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Paréntesis y liderato

DENDERLEEUW, BELGIUM - MARCH 08: Antoine Bernier of Anderlecht chases Sergi Palencia Hurtado of Barcelona during the UEFA Youth League Quarter-final match between Anderlecht and Barcelona held at Van Roy Stadium on March 8, 2016 in Denderleeuw, Belgium. (Photo by Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)

Paréntesis y liderato

El Barça B afrontó el pasado fin de semana el último partido de la primera vuelta con el reto de despedir la primera mitad del campeonato como líder de la clasificación, y con la dificultad de hacerlo sin sus cuatro hombres de ataque más protagonistas. Ausente la verticalidad de Carles Aleñá, el desequilibrio de Alberto Perea, el olfato goleador de Marc Cardona o la profundidad exterior de Nili Perdomo, el filial azulgrana visitaba un terreno de juego tan particular como el del Club Deportivo Ebro, y como consecuencia de lo uno y lo otro Gerard López adoptó para tal empresa un plan poco habitual. El técnico reformuló al equipo introduciendo en el once a un centrocampista extra y modificando con ello el dibujo más frecuentemente utilizado: el Barça B empleó un 1-4-4-2 con Xemi y Gumbau en las alas y Fali y Sarsanedas en el centro de la línea de medios. Más que buscar con ello un control superior de la zona ancha juntando en ella a hasta cuatro efectivos, la fórmula pareció pretender dos efectos paralelos. Por un lado, retirando a un futbolista del ataque, habilitar mayor espacio para los dos restantes, y por el otro, sumarle potencial al pelotón de llegadores que formarían por detrás.

El más beneficiado del plan fue el titular habitual Jesús Alfaro, cuya polivalencia quedó enfocada a una mayor extensión de terreno. Liberado de la cal, escalonado con respecto a Romera y con el eje horizontal disponible para caer sobre cualquier de los tres carriles, fue el punto de apoyo que encontró el filial barcelonista para ser profundo, llegar arriba y esperar a que Xemi, Gerard Gumbau y compañía aparecieran por dentro rompiendo desde la segunda línea. Lo hicieron, generalmente, recorriendo sendos pasillos interiores que iniciaban por delante de Fali y Sarsanedas y en los que la movilidad de los delanteros despejaba el acceso al área. Las bandas quedaron para los desmarques dentro-fuera de los atacantes (cortos en el caso de Romera o Mujica y largos en el de Alfaro) o para las apariciones de los laterales aprovechando el hecho de contar con dos centrocampistas en la base más sujetos para alargar el trayecto a realizar por su carril. Un plan pragmático y adaptado a los condicionantes que, como un paréntesis, cumplió con el cometido de despedir el año con el equipo de Gerard López aupado en solitario al primer puesto de la tabla.

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– Foto: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

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