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El maestro ignorante

El maestro ignorante

¿Se puede enseñar lo que no se sabe? Cuenta Jacques Rancière en El maestro ignorante que Joseph Jacotot, pedagogo francés del siglo XIX, se enfrentó a ello cuando, exiliado en Bélgica y siendo profesor en la Universidad de Lovaina, tuvo que dar clase sin saber flamenco, a un grupo de alumnos que no sabían francés. El método que ideó Jacotot consistió en entregar a cada uno de sus alumnos una versión bilingue del Télémaque de Fenelón, y en pedirles que memorizaran la parte en francés. Posteriormente, por comparación con la parte escrita en flamenco, irían comprendiendo el significado del texto escrito en un idioma que desconocían. Jacotot reprodujo con sus alumnos el método de aprendizaje natural, el que permite a los niños aprender a hablar cuando todavía son una tabula rasa. El alumno emancipado. Aprender por uno mismo, sin transmisión. Aseguran las crónicas que los alumnos no necesitaron más que algunas semanas para hacerse al nuevo idioma y, en algunos casos, sobresalir en su uso más, incluso, que el propio Jacotot.

No unas semanas sino varios meses, ha intentado Gerardo Martino una operación similar. El Barça lo contrató como apuesta para que todo continuara igual, después de que su Newell’s fuera uno de tantos equipos que con lo incontestable de la era Guardiola y su coincidencia y vinculación con los éxitos de la selección española, abrazaron el estilo Barça. Como si el equipo no llevara dos temporadas con problemas más o menos serios en lo futbolístico, Martino recibió el encargo de que todo volviera a ser como antes sin que las herramientas para lograrlo fueran las de entonces. De haberlo sido, quizá la empresa del rosarino habría tenido éxito, pues las claves del éxito de aquel equipo estaban identificadas, pero como no lo eran, Martino se vio en la obligación de cambiar desde algo en lo que no había sido formado. Conocía el destino pero no el camino. Van Gaal, Rijkaard, Guardiola y Vilanova, los cuatro técnicos que han llevado al Barça a ganar una Liga después de que Cruyff refundara la filosofía del club, crecieron, todos ellos, dentro del modelo. El Tata no.

No conocía el modelo desde dentro, pero sí el oficio, y como buen técnico que es, no tardó en detectar algunos de los problemas. El principal, que con jugadores diferentes no se podía insistir en lo mismo. Las individualidades eran distintas y, por lo tanto, el colectivo también tendría que serlo. Empezó a dejar a un lado, poco a poco, lo que el equipo ya no era capaz de hacer. Pronto quedó atrás el discurso de recuperar la presión, pues con un juego con balón que no permitía la ventaja previa, la insistencia en ello era más bien un problema. La salida desde atrás se matizó, primero añadiendo la variante de la salida lateral, tan de su Newell’s, conducida por los laterales, y después sin girarle la cara a un puntual envío largo. El circuito de salida que comandó Xavi ya no se impone siempre, y las otras piezas – los centrales y Busquets- no son todo lo autosuficientes que se necesitaría para plantear una alternativa igual de efectiva a la del egarense.

Lo mejor de Martino se vio en esta fase, en la de detectar los problemas, la peor, seguramente, a la hora de proponer soluciones. No porque no las haya propuesto, sino porque a ninguna le dio continuidad. Si echamos la vista atrás, descubriremos a un Barça con infinidad de propuestas distintas prácticamente en todas las posiciones. Con laterales abiertos unas veces y cerrados otros, con 1+2 en mediocampo o con 2+1, con Messi más fijo arriba o más mediapunta, con Neymar en la izquierda, el centro o la derecha, con Pedro, con Alexis, con cuatro centrocampistas o con dos. Por ninguna apostó incondicionalmente Martino, quizá porque ninguna garantizaba la perfección. La del Barça es una plantilla radical, construida para jugar de una determinada forma, para la cual otro planteamiento siempre será imperfecto, pero que jugando como jugaba está lejos de ser lo que fue. Sin encontrar una fórmula que hacer suya, Martino vivió al día en un equipo que abraza un mismo discurso desde hace un lustro.

La Liga empezó con el primer reto de juntar a Messi y Neymar, pero los continuos problemas físicos que al principio castigaron al argentino lo pusieron muy difícil. Xavi e Iniesta, además, tampoco empezaron al mejor nivel, por lo que encontrar continuidad en el juego no fue sencillo. Aún así, todo lo que sumaba Messi, la nueva energía que suponía Neymar para un grupo ya muy exprimido y el surgimiento de un gran Cesc Fàbregas, señalaban la parte buena del inicio culé. Además, la llega en la izquierda de Neymar, propició una pelea entre Pedro y Alexis Sánchez por la plaza restante arriba, que provocó que ambos dieran un extra del que se beneficiaría el equipo.

El primer clásico de la temporada, en la jornada diez, pintaba a primer punto de inflexión, como lo había sido un año antes en el Barça de Vilanova. Como entonces, en él coincidieron por primera vez en el once inicial Xavi, Iniesta y Cesc, con este último asumiendo un rol de mediapunta que, poco después, cuando Messi finalmente tuvo que parar para recuperarse correctamente, fue suyo. Sin Messi parecía el momento perfecto para acomodar a Neymar, prepararlo todo para que, a la vuelta del argentino, todo fuera más fácil de encajar. Que sólo tuvieran que hacerlo dos hombres y no once. Pero llegaron las primeras derrotas y las primeras dudas. Martino empezó a coquetear con la idea de reforzar el centro del campo, primero con el experimento del falso doble pivote y después, tras el regreso de Messi, juntando a cuatro medios en el once.

Así es como se jugó el Barça los títulos y así es como pareció encontrar su versión más competitiva, al menos, en eliminatoria. Venció, con más suficiencia de la esperada, al City y avanzó hasta la final de la Copa del Rey. Pero, como casi siempre esta temporada, llegó una derrota que lo cambió todo. Tras caer en San Sebastián, el equipo pareció írsele a Martino. Todavía se jugaría la vuelta contra el City y se ganaría en el Bernabéu, pero tras escaparse los tres puntos en Anoeta el Tata pareció resignarse a no encontrar ya el plan correcto. Por si fuera poco, inmediatamente perdió por lesión a Valdés y Piqué, los dos baluartes del equipo atrás, y desde entonces el equipo ya sólo fue hacia abajo en una descomposición continua. Fuera de la Champions, en Liga se volvió a los dos extremos y se sacrificó, normalmente, a Cesc. La apuesta por hacer valer la mayor calidad arriba en un ir y venir donde pesaran más Messi, Pedro, Alexis y compañía que los atacantes del rival. A no ser que estos fueran dos, que entonces el desbarajuste defensivo del Barça atrás, prácticamente igualaba las fuerzas. Con muy pocas soluciones arriba para superar a adversarios ordenados, y muy vulnerable en defensa a poco que se le obligara a lidiar con dos referencias en contra.

La temporada termina con algunas actuaciones individuales meritorias y loables dado el contexto, pero con muy poco que rescatar a nivel colectivo. Once futbolistas, muy buenos, que ni han aprendido francés ni pueden ya hablar flamenco -o al menos hacerlo con el mismo acento-, mientras planea la duda de si es más grande la responsabilidad del maestro enseñando que la del alumno aprendiendo.

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Comments:3
  • zas 19 mayo, 2014

    No le quitó del todo responsabilidad pero creo que lo visto este año tiene mas que ver con las limitaciones actuales de la plantilla. O sea ¿que se supone que debía hacer el tata para enderezar el camino con los recursos que tenía? uno puede plantear hipótesis, quizás si que podía hacer algo mas, pero no mucho, y ese es el tema. El fracasó que vimos le pasó a tata pero probablemente también le hubiese sucedido algo muy similar a tito o al propio pep.

    Creo que faltó un poco de confianza por parte de la plantilla y el entorno hacia los cambios que intentaba introducir el tata, a poco que había un mal resultado o un día de mal juego todos habrían el debate del estilo, hay demasiado dogmatismo respecto a la forma como se juega en can barsa y eso también es peligroso. Zubi rechazó el fichaje de courtois por considerar que el estilo del portero no se adecuaba al juego del barsa. Con el central mas de lo mismo, tres años sin fichar alguno porque según los sacerdotes del modelo (dentro del club digo) el único central del mundo válido era thiago silva y como su precio era prohibitivo pues no se fichaba nada.

    Y pienso yo ¿realmente nos habría venido tan mal fichar a un, que se yo, cahill o un godin en su momento? ¿realmente esto de que el portero juegue con los pies aporta tanto como para preferir a ter stegen por encima del contrastado y joven courtois?. Al final esto lo gana quien tiene a los mejores y lo principal es que los jugadores sean realmente buenos, luego si encima se acomodan a un perfil ideal pues maravilloso.

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  • Iniesta10 19 mayo, 2014

    Sin quitarle responsabilidad al Tata, entiendo también que es el menos culpable de todos. Creo que el Tata nunca creyó en el tiki-taka y si más en jugar más largo, pero no tenía los jugadores adecuados. Tampoco los tenía para seguir jugando como era habitual en can Barça.

    No entiendo como no se fichó un central en el mercado de invierno. Un central y un delantero centro. Creo que hubieran ayudado a desahogar el delantero, y a fortalecer el defensa.

    Se puede debatir mucho, pero creo que el Tata lo ha intentado todo. Incluso el último día, en el último partido, pero sin un buen portero y con una defensa como la nuestra es dificil, incluso poniendose todo de cara.

    Me duele que el Tata se haya ido así, porque creo que es un buen técnico (incluso para el Barcelona), pero es obvio que tiene una filosofía parecida pero en algunas cosas bastante distinta a la de Pep y Tito.

    Ojala le vaya bonito. Creo que es un hombre honesto y trabajador que aquí se ha comportado como un caballero y al que pocos reproches se le pueden hacer, porque además en el Barça una vez empieza la temporada ya no hay tiempo para hacer muchos experimentos.

    Yo me he convertido en un Tatista, creo que en otras circunstáncias y fichando lo que el hubiera querido, hubiera hecho un buen Barça. Pero no ha podido

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  • José luis 19 mayo, 2014

    Coincido bastante con Zas, pero yo si que creo que el Tata tiene su responsabilidad. Si no se ficho un central es porque no quiso, no insistio o simplemente trago. Tambien creo que no jugo a lo que quiso, y eso es su responsabilidad. Puso los 4 centrocampistas porque no se atrevio a quitar a uno, salvo en el ultimo partido. En definitiva no fue valiente nunca, creo que le supero el vestuario.
    Dicho esto, creo que un buen tipo y buen mister, pero el vestuario le vino grande, como bien ha explicado Moren se le fue de las manos y perdio el timon desde el dia de La Real.
    En cuanto al futuro, estoy con Zas, dejarse de exceso de dogmatismos, si hay que jugar sin extremos, pues sin extremos, y sobre todo un central que defienda y un portero que pare, y si no sabe jugar con los pies, pues que no se la den.

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