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Luis Enrique y su banquillo

Luis Enrique y su banquillo

Foto: David Ramos/Getty Images

Foto: David Ramos/Getty Images

Hace un año, más o menos a estas alturas de la temporada, Luis Enrique Martínez empezó a encontrar en su banquillo una serie de movimientos que se convirtieron en pauta. El grupo de futbolistas que más allá de los teóricamente titulares tuvieron peso en los momentos definitivos no fue muy extenso, pero en base a una serie de intervenciones concretas del entrenador, terminaron formando parte del plan a lo largo de los noventa minutos que dura un partido de manera más o menos estable. La entrada de Xavi Hernández al terreno de juego, por ejemplo, se produjo en ambos encuentros de cuartos de final en Champions, durante las semis y en el definitivo duelo ante la Juventus en Berlín. Casi siempre con marcador a favor y con la intención de rebajar las revoluciones al juego desde el dominio sobre el balón. También fue una sustitución recurrente el ingreso de Mathieu para reforzar al equipo en sus fases sin la pelota tanto de forma directa con su presencia atrás como indirecta adelantando a Mascherano a la medular. O Pedro Rodríguez, aportando sacrificio si tocaba contener o permitiendo una alineación con cuatro delanteros si lo que se requería era forzar la máquina.

Más allá de reparar en que ninguno de los tres nombres señalados estarán a disposición de Luis Enrique en lo que resta de temporada, ya que debe reconocerse que en su lugar el técnico asturiano dispone de otros que podrían resultarle igualmente de valor ya sea con una aplicación tan concreta como entonces o de forma más abierta, al entrenador esta temporada se le presenta una complicación nueva -bendita, en este caso- a la hora de intervenir en el juego mediante el reemplazo de piezas. Desde el primer día de su segundo curso al frente de la nave azulgrana, hay un futbolista que en base a su altísimo rendimiento ha adquirido un peso en el funcionamiento del equipo muy superior al de hace un año. Andrés Iniesta ha emergido como director de orquesta en un mediocampo que, como tal, no tenía uno, y al ritmo oscilante de su batuta ha evolucionado el fútbol del conjunto. Y así, si la pasada campaña el manchego fue habitualmente uno de los sustituidos entrada la segunda mitad de los partidos, hoy es, con justicia, prácticamente intocable.

Hay, pues, una plaza menos en la que poder entrar, un hombre menos al que sacrificar en pos del matiz introducido desde el banquillo. Aunque Luis Enrique encuentre a las piezas que puedan entrar al campo, tiene menos candidatos para abandonarlo. El «cambio de Xavi» prácticamente siempre tuvo a Iniesta como contrapartida. Entraba un canterano por otro, de modo que pese a la sustitución se mantuvieran los roles de interior de balón en la izquierda -Iniesta/Xavi- e interior de espacio y recorrido en la derecha -Rakitic-. Por eso el remplazo del croata, por norma tenía más que ver con esas cualidades, ya fuera con Pedro o con Mathieu para que Mascherano formara junto a Busquets en mediocampo. Usar el «cambio de Xavi» con él, implica sacar del campo al interior del sacrificio y plantear una combinación de la que por el momento ha escapado Luis Enrique salvo en situaciones muy particulares. En el pasado clásico, por ejemplo, pudieron observarse sus consecuencias negativas, pues una vez el ajuste del entrenador no logró sosegar el ritmo con la entrada de Arda Turan, a los azulgranas le faltaron las piernas de su interior de mayor despliegue ante un rival que empujaba más.

Quizá Rafinha, que reapareció el martes ante el Atlético de Madrid, pueda ser la solución mixta que necesita Luis Enrique. Un futbolista que entrando desde el banco sea capaz de asumir mayores responsabilidades en la gestión del cuero junto a Iniesta y que al mismo tiempo mantenga el aporte defensivo que viene necesitando el interior derecho culé. Alguien que pueda ser más Turan de lo que es Rakitic, y más Rakitic de lo que es Turan. En su temporada de estreno como miembro de la primera plantilla, tras momentos del curso en que llegó a ser primera alternativa y disfrutó de titularidades relevantes, durante el tramo final descendió su impacto. ¿Será ahora la historia justamente al revés? ¿Llega a tiempo Rafinha?

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Comments:4
  • Javi 8 abril, 2016

    Se lo comentaba a Joan Barriach en Twitter: a mi el banquillo del Barça el año pasado no me parece que aportase mucho. Xavi fue incapaz de hacerse con el control del partido en ninguno de los grandes partidos en los que participó; Pedro sumaba (para mi) lo mismo que puede sumar Munir (ninguno de sus goles el año pasado sirvió de nada); y Mathieu, como este año, cuando de verdad aporta es como titular.

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  • Morén 8 abril, 2016

    La cuestión es que más allá de eso, Luis Enrique tenía una serie de sustituciones claras y que, a su entender, le daban cosas. Y las tenía, en parte, porque tenía a quien meter pero también a quien quitar. Esta temporada, con Arda, Roberto, Aleix y veremos si Munir o Vermaelen, puede volver a encontrar lo primero en los pies de otros futbolistas, pero la cantidad de «intocables» del once es superior, sobre todo por el tema de Iniesta. Hay un cambio que es el de Rakitic -y con las connotaciones sobre el perfil que señalo en el artículo-, pero luego, teniendo en cuenta que de momento la defensa de tres no es opción, casi no hay ventanas abiertas.

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    • Aveblaugrana 8 abril, 2016

      Que bueno que lo mencione, la verdad es que me pareceria muy interesante ver a L.E ensayar un esquema con linea de tres, no esta de mas tener dicha felxibilidad pero vamos, es abril y estas cosas si se trabajaban es a principio de temporada; por otra parte el 1-4-2-3-1 mas nunca fue visto, y dada la tendencia centralizada que sostiene Messi seria excelente retomarlo, inclusive se ajustaria al deseo de dejar sin retorno a la MSN, siendo el 4to delantero (por derecha) en esta formula el de mayor sacrificio defensivo pues se lograria defender con 4+3 sin balon a pesar de descolgar al tridente, 4+4 si Ney esta fresco para ello (en el mejor de los casos), a su vez si el 4to delantero es mas centrocampista, se obtendria una formacion mas propensa al control de partido (el verdadero cambio Xavi pero a nivel de sistema) muy a la Martino que si bien no hacia jugar al equipo de forma atractiva que sin duda garantizaba una posesion defensiva confiable sin sacrificar competitividad, que tambien en el mejor de los casos pudiese arrojar un funcionamiento semejante al desarrollado en el Bernabeu sin Messi (matizando que dicho despliegue tuvo como ingrediente la motivacion que te da un clasico).

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      • Aveblaugrana 8 abril, 2016

        Pido disculpas por mi redaccion…

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