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Cambiar torre por reina

Cambiar torre por reina

Granadilla_-Barcelona10-Optimized.v1441547394Decía un todavía inexperto Guardiola que existen dos tipos de entrenadores, los que esperan y los que actúan, y que él quería pertenecer al segundo grupo. A esta alturas ya no quedan dudas sobre eso. Para el técnico, decidir no es tarea sencilla, y lo es menos cuando las necesidades del encuentro lo empujan a tomar la determinación desde el banquillo, con el balón rodando y las emociones a flor de piel. A veces, la decisión más adecuada requiere de un cálculo tan frío como es empeorar a la pieza que funciona mejor con tal de que el rendimiento de las demás suba. Xavi Llorens, técnico del Femenino del Barça, como Pep, debe ser del grupo de los que deciden, pues es justo lo que hizo el pasado fin de semana cuando su equipo se veía por detrás en el marcador a los 10 minutos de partido contra el Levante. El 7-1 final y el juego que lo provocó indican, además, que decidió con acierto. El Barça había saltado al césped formando según un 1-4-3-3 en el que Olga García ejercía de extremo izquierdo, y la barcelonesa, abierta a banda, fue la primera en generar el desequilibrio y llevar el peligro sobre la portería de Lourdes. Lo consiguió desarrollando un papel de extremo más o menos puro en el libreto del juego de posición, con la colaboración de la también recién llegada Leire, que actuaba en un lateral izquierdo desde el que había desplazado a Melanie Serrano hasta el interior.

Puesto que las características de esta última se relacionan más con la llegada y la profundidad que con el apoyo y la contención posicional, lo que con Olga se empezaba a cocinar fuera, no terminaba irradiando al conjunto, y piezas capitales como Alexia o Jennifer Hermoso tenían dificultades para intervenir con continuidad. Entonces, tras el gol de Charlyn Corral, las extremos del Barça cambiaron de lado y el mecanismo culé empezó a girar con suavidad. El sistema, en primera instancia, se agarró a Alexia como pieza de origen, cuando la de Mollet del Vallès recibía en banda izquierda y en lugar de continuar en paralelo a la línea de banda buscaba por dentro a Jennifer. Ese momento de pausa, además de activar a la goleadora, liberaba a Melanie, que así olvidaba las ataduras y podía explotar su recorrido, al tiempo que en la orilla contraria la sujeción abierta de Olga García ahora sí encontraba una aliada en Gemma Gil para tocar hacia atrás después de profundizar para que el balón ordenara los ataques en campo rival. Reparado el problema táctico, mantenido el balón y el dominio territorial, desde entonces y hasta el final hizo fuerte acto de presencia el mayor nivel individual de las locales. Apoyadas en una inspiradísima Jennifer Hermoso que marcaba diferencias desde la libertad que le proporciona la posición de falso nueve que antaño fue de Sonia Bermúdez, dieron la vuelta al marcador hasta dejar en anécdota el susto inicial.

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