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Messi, Suárez y Neymar liberados

Messi, Suárez y Neymar liberados

No esquivó el Rayo-Barça el guión preestablecido que tienen desde hace cuatro temporadas los duelos entre estos dos equipos. Los franjirrojos buscaron muy arriba a su rival, asumieron riesgos extremos en la presión y la salida de balón, discutieron el control al grande y abrieron el partido. Es el tipo de escenario que les permite estar donde pretenden pero que al mismo tiempo favorece un contexto de puertas abiertas en el que las certezas -colectivas e individuales- de un rival superior, es difícil que no terminen encontrando el agujero o el error ajeno. Los defensas acosados son, sobre el papel, de más nivel que sus acosadores, los delanteros gozan de espacios y a los encargados de filtrar la asistencia el entramado defensivo de su oponente se les descubre como un queso gruyere. Una vez aceptada la incomodidad de partida y que las normas las dicta el adversario, quedan pocas maneras de equilibrar la disparidad de potenciales. De todos los Barças que de un tiempo a esta parte han visitado Vallecas, además, seguramente sea el de Luis Enrique el que menos tuerza el gesto cuando recibe esta clase de invitación. En la presente temporada su fútbol ansía y logra mayor control que la pasada, pero mantiene un indisimulable apego al vértigo que anoche le hizo mostrarse más como el equipo de 2015 que como el de 2016.

Siguiendo con las rotaciones que se adivinan de ahora en adelante en Liga a la espera de que vuelva la Champions League, en esta ocasión fue el turno de Sergi Roberto y Jérémy Mathieu en los laterales. El canterano ocupó un puesto en el que se esperaba a Aleix Vidal, quizá debido a la amenaza que podía suponer el cruce entre las características de Bebé y las del dorsal 22 del Barça. Por su parte Mathieu, tras recibir ante el Sevilla rodaje de competición en tanto que tercer central de la plantilla, en esta ocasión le correspondió en condición de primer recambio en un lateral izquierdo que habitualmente ocupa Jordi Alba. La nota más significativa del planteamiento visitante, no obstante, probablemente tuvo que ver, de nuevo, con la liberación que concedió Luis Enrique a su tridente de ataque. Durante las dos últimas jornadas ligueras el descargo había tenido que ver con la fase defensiva del conjunto barcelonista, durante la cual Messi, Suárez y Neymar quedaban exentos de retorno y, desconectados de sus otros ocho compañeros, se descolgaban para aprovechar las opciones a la contra. Contra el Rayo Vallecano la tendencia se mantuvo, e incluso se amplió incluyendo en la desconexión ciertas fases con balón.

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Por ejemplo, sacando la pelota desde atrás, una fase del juego que este curso le ha acarreado algún problema a los culés y que frente al Rayo de Jémez acostumbra a estar comprometida, la alternativa del Barça cuando se le encallan los circuitos suele ser que uno de sus delanteros -principalmente los de banda- retrasen unos metros su posición, recojan el cuero abajo y a fuerza de desborde lo trasladen más allá de la divisoria. Ayer no sucedió así, y fue recurrente observar a Messi, Suárez y Neymar aguardando lejos del primer pase, por acorralado que éste pudiera estar. Como en este caso su rival suele hacer oídos sordos a respuestas de este tipo, con frecuencia los protagonistas del choque se partieron en dos bloques, uno compuesto por los defensas del Barça, los delanteros del Rayo y los medios de ambos conjuntos, y otro integrado por la MSN y únicamente tres zagueros rayistas, en igualdad numérica contra sus pares y aislados de cualquier ayuda. El puente que tendieron los hombres de Luis Enrique entre ambos grupos fueron los envíos largos de Piqué y Mascherano. Sorteando la presión y la distancia, conectaron con los estiletes azulgranas en las zonas del campo donde la igualdad no era sinónimo de equivalencia.

· Artículo relacionado: Con las normas de Jémez

 

Comments:1
  • michel 4 marzo, 2016

    El propio L.E. dijo en rueda de prensa que era un arma a emplear, pero más con C.Bravo y sus balones largos que con ambos centrales.Sabedor de que los de Jemez emplearían la presión alta buscó soluciones acertadas. El problema puede venir si la MSN se desenchufa en partidos grandes por la costumbre o inercia de estos últimos envites. Personalmente vi al equipo muy enchufado desde el minuto 1 ejerciendo una muy buena presión tras pérdida. Creo que fue el partido más completo de los últimos partidos de liga, al menos hasta la expulsión de Llorente. Después ya poco partido existió.

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