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Para que no te olviden

Para que no te olviden

«Habrá sólo uno o dos más que tengan esa capacidad de hacer mejores a sus compañeros a través del pase y a través de la salida de balón«. Así hablaba Pep Guardiola este mismo verano acerca de Rafa Márquez, el gran olvidado en el equipo de su primera Champions League como entrenador. Como sucediera con Guillermo Amor en el Dream Team, perderse la fecha señalada -una fecha que en el caso de Márquez se alarga durante el mes que va del 2 a 6 en el Bernabéu a la Champions conquistada en Roma- expulsó del imaginario colectivo a dos piezas imprescindibles de esos equipos, y los relegó a un segundo plano en importancia. Pero Guardiola mantiene en la memoria el recuerdo de que sólo Dani Alves fue más titular que el mexicano en su primera defensa como técnico culé. Seguramente sea por la lesión que lo apartó del tramo decisivo para la consecución de aquel triplete, y porque a resultas de aquello se consolidaría la pareja formada por Piqué y Puyol, que junta levantaría otra Champions y un Mundial, que a Márquez se lo vincula más con el Barça de Rijkaard que con el de Guardiola.

Con el holandés estuvo desde el principio, fue su primer fichaje. Procedente del Mónaco, avalado por cuatro muy buenas campañas en la liga francesa, llegaba como una promesa a un club que ya no podía seducir realidades por haberse dejado abierta la vía por donde se le escapaba el prestigio. Sin embargo, el primer año en Barcelona no fue fácil. No lo fue para nadie. Al equipo le costó prácticamente una vuelta entera arrancar, y para cuando lo hizo, Márquez no era ni mucho menos un fijo. La irregularidad general del colectivo, el flirteo de Rijkaard con una marca al hombre que a Márquez no le ayudaba, y una relación no muy llevadera con las lesiones que arrastraba desde Francia y que no abandonaría durante su estancia en la ciudad condal, hicieron de Rafa un jugador habitual pero no fijo. Veintidós partidos, diecisiete titularidades en Liga repartidas entre una zaga y un mediocentro que tenían en Puyol, Oleguer y Philip Cocu a sus inquilinos más frecuentes.

Sí empezaría como titular fijo la 2004-05 como central la lado de Puyol, pero las lesiones de rodilla, primero de Thiago Motta en la jornada dos, y casi enseguida de Edmilson en la seis, lo convirtieron en el mediocentro del equipo a partir de la séptima fecha. La buena entente que el curso anterior habían mostrado Puyol y Oleguer, la poca fiabilidad de Gerard López, el alto nivel técnico del mexicano, su interpretación de la salida y buen hacer posicional, facilitaron la decisión del técnico a la hora de construir el triángulo defensivo del equipo, en una temporada que coronaría al Barça como campeón de Liga después de cinco años de sequía. Márquez, menos exigido en mediocampo al gesto explosivo, pudo estar presente en treinta y cuatro de los treinta y ocho partidos de Liga, y en seis de Champions League, siendo esta la temporada en que pudo disputar un mayor número de encuentros. Eso sí, de los dos que se perdió en competición europea, uno fue el día clave. Lesionado para el partido de vuelta de los octavos de final en Stamford Bridge, con Gerard en su lugar el Barça se despedía de la Champions ante el Chelsea de Mourinho. Por unos meses.

La 2005-06 fue a todas luces su mejor temporada como jugador azulgrana, y muy probablemente también, de toda su carrera profesional. Como pareja estable de Puyol en el centro de la zaga, con Edmilson en el pivote y Oleguer en el lateral, Márquez se erigió como una de las piezas clave para que el conjunto dirigido por Rijkaard levantara la segunda Copa de Europa de la historia del club. En ataque, exhibiendo su limpia salida y, sobre todo, una conexión en largo con Ronaldinho que fue marca registrada del campeón de Liga y Champions, y en defensa gracias a su contundencia en el choque y su acierto en la entrada. Y es que por técnico y delicado que fuera con el esférico en los pies, Rafa Márquez era lo contrario a un central blando. De la escuela de los Ronald Koeman o Fernando Hierro, era experto en abrir los partidos con la típica entrada de intimidación, sabía utilizar los codos para ganar su zona y yendo al suelo o al cruce era difícil de rebasar. Fuerte también en el juego aéreo, su pareja con Puyol en la que ninguno de los dos superaba por mucho el 1,80 pocas veces sufrió por arriba, mientras en el área contraria, el saque de esquina buscando su prolongación en el primer palo fue la jugada de estrategia base del equipo de Rijkaard, justamente inmortalizada con un gol que valdría una liga.

Tras la final de París algo se rompió en el Barça, y el mexicano no escapó de la quema. Volvieron de forma más recurrente los problemas físicos, y además la llegada de Thuram y una política de rotaciones en la posición que no siempre se entendió, terminó por romper la continuidad de la pareja de centrales campeona de Europa. Fue también la temporada en que Frank Rijkaard desempolvó el 3-4-3 para, como hiciera en su primera temporada en el banquillo azulgrana, revertir desde la pizarra una dinámica negativa volviendo a ordenar las piezas. Con una plantilla pensada para doblar las 4 plazas de defensa, en estas Márquez recupero en varias ocasiones la posición de mediocentro que le había abierto la puerta de la titularidad en su segunda temporada en Barcelona. Pero la temporada terminó mal, y todavía peor sería la siguiente. Tanto para el equipo como para el jugador.

El futuro de Rafa, como el de Ronaldinho, Deco o Eto’o, parecía escrito, pero su historia cambió cuando aterrizó en el banquillo culé el entrenador que más se ha preocupado en la historia por cómo sacan jugado el balón sus equipos. Puestos a dar una segunda oportunidad, estaba claro que la de Guardiola sería para él. Con el de Santpedor, el 4 fue fijo desde el primer día. De entrada haciendo pareja con Puyol y posteriormente como mentor de Gerard Piqué, fue pilar en un equipo que concentraba la mayor parte de su fútbol en un perfil derecho que contaba con Alves, Xavi y Leo Messi, y que empezaba en las botas de Márquez. Saliendo en corto buscando al 6 o en largo tejiendo otra íntima relación con el extremo izquierdo del equipo. Su envío diagonal, antes dirigido a Ronaldinho y ahora buscando la posición de Henry, fue un de los automatismos que barajó el equipo del triplete para superar presiones adelantadas y sumarle profundidad al juego. Pero una grave e inoportuna lesión ante el Chelsea, en la ida de las semifinales de Champions de aquel año, lo dejó fuera del mes definitivo de la temporada, y a aquel Márquez le costó regresar.

La temporada 2009-10 empezó con el fichaje de Chygrynskiy y terminó con el equipo entregado al control de Xavi. Las dos soluciones -una fracasada y otra exitosa- que buscó Guardiola para que la salida del equipo sobreviviera al predecible declive del mexicano. Al regreso de su lesión, costó mucho ver la mejor versión del central, que sólo  disfrutaría aquel año de siete titularidades en Liga y otras tres en Champions League. Especialmente emotiva fue la que, hasta la fecha, es su última participación en la máxima competición continental. Relegado a cuarta opción para el puesto de central, adelantado por Milito en la pelea y sin haber ofrecido apenas garantías a lo largo del curso, las ausencias de Puyol y Piqué le otorgaban la titularidad en un decisivo partido de vuelta ante el Arsenal, después de que el equipo empatara a dos en el Emirates. Huelga decir que tras su irregular temporada, la desconfianza en el mexicano por parte del entorno era palpable, pero no contaba éste que para Márquez la competición europea siempre fue especial y que el jugador se crecía con el himno de la Champions League de fondo.

Que no se nos olvide que en la noche que Leo Messi le marcó cuatro goles a Almunia, el Camp Nou volvió a ver al gran Rafa Márquez -la jugada del tercer gol empieza en las botas del de Michoacán-. Ni que en la foto de la final de Roma él no sale pero está. O que si hoy tantos quieren salir abriendo a los centrales y bajando al mediocentro gran parte de culpa corre de su cuenta. Que no se nos olvide Rafa Márquez. Ni el de Rijkaard ni el de Pep. Ni el de México. Y que tarde mucho en irse.

 

Comments:4
  • Edgar Ié 18 agosto, 2014

    Me parece muy merecido el homenaje que le haran hoy, aunque muchos no lo valoran lo suficiente fue muy importante para el Barça, y no hemos tenido tantos centrales en la historia como Marquez, quizas mejores si pero de su nivel pocos…
    Porque no salen mas centrales asi de la cantera? Digo es algo que precisamos mucho, producimos muchos interiores, pero centrales de este tipo. Esta fenomeno el fichaje de Halilovic para la media pero no habia ningun Halilovic central? De 9 tambien hubieran podido intentar fichar a Zivkovic.

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    • arbmas 18 agosto, 2014

      Bueno no sera un central top en salida de balón, pero Edgar Ie ya es un «Halilovic» como tu dices, yo también estoy a favor de estos fichajes y creo q se hacen pocos, teniendo el B en 2a se podria aprovechar mas.

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  • Abrahan 19 agosto, 2014

    Y solo costo 6 millones

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    • Edgar Ié 19 agosto, 2014

      Koeman 7, Piqué 5, Puyol 0, Abidal 14

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