¿Harán un Barça nuevo?

¿Harán un Barça nuevo?

3101196Es la baja de las bajas. Ningún equipo del mundo se puede enfrentar a una ausencia tan trascendental como el Barça de Luis Enrique a la de Leo Messi. Además de por tratarse del mejor y más decisivo futbolista del plantea, porque el actual tricampeón, especialmente, es un conjunto construido a partir de su crack. De Leo nacen la práctica totalidad de los mecanismos culés, las explicaciones de casi todo su funcionamiento, en definitiva, su sistema de juego. Como se describe en el párrafo inicial del artículo El guardián de la bandera, el comportamiento sobre el campo de casi todos sus compañeros se muestra a partir de la bota izquierda del 10, y sin ella todo lo que desencadena queda suspendido y en cuarentena. ¿Cuanto de este Barça quedará sin Messi?

Ante esta realidad, al técnico se le presentan dos alternativas para sobrellevar la ausencia de Messi durante los próximos dos meses de competición. La primera es mantener el Barça de Leo pero sin Leo, sustituyendo jugador por jugador y asumiendo la caída en cuanto a potencial del relevo. Es lo que, por imprevisible, sucedió el fin de semana cuando Munir ingresó ante el Las Palmas. Delantero por delantero, banda derecha por banda derecha. Con ello se mantendría la forma pero sería imposible reproducir el fondo, no ya por el obscenamente evidente descenso de nivel, sino porque con Rafinha también fuera de combate a la plantilla no le queda una pieza que pueda parecerse a Messi y, por lo tanto, hacer lo que él aunque peor. Ni el pase cruzado, ni el regate, ni la combinación en corto, ni el disfraz de centrocampista siendo delantero… Sea cual sea el recambio, las rutinas serán otras. Cierto es que hasta la fecha Luis Enrique pocas veces ha amoldado las características de un recambio a las que tenía el jugador remplazado (Adriano-Alba, Alves-Sergi Roberto…) pero también lo es que ninguna de las bajas que ha debido afrontar como entrenador del Barça tenía una relevancia siquiera parecida a la que tiene la de Leo Messi.

Siendo, por lo tanto, una opción que se presenta casi inevitable, la duda sobre el cambio está en la dirección que tomará y en qué futbolista será el nuevo hombre fuerte. Llegados a este punto, es inevitable que muchas miradas se dirijan a la figura de Neymar, crack y jugador franquicia del Santos o la selección brasileña y que como azulgrana ha tenido que asumir un meritorio pero sacrificado papel secundario. Neymar no es el de los desmarques al espacio, la raya de banda y el ataque del lado débil, sino «un Messi» que, como le sucedió al propio Leo en tiempos del reinado de Ronaldinho, aguarda su momento sumando a una coreografía en la que no es el bailarín principal. Para serlo, deberá acudir mucho más al carril central, asumir mucha más cuota de balón y ser receptor de espacios por parte de su equipo. En lo primero se antoja imprescindible la aportación de Jordi Alba, pues es el lateral que le puede liberar de la banda, y los movimientos de Luis Suárez que en este supuesto cambiarían de lado. En lo segundo, veremos qué tiene que decir la banda derecha culé, ya sea trabajada con una pareja exterior que estire hacia el córner a la zaga contraria o con un Iniesta que, jugando arriba, sujete el juego a la manera de aquella temporada que con Tito Vilanova formó en banda izquierda.

Esto si se opta por no modificar el dibujo de partida. Si no, resiguiendo los pasos del propio Luis Enrique y lo que propuso en Barcelona durante la primera mitad del curso anterior, es posible llegar a una nueva hipótesis que pase por un cambio de disposición táctica. Uno de los problemas que tiene remplazar a Messi es que la plantilla culé no tiene más extremos que Neymar. El resto de atacantes -Suárez, Sandro y Munir- son puntas, de modo que abiertos, sin Messi y tal como utiliza los carriles el Barça, tienen más difícil brillar. La primera idea de Lucho sobre su Barça, sin embargo, no tenía extremos, pues recordemos que el Barça que arranca la temporada anterior usa a los laterales como carrileros porque enfoca a sus tres atacantes por dentro. En tres escalones distintos, mediapunta -Messi-, segundo punta -Neymar- y delantero centro -Munir o Suárez-, cohabitaban en el carril central. La vacante del argentino como epicentro del sistema, por lo tanto, se ofrecería tanto a Neymar como Iniesta para, desde una función y aportación distinta, jugar en la posición más libre.

En caso de que el nuevo 10 fuese Ney, su traslado al enganche abriría la puerta para dar, bien a Sandro bien a Munir, un acomodo al que son afines en punta al lado de Luis Suárez, con movilidad a los costados, profundidad hacia adelante, trabajo en la presión y cercanía al gol. Si en cambio fuese Iniesta quien, en este caso, adelantara unos metros su ubicación sobre el campo quedando solo por detrás de Neymar y Suárez, a Luis Enrique le faltaría encontrar un nuevo interior para completar el puzzle. Busquets (como el sábado), Sergi Roberto (como el miércoles) o Dani Alves. El brasileño sin Messi pierde a su socio, pero si el dibujo del equipo se mantiene en el habitual 4-3-3 puede ser importante sumándose al mediocampo desde el lateral, pues el línea de medios perdería mucho peso sin la participación del argentino. Con el cambio de dibujo, sin embargo, su activación de partida en la media no eliminaría superioridades ya que éstas las ofrecería Iniesta, ahora como cuarto centrocampista. Al mismo tiempo que Sergi Roberto, ahora ejerciendo de carrilero, podría seguir siendo ese lateral largo que ocupe todo el carril en un esquema sin delanteros de banda. Como el primero que tuvo en mente Luis Enrique.

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Comments:2
  • Halilović 10 29 septiembre, 2015

    «a Luis Enrique le faltaría encontrar un nuevo interior para completar el puzzle. Busquets (como el sábado), Sergi Roberto (como el miércoles) o Dani Alves. El brasileño sin Messi pierde a su socio, pero si el dibujo del equipo se mantiene en el habitual 4-3-3 puede ser importante sumándose al mediocampo desde el lateral,» pero a Alves lo planteas jugando de interior o de lateral que tiende a sumarse para dentro al interior, no me quedo claro.

    Este 4-3-1-2 con Iniesta en la mediapunta vendria a ser el equipo con jugadores mas competitivos ya que ni Munir ni Sandro entran en el titular, por lo que no me extrañaria que sea el mas usado, ademas ahora con Roberto los dos laterales pueden ser largos y de recorrido, el problema sera a lo mejor en la creacion con Masche y Busi en el medio o si esta Alves de interior a ver como funciona…

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    • Halilović 10 29 septiembre, 2015

      Vale ya lo he pillado, estoy un poco lento :), interior en 4-3-2-1 y lateral en 4-3-3.

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