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Un diagnóstico conocido

Un diagnóstico conocido

eusebio-dado-lista-para-viajar-valladolid-1419002036279Poco se puede decir de un equipo que cae por 7-0 con la rotundidad y falta de respuesta con que lo hizo el domingo el Barça B de Eusebio, así que en este artículo trataremos de abrir algo más el foco. El diagnóstico recuerda poderosamente al de años anteriores, con la excepción del curso pasado. Cuesta encontrar un sostén colectivo para unas individualidades con mucho porvenir pero todavía tiernas. Como resumen, un viejo conocido: las casi nulas ventajas tácticas surgidas de la delantera para que el mediocampo pueda asentarse en campo rival. No hay pase atrás que dé tiempo, ni una pérdida de balón de calidad que permita a la segunda línea ganar el rechace y permanecer arriba, con lo que se incentiva un juego a transiciones para el cual el filial ni tiene estructura ni individualidades defensivas, más cuando de inicio no forman en el centro de la zaga ninguno de los dos mejores centrales del equipo.

Como decimos, el diagnóstico no es nuevo, lo que más allá de otras consideraciones nos indica que otras veces se le encontró remedio. Hoy hace exactamente tres años describíamos una situación parecida en este texto dedicado a los problemas del Barça B. Esta es la cuarta temporada de Eusebio al frente del filial, y de las tres anteriores en dos la solución a este tipo de problemas se enfocó, asumiendo el problema, a protegerse de él. Cubrirse más que solventarlo. Muniesa en el mediocentro, o el trabajo de Kiko Femenía y Rodri fueron algunas de las medidas adoptadas por el técnico en su primera temporada para resguardarse de unas transiciones a las que lo imperfecto del juego le condenaban. También el desequilibrio individual de Gerard Deulofeu. El extremo de Riudarenas fue, igualmente, la tabla de salvación del filial al año siguiente. Anotó 18 goles, y su definición se juntó a la versatilidad de Luis Alberto tocando en la frontal, para meter arriba a un Barça B que en mediocampo apostaba una mayor capacidad de trabajo con el trío Gustavo Ledes (o Ilie), Rafinha y Lobato.

La excepción, y lo que quizá nos hace juzgar distinto la situación actual, se dio la temporada pasada. En la 2013-14 el Barça B no sólo fue un equipo sino que fue uno muy bueno, construido principalmente a partir de la posición de Denis Suárez abierto en banda izquierda. Mediapunta natural y al que se había probado como interior en el filial sin demasiado resultado, como falso extremo se convirtió en una manera eficiente y no demasiado compleja de asentar el esférico en la frontal. Recibía abierto, aguantaba la pelota, si Espinosa rompía le ponía el pase en profundidad y si no acudía a la frontal bien para conectar con el punta bien para descargar hacia atrás con alguno de los dos interiores. Como además estaba Samper, la opción del cambio de orientación para que la jugada no muriera quedaba activado, y el juego asentado en la mitad de campo que atacaban los azulgranas.

Esta temporada, sin Suárez se ha roto el mecanismo, y Eusebio en lugar de los remedios de sus dos primeros años en el banquillo del filial, ha buscado un sustituto colectivo que no ha llegado pese a los intentos con el sistema de Adama Traoré. Tras tocar fondo en Pucela y sólo un punto por encima de los puestos de descenso, es probable que con el nuevo año se pongan en juego, también, otras fórmulas. Habrá que ver si el técnico vuelve a sus orígenes, lo que daría alas a hombres como Pol Calvet o a las opciones de ver a Sandro como delantero centro, y se las quitaría a Dongou o a la versión centrocampista de Halilovic; o si pretendiendo acercarse a la puesta en escena del año pasado, busca a ese delantero que pueda replicar el papel de Denis Suárez y que podría ser Halilovic en su posición natural de banda derecha.

Parece, a priori, la más sencilla para que el cuero descanse en las inmediaciones del área rival, con el pase atrás activado y tendencia a dominar la frontal. La opción, sin embargo, abriría la cuestión de la posición de Adama. El domingo, en el segundo tiempo, Eusebio lo probó en punta,también hablamos en su momento de la posibilidad de situarlo en la izquierda a resultas de la llegada del croata, y hace unos meses apuntamos algún mecanismo de intercambio entre ambos algo más complejo. Llegado el caso, podrían explorarse, incluso, sus posibilidades como lateral, una conversión nada sencilla pues el jugador tendría que cambiar radicalmente ciertos aspectos de su juego, pero que hace tiempo que planea en los debates sobre el futuro de Adama Traoré.

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