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Con doble pivote en El Molinón

Con doble pivote en El Molinón

rodrigo medina fotografo sporting gijon asturias futbol molinonJordi Vinyals sigue sin conocer la victoria en el banquillo del Barça B, pero el sábado el filial sumó su segunda jornada consecutiva puntuando (tres de las últimas cuatro). Lo hizo en el campo del tercer clasificado y uno de los nombres propios de la categoría: el Sporting de Abelardo, y para ello el segundo equipo azulgrana echó mano de aquello que difícilmente pueden igualarle en Segunda División, el talento y calidad individual de alguno de sus futbolistas. Modificó el dibujo, se organizó a partir de un 1-4-2-3-1 más simple, menos dado al juego de asociación y a la creación de triángulos del juego forjado en La Masia, a cambio de reservarle a sus cracks una parcela bien delimitada. Con Patric y Gumbau a modo de doble pivote sufrido, de perfiles claros y posición en defensa muy próxima a la zaga, y Sergi Samper esperando turno desde el banquillo.

Como viene sucediendo cuando el cerebro se ausenta del once titular, la salida catalana se decantó principalmente hacia la izquierda, donde se juntaban Edgar Ié y Grimaldo, con Gumbau -pivote izquierdo- a modo de apoyo para transitar en ataque. La iniciativa fue local, presionando muy arriba y replegando con celeridad. Debido a la poca creatividad con el balón de los dos mediocentros y a la posición abierta de los dos hombres de banda, cada azulgrana estaba lejos de sus compañeros para tejer sociedades, pero esta misma soledad, las dimensiones del terreno de juego y la oportunidad de los espacios, dieron colchón a los culés más diferenciales para hacer pesar sus mejores virtudes individuales. Munir o Halilovic, por ejemplo, sin socios cerca, se valieron de su habilidad y depurada técnica para conducir, regatear e intentarlo en una aventura individual. Fue Grimaldo, hacia el centro desde el lateral izquierdo, con quien pudieron edificar las combinaciones en tres cuartos más sugerentes. También en banda derecha Adama destacó, en su caso por su abrumador superioridad física espacialmente dada a imponerse con tantos metros para correr. El extremo estuvo activo, insistente y dandole valor a su actuación también desde la entrega sin balón.

De cara a la segunda mitad, un matiz en la posición defensiva de Alen Halilovic modificó el marco de juego del encuentro. Siempre mediapunta por delante del doble pivote, si durante el primer tiempo cuando el equipo defendía el croata quedaba descolgado junto a Munir, en la reanudación el 1-4-2-3-1 se mantuvo independientemente de cual de los dos equipos llevara el cuero. Más allá de una cercanía respecto al mediocentro sportinguista que tuvo poca incidencia, el cambio se produjo porque desde esta situación más retrasada, cuando el Barça B recuperaba, encontraba antes a Halilovic. Esto permitió al filial pausar algo más las transiciones, iniciarlas desde más atrás y dar así tiempo a más futbolistas para progresar y situarse en campo rival. Pudo verse a partir de entonces, por ejemplo, a los dos laterales visitantes sobre la línea divisoria cuando su equipo atacaba, algo que llevó a los extremos a cerrarse ligeramente y a que las piezas del filial se juntaran.

Como contrapartida, sin las ideas claras a nivel grupal con la pelota, más gente arriba implica también más desabrigo atrás en caso de pérdida, lo que ante un contraataque como el asturiano con Carlos Castro como nombre a apuntar, abrió y animó el partido hasta el tramo final. Fue entonces cuando los de Abelardo hicieron valer su condición de local para apretar sobre el área de Suárez y el Barça B su delicada situación para aferrarse al punto del empate como al mejor premio posible. Entró Joan Roman por Sandro, Samper por Halilovic y Babunski por Munir, la suerte esta vez estuvo de cara y el gol esquivó a un Sporting sin matador.

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