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Las reformas de Martino

Las reformas de Martino

El Barça no lo ha conseguido. Primero con Guardiola en su última temporada al frente de la nave azulgrana y después con Vilanova, se intentó que el cierre de una etapa de gloria y la gestación de una nueva no fuera un proceso abrupto. Pep revolucionó el ritmo con su 3-4-3 y Tito recogió el guante construyendo un Barça mucho más vertical de lo que había sido. Hasta enero, el plan apuntaba a éxito rotundo. Casi sin darnos cuenta, el Barça había pasado de controlarlo todo a encomendarse al vértigo. Xavi pesaba menos, Cesc pesaba más e Iniesta era el nuevo comandante. Pero todo saltó por los aires cuando sin Vilanova, que recayó de su enfermedad, al equipo le entraron las dudas sobre su nuevo disfraz, y cuando en su camino se cruzó el Madrid de Mourinho en un triple enfrentamiento que desnudó a aquel Barça. La historia de la pasada temporada a partir de entonces, la conocemos todos, y tiene como impacto final la semifinal ante el Bayern Múnich.

Y llegó Martino. Sin tiempo para nada y con el encargo de que todo siguiera igual, por parte de los que todavía creían que nada había cambiado. A juzgar por sus declaraciones iniciales, el Tata también lo había creído. Desde fuera las cosas se deben ver distintas. Poco tardó en dar marcha atrás. Hasta la fecha, la historia del Tata en el Barcelona, es la historia de un técnico que lucha contra el mantra. Cuando aterrizó en la ciudad condal, su obsesión era que el equipo volviese a hacer lo que hacía, algunas semanas después, y tras tomar contacto ahora desde dentro, su objetivo pasó a ser que sus jugadores dejaran de hacer algunas cosas más de las que hacían. Ya no pueden. Ya no les funciona. Los jugadores se llaman igual pero no son los mismos. Han pasado tres años.

Una de las novedades que se apuntaron desde el principio estuvo en el inicio de la jugada. El Barça, los últimos tiempos, venía arrastrando problemas graves con las pérdidas de balón en esta fase. Cuando perdió a Máquez como puntal en la salida, Xavi, una línea por delante, tomó el relevo, pero ahora que el 6 no se impone como antes, cuando el rival aprieta arriba el Barça se expone. Vilanova trató de que fuera Iniesta quien socorriera, pero Andrés también es necesario arriba. Así pues, Martino, además de rebajar la exigencia de salir siempre en limpio, introdujo en el equipo la salida lateral. Una salida que invertía el circuito central-interior del último Barça y apostaba por un circuito central/extremo o central/lateral más conservador. El mecanismo, de entrada, proponía un nuevo escenario a unos rivales que, dentro de la complejidad, conocían de memoria el pan para defender al Barça. Al mismo tiempo, la salida lateral minimizaba los riesgos de ese menor dominio a la hora de iniciar jugada, pues la pérdida en banda siempre es mucho menos peligrosa que cuando ésta se produce en el carril central.

Los laterales, sin embargo, no tardaron en irse hacia dentro. El Barça no se asentaba con comodidad en campo rival, la pérdida comprometía y el talento defensivo de los interiores para recuperar en inferioridad es el que es. El rival compraba barato transitar hasta la mitad azulgrana, así como la espalda de Xavi e Iniesta. Los laterales olvidaron la cal y pasaron a achicar agua por dentro, auxiliando a Busquets y permitiendo a Valdés no ser siempre un superhéroe. La baja del guardameta, no ha hecho más que consolidar esta necesidad.

En relación a esto, Martino también ha dado minutos a la pareja Busquets-Song, con el camerunés ejerciendo de interior más que como doble pivote. Sucede que, aunque aparente lo contrario, el desempeño defensivo del ex-gunner está lejos de compensar el déficit de agilidad arriba. La última prueba ahí la vimos ante el Granada, con Cesc en la base como pareja del mediocentro. Un Cesc jugando a tres alturas que ejemplifica bastante bien lo imprescindible del de Arenys en estos momentos. El 4 encarna esa ruptura con lo anterior que necesita el Barça del Tata. Él y Neymar.

El Brasileño es la única cara nueva en el antiguo Barça. Una ventana abierta, la nueva energía. Desde un punto de vista estrictamente individual, es el gran cambio de este Barça. No sólo por su infinita capacidad de inventar cosas nuevas ni por el optimismo que desprende su figura y su juego, sino porque introduce aspectos novedosos a la dinámica de juego del equipo. De entrada juega en banda, y eso ya de por sí es novedad. Hasta ahora, desde que Messi se reintentara como falso nueve, todo lo gordo en el Barça pasaba por dentro. Con Neymar el rival tiene una distracción fuera y además, una de las más desequilibrantes. Ya no sirve cerrarse sobre la frontal, ahora hay que diversificar atenciones y tener un ojo en el costado. Porque Neymar es un peligro en banda pero además un peligro en el desborde. Es un jugador sobre el que acudir, capaz de volcar a compañeros, rivales y juego sobre su sector, y de liberar, así, las demás zonas del campo. Por último, en el tema Neymar está su capacidad para romper al espacio. No es Henry y con los años lo será menos, pero ahora mismo es una solución inmejorable para esas defensas adelantadas que ha venido enfrentando el Barça en los últimos años.

Por todo esto, con Martino el Barça juega más atrás, no le entra la ansiedad si es el rival quien maneja el cuero y no le hace ascos a replegar y salir a la contra. En esta defensa más retrasada de lo que nos tiene habituados, tiene mucho que ver la fallida recuperación de la presión, y en esto, la escasa calidad de la circulación en campo rival. Así las cosas, el técnico ha optado por dejar de hacer lo que se hace mal. Cuando la presión no viene precedida de un contexto favorable generado con balón, salir hasta el central rival es más problema que solución, y una puerta abierta para que el oponente encuentre agujeros donde no debería haberlos.

Ha apostado fuerte por la pareja Piqué-Mascherano, ha dado la alternativa a Bartra y las pérdidas en zonas comprometidas tienden a cero. Todo para ganar seguridad atrás. Arriba, contar con Cesc, Neymar y Messi vale para sumar de tres en tres en el día a día. Una decisión quizás demasiado pragmática y cortoplacista, pero que -últimos tropiezos al margen- le ha dado resultado. Nunca mejor dicho. Además, en la delantera ha ganado para la causa a Alexis Sánchez, que se ha convertido en un activo competitivo importantísimo.

Martino ha tocado muchas cosas. De inmovilista no se le podrá acusar. Otra cosa será el acierto y, sobretodo, la insistencia. Seguramente sea su principal debe. Ha propuesto mucho pero ha persistido en poco. Demasiada indefinición. Su Barça ha jugado a tantas cosas que pareciera que hoy no juega a nada. En diciembre todavía no es reconocible y no se intuye un cambio inmediato. El Tata ha detectado el problema y ha conseguido que el equipo deje de insistir en algo que ya no podía hacer. Ahora le toca sustituirlo por otra cosa.

 

*Este artículo formó parte del especial sobre el Tata Martino que El Fútbol es nuestro le dedicó al técnico argentino. Puedes leer la publicación completa aquí

Comments:2
  • etoile 26 diciembre, 2013

    la clave está en lo que comentas de Song, «con el camerunés ejerciendo de interior más que como doble pivote. Sucede que, aunque aparente lo contrario, el desempeño defensivo del ex-gunner está lejos de compensar el déficit de agilidad arriba». Se que no es tan facil como un cambio de cromos, pero si en lugar de Song pones ahí a Yaya Toure , a Vidal, o incluso a Masche, ejerciendo Busquets de interior, creo que el equipo se equilibraria mas.

    Por ejemplo, un equipo con Valdes Alves Bartra Pique Alba Mascherano Busquets Cesc Iniesta Messi y Neymar.

    Entiendo que le falta profundidad, pero tienes mayor control y los de arriba son amenazas muy serias y grandes regateadores ademas de muchas otras cosas: No entiendo como el Tata , entre sus mil pruebas de equipo, nunca ha salido con este esquema.

    Me gustaria saber que piensas tú de esto ,Moren.

    Gracias

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    • Morén 27 diciembre, 2013

      Arriba es algo similar a lo que se propuso ante el Madrid, con Neymar, Cesc y Messi. Como dices, se pierde profundidad y el peligro de embotellamiento por el centro está ahí, pero es una opción perfectamente planteable. En la media, sobre la entrada de Mascherano y la reconversión a interior de Busquets, me parece que gran parte de culpa la tiene la situación con los centrales. Martino ha apostado fuerte por la pareja Piqué-Mascherano, y en todo caso, si se asienta esta opción con Piqué, Bartra y el Jefecito en el once, al técnico sólo le quedaría la carta del actual Puyol ante cualquier contratiempo.

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