo pudo.

Así pues, no es de extrañar que un gran mediocentro como Song en este Barça tenga reservado un papel tan secundário y que, en realidad, se le haya necesitado más como central que en la media. Por eso, el fichaje del ex-gunner fue extraño. No por el perfil, que encajaba como anillo al dedo y dejaba a las claras el aprendizaje del caso Mascherano, sino por la utilidad real que iba a tener el jugador para el equipo. Aún así, Song es un mediocentro tallado por un patrón parecido al de Busquets. Tampoco es su demarcación de formación y también la aprendió en un equipo eminentemente asociativo y que, otra vez, tenía en un interior a su cerebro, el hoy también culé Cesc Fábregas. Con una evidente capacidad física superior, más recorrido en horizontal y un mejor juego aéreo que Busquets, pero lejos del canterano en cuanto a velocidad a la hora de ver, pensar y ejecutar, de defender hacia adelante o de liderar.

Llegados a este punto, es lógico preguntarse por cómo el declive progresivo de Xavi puede afectar a lo que es y será el mediocentro en el Barça. Y aquí toca detenerse, mínimo, en dos cuestiones. La primera es el mecanismo de salida que adoptará el equipo sin Xavi o con un Xavi menos protagonista. Está por definir, pero de momento el Tata ya propone novedades. La salida lateral por los costados o la salida vertical que enlaza defensa y delantera con un sólo pase. En ambas, como se observa, el peso del mediocentro disminuye. No es ese centro de control que se apuntó con Vilanova. La segunda cuestión por plantearse es de índole posicional. Seguramente en el post-xavismo el 6 azulgrana se acerque más a la mediapunta que a la base, pero en el tardo sucede justo lo contrário. El Xavi epicentro de la posesión sólo sobrevive si retrasa su posición, si juega en paralelo al mediocentro. Es la base de dos que vimos el curso pasado y que este se ha repetido con el de Terrassa en el once. Y ahí pierde Busquets, que ya no es el acompañante perfecto si no uno de los hombres clave del equipo. Alguna vez se ha atribuido al Guardiola futbolista y a Fernando Redondo la misma frase: «jugando con un doble pivote es como si me taparan un ojo«. Busquets ya es de esos.

 

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Comments:3
  • TresCuatroTres 6 septiembre, 2013

    El fichaje de Song, y más ahora que lleva un tiempo en Can Barsa, es cuando menos cuestionable. Su participación ha sido testimonial, llegando Busquets muerto al final de la temporada y arrastrando problemas de pubalgia.

    Quizás la solución este verano hubiera sido vender al camerunés, fichar a dos centrales y adelantar la posición de Mascherano a mediocentro defensivo que es donde siempre ha jugado. El problema es que estamos en año de mundial y no sé si el argentino aguantaría un papel secundario…

    Un saludo!

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  • José luis 7 septiembre, 2013

    El relevo de Xavi, no es otro que Iniesta. El debe ser el que baje y se asocie un poco mas con Busi. Y el papel de Cesc, como comentas de debe ser mas proximo al de media punta. Con este cento de campo escalonado, se abren huecos para Messi por el centro, lo que puede generar que los centrales le persigan y se creen espacios donde Cesc puede entrar de maravilla.
    Creo que el fichaje de Song fue un error, se tenia que haber fichado un central, y sigo pensando que no haberlo traido este año, es abundar en el error. Sigue siendo patetico ver un corner en contra, y si no recordemos el gol del Valencia.
    Pique es grande al lado de Puyol o Ramos, pero pierde al lado de Mascherano. Al equipo le hubiera venido bien incluso un cetral que no tenga excesiva salida de balon,incluso Sakko fichado por el Liverpool el ultimo dia nos habria valido.
    Tengo serias dudas de que el Tata sea capaz de sentar a Xavi en un partido grande, por lo que no veo en final del Xavismo tan cerca.

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    • José luis 7 septiembre, 2013

      Queria decir Sakho. Disculpar los errores.

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