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Un portero portugués y uno alemán

Un portero portugués y uno alemán

En un partido que tiene a protagonistas como Cristiano Ronaldo, Müller, Moutinho, Lahm, Pepe o Hummels, puede que ni Manuel Neuer ni Rui Patricio sean los cabezas de cartel del Alemania-Portugal, pero hoy no serán dos futbolistas más. De ambos se ha hablado en sus respectivos países, aunque por razones distintas, en los meses previos al Mundial. De Rui Patricio porque en contra de lo que pareció en su momento, no ha terminado de confirmarse como el portero que por fin lleve seguridad a una portería portuguesa que desde Vitor Baía no tiene un dueño indiscutible. En el caso de Neuer se habló de su hombro, de una lesión que a punto ha estado de hacerle un siniestro guiño al destino. Y es que a poco para que empezara el último Mundial, el de Sudáfrica, el titular de la Mannschaft era René Adler, pero una lesión que anticipaba un calvario que por fin parece superado, le dejó en Alemania. Su lugar lo ocupó Neuer, que cumplió con nota en la portería de la selección semifinalista, se hizo con el puesto en propiedad y se ganó su pase al todopoderoso Bayern Múnich.

Hasta que la suerte de Adler se torció, el cara a cara deportivo entre el entonces arquero del Leverkusen y Neuer, no habría sido algo nuevo en la selección germana. Antes que ellos fueron Kahn y Lehamnn, y más atrás, a principios de los 90, Bodo Illgner y Andreas Köpke, el último guardameta que levantó un trofeo con el combinado germano. Fue la Eurocopa de 1996 en Inglaterra, su primer gran torneo como titular en la meta alemana. Hasta entonces a la sombra de Illgner en los Mundiales del 90 y el 94, y en la Eurocopa del 92, la oportunidad de reivindicarse  a nivel individual, a Köpke le llegó a los 34 años. Suficiente para despertar el interés de un grande de Europa como el F.C.Barcelona. O eso creía él.

El club catalán, que afrontaba su primer verano post-Cruyff, tenia marcado como uno de sus objetivos en materia de fichajes, un portero que, con más garantías de las que habían ofrecido Busquets o Lopetegui, ocupara el lugar que tras la final de Atenas había dejado Zubizarreta. De haber seguido el técnico holandés en el banquillo, el elegido habría sido el entonces atlético Molina, pero sin el Flaco y con Robson en su lugar, el deseado estaba en Portugal. Bobby Robson y Vitor Baía ya habían coincidido en el Porto, y la idea del técnico era contar con él también en Barcelona. Las negociaciones no iban a ser fáciles. El guardameta luso estaba considerado como uno de los mejores del planeta y la estrenada sentencia Bosman revolucionaba el mercado. Tan cuesta arriba se puso su fichaje que, no se sabe si como alternativa o como estrategia en la negociación con el Porto, el Barça optó por llamar a la puerta de Andras Köpke. El alemán llegó a viajar a Barcelona para la firma del contrto que lo vincularía al club catalán, pero en el último momento el Barça subió su oferta por Baía a 1.000 millones de pesetas, desde Portugal aceptaron y Köpke se quedó compuesto y sin equipo.

Portero espectacular, ágil, de reflejos y rápido saliendo a los pies del delantero, el primer año de Baía en Barcelona, camiseta personalizada mediante, no fue el de la estrella que se prometía, pero cumplió protegido por un sistema bastante más defensivo de lo que se estilaba en el Camp Nou, que juntaba con más o menos regularidad hasta cuatro centrales en un mismo once. Hasta la noche del 12 de marzo de 1997, de glorioso recuerdo para el Barça e infausto para el meta portugués. El Atlético de Madrid de Radomir Antic visitaba el Camp Nou para resolver una eliminatoria de Copa del Rey que en la ida quedó empate a dos. Con un Van Gaal todavía entrenador del Ajax en la grada, a los nueve minutos de iniciarse la vuelta, un mal rechace de Baía a disparo de Aguilera servía en bandeja el primer gol a Pantic. Protagonista absoluto del primer tiempo, suyo sería también el segundo gol – desde fuera del área- y el tercero -tras un lanzamiento de penalty-. Con 0-3 para los colchoneros, el segundo tiempo empezó con dos goles de Ronaldo que hicieron soñar con la remontada a la parroquia culé, pero casi de inmediato, una defectuosa entrega de Baía con el pie, permitía a Pantic anotar su cuarto gol de la noche. Los azulgranas reaccionaron, y terminaron dando la vuelta al resultado con un golazo de Figo, el tercer tanto de Ronaldo y un catártico chut de Pizzi. Partido histórico en el Camp Nou que ninguno de sus protagonistas olvidaría, y del que Vitor Baía salió entre lágrimas y tocado, escondido entre los brazos de Couto e Ivan de la Peña.

La siguiente temporada, Van Gaal, Hesp y una lesión de rodilla lo condenaron a la suplencia, lo cual no le evitó una última noche negra como azulgrana. Una sanción del portero holandés le daba la oportunidad de disputar el Barça-Dinamo de Kiev de la fase de grupos de la Champions League. En el Camp Nou, con Shevchenko y Rebrov en frente y el Camp Nou de fondo, al luso se le reaparecieron todos los fantasmas. Midió muy mal la salida en los dos primeros goles visitantes, no adivinó la dirección del penalty que culminó en el tercero y nada pudo hacer en el cuarto. 0-4 en casa que sellaba la eliminación del Barça y el paso de Baía por el club. Después de aquello sólo disputaría dos partidos más como azulgrana, y los dos terminaron con derrota.

La casualidad ha querido que este verano, como en el 96, al Barça le toque afrontar el relevo en la portería. El elegido ha sido ter Stegen, y esta vez el alemán sí será azulgrana. Ya lo es. No ha viajado a Brasil pese a entrar en todas las quinielas. De hecho, de no haberse recuperado Neuer, esperaba en la recamara y quien sabe si para ocupar su puesto también en el once, pues es un portero «más grande» que los otros dos que integran la convocatoria de Löw. Pero si las cosas le van bien en Barcelona, la selección germana volverá a tener a dos grandes guardametas peleando por su portería, y a uno de los dos a la sombra del otro. Pero primero Marc-André tendrá que sobrevivir al Camp Nou. El último gran portero portugués ya demostró que no es fácil.

Comments:1
  • Arbmas 16 junio, 2014

    Adler era el bueno, para mi era (ahora no tanto) un portero tremendo, el bueno y Neuer era un portero mas de grandes noches y errores garrafales, mas mediatico q gran portero… como han cambiado las cosas.

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