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La dirección de la escalera

BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 19: Andre Gomes of Barcelona replaces Andres Iniesta of Barcelona during the UEFA Champions League group C match between FC Barcelona and Manchester City FC at Camp Nou on October 19, 2016 in Barcelona, Spain. (Photo by Shaun Botterill/Getty Images)

La dirección de la escalera

El Barça de Luis Enrique es una permanente escalera. Unas veces con más peldaños y otras con menos, buena parte de su plan de juego se basa en la posibilidad que tienen todas las piezas de subir un escalón, y en la libertad que se le otorga a Leo Messi para bajarlo. En el cruce, en la mezcla entre ambos movimientos, toma forma un equipo en el que al argentino, a modo de lanzador, se le multiplican por delante las opciones a la que hacer llegar el envío, imbuyendo con ello al colectivo del aire vertical que lo caracteriza. En el Barça de Luis Enrique, rara es la vez que el esférico no puede rodar hacia adelante. La propuesta, que con más o menos matices viene rigiendo el desarrollo del conjunto azulgrana a lo largo de las últimas tres temporadas, encuentra año tras año las dos mismas excepciones en los clásicos ante el Real Madrid y en los enfrentamientos de Champions, pruebas ante las que el juego culé adquiere mayores dosis de horizontalidad y control en pos de suavizar la exposición a un intercambio de golpes antes contrincantes que reúnen en sus puños elementos para conseguir el KO. Hasta la fecha, la pieza maestra para la desaceleración ha sido Andrés Iniesta, ausente y aparentemente sin recambio a lo largo de los próximos meses.

Las alternativas que maneja Luis Enrique para el reemplazo son otra cosa -de hecho hasta el de Fuentealbilla lo era también-, y atendiendo a la primera pista cabe la posibilidad de que no se intente reconvertir en interior de gestión y control a ninguna de las opciones, sino apostar por lo que singulariza a cada una de ellas. En este sentido, la carta a priori más poderosa que guarda Lucho en la recamara probablemente sea la del portugués André Gomes, un futbolista que ocupando la misma demarcación que Iniesta e incluso con algunos puntos en común con el Andrés de hace unos años, tiene respecto al capitán unos efectos en el juego del equipo prácticamente opuestos. Si el ocho es el elemento de mayor control  de que dispone el mediocampo del Barça, el que llegado el momento se detiene en medio de la escalera para que todo el mundo se junte y repose sobre el mismo peldaño, André es hoy por hoy un medio para transitarla más apresuradamente. Un interior de sobras indicado para doblar la posición del extremo con el que comparta banda que, sin un contrapeso en la medular que ponga el freno, no hace si no enfatizar la verticalidad que habita en la raíz del sistema barcelonista. André Gomes es el interior perfecto para que el Barça corra hacia arriba… y hacia abajo. He aquí la encrucijada de Luis Enrique: acelerar o frenar. Acercar a André Gomes a la MSN o a ésta al interior portugués.

Verticalizar asumiendo el riesgo de que, cuando el balón vuelva, el ritmo y sistema citizen lo lleven frente a una zaga sin Piqué, o pausar para que los Digne, Roberto, Umtiti y Mascherano deban enfrentar cuantos menos duelos directos posibles contra Sterling, De Bruyne, Agüero y compañía. El City, en el Etihad, va a tener más de una y más de dos fases del partido en las que atacará con intención, y aunque individualmente las piezas del Barça puedan ofrecer más o menos garantías, el escenario parece especialmente proclive para que a nivel estructural la baja del hombre que con todos los pedazos arma el jarrón, se haga sentir con fuerza a poco que los intentos skyblue alteren el orden natural de la defensa culé. Si Luis Enrique quiere huir de este escenario, si prefiere serenar una de las transiciones para mantener mayor control sobre la otra, si quiere vestirse de Champions, sin Iniesta pocas más alternativas parece que pueda manejar que el triángulo que forman Messi, Sergi Roberto y Busquets. Con Leo en el epicentro y los Sergios en los apoyos, pueden ser desde la derecha el complemento a André Gomes. La mezcla. El freno y el acelerón. La receta del Barça sin Iniesta y hasta que vuelva Piqué, para aquellos días en los que taparse.

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– Foto: Shaun Botterill/Getty Images

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