Lo agradeció y se lo agradecieron

Lo agradeció y se lo agradecieron

Messi_SevillaLuis Enrique y los suyos necesitaban un partido como el del sábado y un rival como el que resultó ser el Sevilla de Unai Emery. La cita más exigente desde la visita al Santiago Bernabéu se saldó con goleada, fiesta y sensaciones positivas por lo que pasó en el campo durante los noventa minutos. El técnico asturiano sacó el que quizá ahora mismo, con permiso de Mascherano, sea el de gala, consciente de que el Sevilla de este inicio de temporada podía ponerle en serios aprietos en un momento en que la cuerda ya estaba demasiado tensada. Así, volvieron al once tanto Xavi como Piqué y, además, ambos fueron potenciados. El 6 se situó en el interior derecho -perfil que le va mejor- por primera vez compartiendo once con Rakitic, y Piqué asumió galones en salida, una fase del juego que en las últimas fechas había traído de cabeza a los culés.

Tanto fue así que por momentos la Lavolpiana pareció ser un mero intercambio de posiciones entre el central y Busquets, algo a lo que contribuyó una sorprendente pasividad en la primera línea de presión del Sevilla que permitió al Barça situarse cómodo en campo rival apoyándose en los hombres de su sector derecho. El citado Piqué, Xavi que alargaba la posesión al mismo tiempo que la dotaba de un mayor orden, Messi que venía a recibir para llevarla arriba pero no para sacarla y Luis Suárez que, incluso cuando más pegado a la banda estuvo, dio salida y profundidad a su equipo y regaló juego a su alrededor. El uruguayo, abierto al inicio, iba cerrando su posición a medida que avanzaba la jugada, sirviéndose del tiempo de más que Xavi y el Sevilla daban a los ataques azulgranas para llegar. Entre él y Messi se repartieron la orilla derecha en un intercambio de posiciones constante, permitiendo ver a un Alves más contenido y presente a la espalda de Xavi.

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La posición de Mathieu, unos metros por delante de Piqué a la espalda de Jordi Alba, obligó al Sevilla a enfrentar una línea de contención más a la hora de contraatacar.

El lateral más incisivo el sábado fue Jordi Alba, en quién recaía el cometido de alcanzar posiciones adelantadas para que Neymar, como Suárez, pudiera irse hacia dentro. El lateral llegó con sentido, descargó al extremo y se llevo hacia fuera las ayudas de Aleix Vidal mientras Neymar, como sus dos compañeros de línea, aparecía en la mediapunta. Tanto el brasileño como Messi o incluso Suárez, en ocasiones se convirtieron en foco por detrás de unos interiores que tenían a Rakitic en la izquierda. El croata se mostró algo discontinuo pero se le adivinó mejor encaje, pisó la mediapunta, se relacionó bien tanto con Neymar como con Luis Suárez cuando el 9 jugaba como tal, y aportó un punto más de trabajo en un mediocampo, por momentos, algo desnudo. El Sevilla, con Banega en la base, pudo salir limpio más veces de las deseadas y la propensión o indicación a Busquets de que saltara a la presión siempre, descuidó una mediapunta que Denis no supo exprimir. En parte gracias a que Mathieu compensaba a Alba jugando un par de pasos por delante de Piqué, en una posición que le daba cierta ventaja táctica y disimulaba que el de anteayer no era su partido más inspirado, y debido también al propio Gerard, que contemporizó contras, corrigió espacios y, en definitiva, le puso más difíciles las cosas a los delanteros del Sevilla y más fáciles a sus compañeros.

    

 

Como, por todo esto, los visitantes en ataque producían muy poco, el Barça jugaba en campo rival y no muy lejos del área sevillista, y para conseguirlo no había necesitado utilizar a Messi tan atrás como venía haciendo, Leo pudo activarse donde más juego y peligro genera e imponerse a un doble pivote hispalense muy solo y que únicamente tenía a Krychowiak como jugador útil sin la pelota. A su vez, el mediocentro local, Sergio Busquets, pudo enfocarse en una presión en campo rival más pronunciada que el resto de centrocampistas, que si bien agujereaba alguna que otra transición, en general se acompasó con el juego de su equipo. Gracias a que Xavi y Piqué asumieron funciones que partidos atrás también fueron suyas, Messi visitó más y en mejor situación el balcón del área de Beto, chutó más, con menos desgaste previo y anotó tres goles que ya forman parte de su historia particular y de la de nuestro fútbol.

En el tramo final, con el partido convertido en fiesta, Neymar se juntó a Leo y Luis Suárez para que los tres cerraran con espíritu lúdico un partido sobre el que construir tanto en lo futbolístico como en lo anímico, y acudir reforzado a la próxima cita con otro rival de entidad, en esta ocasión el Valencia de Nuno Espírito Santo. Antes, pero, tocará certificar la clasificación para los octavos de final de la Champions League mañana en Nicosia, un partido en que poder dar descansos sin bajarse de la ola.

Comments:2
  • Halilović 10 25 noviembre, 2014

    Bueno, bueno, esto es pan para hoy hambre para mañana, y quien dia pasa año empuja… sigue sin haber ideas claras de juego, se jugo de la misma forma que viene fracasando (en las grandes citas) los ultimos años, Suareaz sigue sin brillar y Neymar cada dia menos, veremos hoy contra el rocoso Apoel, esperemos que almenos marque Messi antes que Cristiano!!

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  • Halilović 10 25 noviembre, 2014

    Creo que la mejor posicion para Messi es en un 4-4-2, de segunda punta detras de un delantero movil y profundo, el 4-3-3 le pega cada vez menos, ya no puede ser falso 9 y extremo le aleja demasiado de la definicion, ahi el fcb tiene y tendra un «problema» pues el principal crack del equipo condiciona el esquema del equipo, digo yo tampoco tengo ningun titulo, q opinan??

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