
A diferencia de Bale, Busquets llegará a la cita del sábado tras una de las mejores líneas de juego que ha tenido su carrera. Si las molestias aparecidas con la selección no revisten gravedad, hablamos de un argumento a favor de los culés como ahora Luis Enrique no tiene más de tres. Sin embargo, en su fortaleza Sergio esconde también su riesgo, pues la octópoda capacidad de robo del canterano, esa que ejerce a una altura muy alta del campo a menudo como el centrocampista más adelantado, si falla, abre la puerta a la recepción de un contrario a su espalda. Afortunadamente para el Barça, hace tiempo que no lo hace y que Sergio es capaz de detener el cuchillo antes de que la punta se clave en el parquet, pero el pasado más o menos reciente nos trae ejemplos que han resultado problemáticos. El de Vietto la pasada temporada se convirtió en uno especialmente hiriente, hasta el punto de que entonces Luis Enrique tuvo que tomar la dolorosa decisión de buscarle un relevo al cinco, dolorosa por el límite que esto supone para el potencial del juego del equipo. Salvo sorpresa mayúscula no será así en el Bernabéu, por mucho que el que pretenderá correr a su espalda vaya a ser El Expreso de Cardiff.
Artículos relacionados:
- De punta a punta
- Rafa Benítez: teoría y primer contacto, por Abel Rojas en Ecos del Balón
