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Once, diez…¿nueve?

Once, diez…¿nueve?

En ausencia de Messi vimos al primer gran Neymar. El brasileño fue el futbolista principal, el hombre potenciado y sobre el cual giraban gran parte de las decisiones de ambos entrenadores. Lo fue desde su posición habitual en banda izquierda, aunque en la  previa apuntáramos la posibilidad de que también tomara la posición de Leo. Eso no llegó hasta el tramo final del partido.

Durante la mayor parte del mismo, el encargado de ocupar el lugar de Messi fue Cesc Fábregas, que ya hace tiempo que viene sustituyendo al crack argentino cuando éste falta. Sobre el papel era un cambio hombre por hombre, pero en realidad hubo más. El equipo, consciente que el mejor jugador en su once titular era Neymar, se adaptó al brasileño y trató de brindarle el escenario que más y mejor lo potencia. Lo apuntamos a su fichaje: Neymar, más que regate por fuera, es combinación por dentro, y ayer que no estaba Messi, el Tata le permitió irse al centro más que nunca. Podría creerse que el Barça compensaría con las carreras por banda de Adriano, pero lo cierto es que el lateral fue más por dentro que por fuera. Una medida inteligente en ambas transiciones y que casaba bastante bien con el tipo de defensor que enfrentaba. Así pues,el hombre de quien echó mano el equipo para abrir la banda fue Cesc que, no nos cansaremos de decirlo, no tiene igual activando los costados. Una y otra vez caía, y lo más importante, generaba una línea de pase hacia el perfil izquierdo. Y además cuando recibía la devolvía rápido. Amenazaba con un peligro real en la orilla, lo que obligaba al Celtic a repartirse.

Por su parte, los escoceses, como siempre que se enfrentan al Barça, repitieron con Samaras arriba. Con Commons en la izquierda y Stokes por detrás del ariete griego, el objetivo era buscar el envío directo y que Samaras sacara ventaja de su emparejamiento, bien con Alves cuando iba a banda, bien con Bartra. El canterano se doctoró. A menudo más espectacular que efectivo, ayer Marc Bartra hizo un partido de central serio. De mucho oficio. Samaras no es un plato de buen gusto para nadie, es un incordio, pero para las características de Marc todavía lo es más, así que más mérito tiene que se impusiera con tanta autoridad. En la anticipación, yendo al corte, por arriba o por abajo, ganando en el juego directo e igualando en agresividad al delantero. Chapeau para Marc.

Entonces, si arriba se jugó fluido, si el equipo se sobrepuso a la ausencia de Messi y encontró un gran Neymar, si la media pudo imponerse y tocar cómoda, si atrás apenas se pasaron apuros… ¿cómo es posible que hasta la expulsión de Scott Brown el Barça no hubiese llevado peligro sobre la portería de Forster?

Decíamos en la previa que sin Messi, el falso nueve al Barça a menudo se le queda demasiado falso. La demarcación, por si misma, no es ninguna ventaja. Como no lo es ninguna. Ni la de interior, el doble pivote, el volante o el extremo. Depende de qué jugadores tengas para desarrollarlas. Si tienes a Leo Messi, el falso nueve cobra todo el sentido, pero sin él, quizá no tanto. El argentino, desde ahí, es recepción en tres cuartos, regate para juntar defensas y superioridad en la combinación, y todo esto sin perder ni un ápice de intimidación. Leo Messi es la máquina más decisiva que ha pisado un campo de fútbol, por lo que todas esas cosas que hace fuera del área, no se notan después dentro. Llamándolo falso nueve podríamos dar a entender que es menos que un nueve, cuando en realidad Messi es al mismo tiempo nueve y diez. Y como Messi sólo hay uno, cuando no está toca escoger si lo uno o lo otro. Si un jugador que haga de diez y deje al equipo sin nueve, o uno que haciendo el papel del punta no sume lo que suma un diez.

Tanto Tito Vilanova como Martino han optado por lo primero. Uno porque no tenía a Villa, y el otro porque no ha tenido ni la oportunidad de no tenerlo. Su hombre siempre ha sido Cesc, quien, repetimos, ayer hizo un gran partido…como diez. Con gol incluido. Por mucho que Pedro jugara más por dentro que en mucho tiempo para compensar la ausencia de Messi, el Barça jugó y generó, pero para nadie. Se echó en falta a alguien que permitiera a Neymar o Cesc, algo tan simple como un pase hacia adelante.

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Comments:3
  • Alejandro 3 octubre, 2013

    Creo que el hecho de tener a alguien tan colosal como Messi evita que tengamos la oportunidad de ver a jugadores como Neymar y Cesc sin un delantero de elite por delante. A mi me gustaría mucho comprovar la eficació de esa combinación pero claro, con Messi todo cambia.

    Artículo muy interesante!!

    Reply
    • Moren 3 octubre, 2013

      Muchas gracias Alejando!

      Reply

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