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Este Barça y aquel Manchester City

Este Barça y aquel Manchester City

Manchester_CityLa eliminatoria entre Manchester City y F.C.Barcelona hace más de dos meses que se conoce, pero ya ha cambiado incluso antes de que el balón empiece a rodar. Más por los azulgranas que por los citizens, ya entonces se apuntó que en el tiempo que transcurriría entre el sorteo y el inicio del partido de ida, el escenario del duelo podía modificarse considerablemente como así ha sido. El Barça de Luis Enrique alcanzó los octavos rodeado de dudas, futbolísticamente indefinido y lejos de haber encontrado un traje que le fuera bien a su(s) figura(s). Hoy, casi setenta días más tarde, su realidad es bien distinta. Desde su derrota en Anoeta encadenaba una racha de 11 victorias consecutivas que se truncó el sábado, buenas sensaciones en cuanto al juego y exhibe una puesta en escena potente y que resalta a sus piezas más poderosas. El Barça de Luis Enrique, ahora, se reconoce y se gusta, y encara el desafío de esta noche aparentemente confiado en su propuesta.

Un Barça que ha encontrado el estímulo y el equilibrio táctico con la posición abierta en banda de sus dos futbolistas más desequilibrantes, que son, prácticamente siempre, los encargados de encender la mecha y crear la ventaja en ataque. Messi en el lado que más balón asume, y Neymar aprovechándose de la atracción que genera el argentino sobre el rival para atacar el lado débil, son una explicación tan individual como imparable al torrente ofensivo que viene mostrando su equipo desde hace prácticamente dos meses. Además su técnico, con Dani Alves y Jordi Alba ha encontrado una vía más o menos constante para surtirlos de balones y que el equipo pueda salir fácil, los interiores, con tendencia a abrirse, oxigenan la jugada cuando corre riesgo de extinguirse y Luis Suárez pelea con los centrales, amenaza en la corona, recolecta rebotes y activa el paisaje que los dos cracks encuentran ante sus ojos cuando salen del regate. Para conectarlos a ambos, la velocidad en el toque de Busquets, el cambio de orientación de Mascherano o la diagonal de Piqué. Además en Champions se suma Ter Stegen, cuyo toque de balón produce más ventajas decisivas de las que puede generar el de Claudio Bravo. El equipo no es perfecto pero es coherente, y cuenta con algunas ventajas importantes respecto a sus rivales que, a priori, lo convierten en tan candidato como el que más, unas sensaciones muy distintas a las que emitía el conjunto catalán en diciembre cuando se sorteó el cuadro de los octavos de final.

El que esta noche saltará al Etihad Stadium es un Barça que presenta a sus dos principales amenazas en ambas orillas del terreno de juego. Dos amenazas que para el rival son muy difíciles de controlar, pues situada cada una en un extremo opuesto del campo, cuanto más esfuerzo defensivo reciba una, más desahogada estará la otra. Desde que a principios de enero el cuadro azulgrana pusieran en práctica su nuevo plan, los rivales que mejor lo han defendido han sido el Villarreal de Marcelino y el Málaga de Javi Gracia, y aún así se debe hacer notar que los amarillos encajaron tres goles culés en cada uno de los dos duelos en que se enfrentaron. Castellonenses y malacitanos edificaron su planteamiento defensivo a partir de dos triángulos en banda formados por el lateral, el volante y el mediocentro, con el objetivo de anular o minimizar las consecuencias del desequilibrio de Messi y Neymar en el costado. Mientras el argentino se sujeta en el costado, su capacidad para volcar el sistema defensivo contrario permite que surjan espacios en otros frentes como sucedió al inicio en San Mamés, pero cuando el 10 busca el carril central como punto de partida es cuando el sistema de juego azulgrana se altera ya que el núcleo alrededor del cual se organizan el resto de pieza cambia de posición.

El Manchester City se espera que enfrente a las parejas exteriores del Barça con un modelo similar, no sin problemas ya que el funcionamiento defensivo de los de Pellegrini viene dejando dudas. En su perfil derecho, la intensidad sin balón de Jesús Navas, el apoyo de Fernandinho y lo combativo de Zabaleta pelearán en el lado de Jordi Alba, Iniesta y Neymar, mientras que en la izquierda es probable que el chileno dé entrada a un futbolista por delante de Clichy que pueda prestar una ayuda más solida al lateral de la que ofrece Nasri. Ya la temporada pasada, aun con Leo jugando centrado, el técnico skyblue optó por reforzar defensivamente el costado de Dani Alves con Kolarov formando doble lateral, por lo que es de esperar que hoy, con más motivo si cabe, bien el serbio bien James Milner ocupen junto al lateral la banda izquierda citizen. El tercero en la ecuación será Fernando, ex del Oporto y el argumento más sólido en la contención que tendrá el City en la banda de Messi, será el encargado de taparle su salida más habitual hacia dentro. Puesto que la zaga del City, sobretodo cuando el rival progresa por banda, tiende a cerrarse en exceso sobre su área en parte debido a su mala defensa de los envíos cruzados a la espalda de la zaga, los apoyos del interior derecho blaugrana y las posibles apariciones de Luis Suárez en la frontal, pueden servir de reclamo para dividir las atenciones del mediocentro brasileño.

El 9 culé, en tierras inglesas, disfrutará por el centro del ataque de un escenario conocido y en el que, mientras en el día a día continúa su adaptación a la Liga española, fluir naturalmente. En una batalla de las que activan al uruguayo, se enfrentará a Vincent Kompany y a su acompañante, que saldrá entre Mangala y Demichelis. Si en agosto hubiéramos proyectado este enfrentamiento pocas dudas habríamos tenido en situar a Mangala en el once de gala de Pellegrini, pero lo cierto es que la temporada del central francés no está cumpliendo con las expectativas. Llegaba como uno de los proyectos más potentes en una posición algo coja en el equipo y que, sin ir más lejos, decantó de forma muy notable la eliminatoria del curso pasado con errores de bulto en los dos goles de la ida, pero visto el rendimiento ofrecido y su tendencia al error, a esta hora no es para nada descartable que quien acompañe a Kompany en el centro de la zaga sea de nuevo Martín Demichelis.

La elección no es baladí, pues además de las diferentes características defensivas de cada uno de ellos, la presencia o no de Demichelis decanta la salida citizen hacia un lado o el otro. Si no juega, el City normalmente saldrá por Kompany, que buscará a un Fernandinho con más vuelo desde el pivote derecho y que suele subir una línea con respecto a Fernando en esta fase del juego. Si como se espera Luis Suárez le aprieta, el pase de seguridad será por la derecha al carril Zabaleta-Navas o directo hacia la zona de Silva y Agüero, que llega en un estado de forma formidable. De estar Demichelis, no obstante, es éste quien acostumbra asumir el peso del primer pase, con lo que en este caso la salida transcurre sobre el flanco izquierdo. Como en esta zona el comportamiento del pivote izquierdo -Fernando- tiende a ser más posicional y conservador que el del derecho, en lugar de ser el receptor del pase se desplaza para abrirle campo. Con el balón en los pies de Demichelis y el argentino oteando el horizonte, Fernando suele irse hacia su derecha para no tapar al central y habilitarle la posibilidad del pase hacia Silva, la aproximación del Kun o hacia el apoyo del hombre de banda izquierda. No hay que olvidar que el Manchester City es un conjunto que pretende crecer desde el control del balón, aunque en la práctica pocas veces encuentra fluidez gestionándolo.

Contra los de Luis Enrique, de hecho, más que su ataque organizado, sus principales bazas aparentan ser la posibilidad de castigar a la contra y la suerte de contar con individualidades determinantes arriba que justamente se emparejaran con los puestos más endebles de la retaguardia azulgrana. Jesús Navas -probablemente- o Samir Nasri -no tanto- sobre la posición de un Jordi Alba que no por nada se ha perdido los enfrentamientos ante Real Madrid y Paris Saint Germain, David Silva merodeando la zona de Sergio Busquets cuando el Barça pierda la pelota, y un punta de la exigencia del Kun Agüero retando a un central sin conocimientos de la demarcación como Javier Mascherano, dibujan tres batallas que en las horas previas tendrán al técnico asturiano sobre alerta.

Si no media sorpresa en forma de entrada de Mathieu en el once para desplazar al Jefecito al mediocampo, a Piqué le tocará pluriemplearse en defensa para socorrer los conatos de incendio que puedan generarse a su alrededor, con especial atención al que protagonizará su compañero en el centro de la zaga con el mejor futbolista rival. Es un papel que Gerard ya tuvo que realizar en la eliminatoria de la temporada pasada y que entonces desempeñó con éxito. De hecho, en aquella vuelta al Barça se le complicaron las cosas cuando Dzeko sustituyó al Kun -que por aquel entonces llegó mucho más justo a la contienda-, ya que debido a su envergadura y a la continuidad con que lo buscan sus compañeros por arriba cuando está en el campo, fue el central catalán quien tuvo que asumir su marca y dejar sin su socorro al resto de batallas. Este año Pellegrini, para tener ocupado al comodín defensivo culé, en el banquillo además de al bosnio tiene a Bony.

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