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París a oscuras

Barcelona's Uruguayan forward Luis Suarez reacts at the end of the UEFA Champions League round of 16 first leg football match between Paris Saint-Germain and FC Barcelona on February 14, 2017 at the Parc des Princes stadium in Paris. / AFP / CHRISTOPHE SIMON (Photo credit should read CHRISTOPHE SIMON/AFP/Getty Images)

París a oscuras

París consagró a Unai Emery. La misma ciudad que hasta anoche miraba con recelo al técnico de Fuenterrabía, por quien en verano renunciaron a buena parte de lo que ya eran por acercarse a lo que querían ser, sintió que El Parque de los Príncipes le daba la razón. Su trauma reciente, su espina clavada, sentirse pequeño en la competición de los más grandes, estallaba en orgullosa euforia viendo a su equipo pasar por encima de una de las principales referencias futbolísticas de este tiempo, sin paliativos, y haciéndolo a la manera de los ganadores de prestigio: siendo ellos mismos. El Barça de Luis Enrique lo permite, más pensado para imponerse en escenarios variados que para discutir el discurso, suele conceder las blancas a sus rivales para que estos marquen desde la apertura el tipo de partida a jugar. El Paris Saint Germain, como la mayoría de los adversarios que recientemente más tiempo han tenido al cuadro azulgrana contra las cuerdas, se decidió por la presión, esa a la que futbolísticamente los culés no encuentran respuesta y que anímicamente les causa un efecto devastador confrontándolos con lo que no son.

Sin embargo en París, pese al visual y efectivo resultado de la presión local que llenó de piedras los zapatos barcelonistas desde antes de empezar a caminar, el aspecto fundamental de la goleada gala y el mazo que con más fiereza golpeó cada uno de los cimientos que debían hacer competir al Barça a pesar de su consabida y asumida desnutrición táctica, fue el juego con balón del PSG. Recogiendo el guante de la iniciativa, fue a lo que se encomendó Unai Emery para ejercer sobre el choque un dominio difícilmente imaginado visto el nivel de ambos contendientes. Y es que si problemas le dio al Barça la presión ajena, tantos o más encontró en la propia. Deslavazada e inconexa, a partir del 1-4-4-2 con el que se organiza sin balón de forma cada vez más clara, su pretendido ejercicio de recuperación adelantada derivó en un infinito horizonte de puertas abiertas a partir del cual el conjunto francés hallaba una vez tras otra la ventaja. Busquets e Iniesta, los dos ocupantes interiores de la medular culé, eran lanzados constantemente muy lejos de sus posiciones de partida, sin éxito en su misión y comprometiendo permanentemente el centro estratégico del tablero, hasta el punto de que en no pocas ocasiones eran André Gomes y – más significativamente- Neymar, en las bandas, quienes ocupaban la altura más retrasada en el mediocampo.

Semejante banquete lo devoraron con deleite los parisinos, superando en pies de los centrales, de Rabiot y de un colosal Marco Verratti la mala presión barcelonista para llevar el cuero a su espalda. Sin complicación, por lo extenso de la zona que les era entregada y la ventaja disfrutada, una y otra vez los pasadores locales conectaban con las soluciones que, por delante del balón, les marcaban el siguiente paso. Las más recurrentes y productivas fueron tres: un brillante Ángel Di María que interiorizando su posición desde la banda derecha halló en la mediapunta un recreo desde el que surtir de inteligencia los últimos metros del ataque francés, un Julian Draxler clavado en el perfil izquierdo como esperada e incontestable baza ganadora ante el sufrido Sergi Roberto, y un Blaise Matuidi que desdoblándose para constar al mismo tiempo en el entrelíneas y sobre la punta izquierda que con saña se propuso atacar Unai, repitiendo su habitual impacto cuando se mide al Barça. Así pues, girando al mediocampo por dentro o golpeando desde la izquierda en un uno contra uno irresoluble para el lateral azulgrana, el Paris Saint Germain lograba empujar hacia atrás a la zaga visitante y, con ello, llevar el partido donde quería.

Ante las recepciones que sin problemas lograban Rabiot, Verratti, Matuidi y Di María a la espalda del mediocampo catalán, y al riesgo de que, libres, pudieran poner un pase mortal de necesidad al espacio entre los centrales y Ter Stegen, Piqué y Umtiti buscaron la supervivencia reculando hacia su propia área, como medida para que delante del rival permaneciera siempre una última barrera y como opción a que el desbordado mediocampo encontrara el tiempo necesario para volverse a formar. La consecuencia, pero, fue asumir un ejercicio defensivo casi en el interior del área que situaba la amenaza parisina a escasos metros de la portería, y que gracias a la gestión en la frontal de la que participaron los centrocampistas, Di María y Cavani, a los desmarques aclaradores y de arrastre del punta uruguayo y al incisivo desborde de Julian Draxler, se tradujo en permanente peligro sobre la meta de un Ter Stegen que evitó males todavía mayores. Además, situado el ataque del PSG en la frontal, la transición ofensiva del Barça arrancaba siempre desde muy atrás y con numerosos rivales cerca de ese inicio, como punto de partida de una presión que contrapuesta a la débil salida de balón barcelonista castigara cualquier intento de progresión.

Sin soluciones desde la pizarra, orden posicional o mecanismos de juego a los que recurrir como apoyo y guía, quizá lo más trágico para el Barça es que, habiendo renunciado a todo ello en pos de una mayor y mejor alimentación de sus tres referencias ofensivas, hoy no sepa hacerles llegar el balón en situación favorable. Neymar, quien más lo recibe por ser el más abierto a banda de los tres, lo encuentra más lejos del área que antes, mientras que Messi en el costado no disfruta de lateral ni interior que se lo suministre, y en el centro el modelo de Luis Enrique siempre ha tenido muchas dificultades para encontrarlo. Ayer, durante el primer tiempo, sólo llegaron 17 balones a pies del argentino, su registro más bajo en nueve años, y ninguno de los que tuvo fue en ventaja. Deberían ser el interruptor al que encomendarse pero, a oscuras, el Barça los ha escondido demasiado. Y no los encuentra.

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– Foto: Christophe Simon/AFP/Getty Images

Comments:9
  • Mitos del Balon 15 febrero, 2017

    Sensacional análisis! Además veo que coincidimos en ciertos aspectos. A mi partido de Adrien Rabiot me pareció brutal en todos los aspectos, pero sobre todo en lo referido a su actuación sin balón.

    Aquí te dejo mi texto sobre el partido, donde me centro en la figura del centrocampista francés.

    https://mitosdelbalon.wordpress.com/2017/02/15/ocupando-los-espacios/

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  • Iniesta10 15 febrero, 2017

    Albert, muy buen análisis, como siempre. En cada post se nota el curro que hay detrás.

    Siento decirlo, y quizás este no es el sitio para esto, pero creo que estamos en el final de ciclo de Luís Enrique. El Barça no jugó a nada, estuvo completamente superado, y la plantilla es para mucho más. En mi opinión solo se salvaron Ter Stegen y Neymar, y creo que el principal responsable es Luís Enrique, porque además la segunda parte aún fue peor que la primera.

    Pero todo no son críticas al Barça. Fundamentalmente hay que dar la enhorabuena a Unai Emery. Se nota que conocía al Barça y que ha preparado muy bien el partido, primero en la presión alta, y después en el repliegue y el contragolpe. Y también felicitar a sus jugadores porque hicieron un partido de mucho trabajo y desgaste en el que actuaron de forma muy solidaria. Me gustaron especialmente Verratti Di Maria y Drexler, pero la verdad es que no desentonó ninguno. Hicieron un partidazo.

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  • Arbmas 15 febrero, 2017

    Lo jodido es que los jugadores parecen haber perdido la confianza en la planificacion de los partidos de Luis Enrique, ya van varios partidos esta temporada donde el propio Luis Enrique y varios jugadores han dicho despues del partido que el rival les a sorprendido, eso es consecuencia de planificar los partidos siempre en funcion del rival, de no tener estructura propia, y no me vale que todo esta montado para la MSN, en 2015 habia estructura, no una trabajadisima pero algo habia, el inicio del problema (de este año) es la planificacion en verano, se da por sentado que Sergi Roberto sera un buen lateral, que Denis sera un interior con capacidad para ordenar y gestionar, que Andre Gomes se adaptara pronto y sera util en otros papeles que no sean ser un jugador anarquico, que Alcacer podra dar rotacion de verdad a la delantera, y claro todo eso es mucho suponer, pero aun asi y aparte de todo eso creo que de haber fichado en verano un lateral derecho de verdad (como podria ser Hysaj del Napoli) habrian estado algo mas cerca de estar mejor estructurados, con un lateral solvente y S. Roberto de interior ayer podrian haber competido de verdad.

    Hay que mantenerse en la pelea por la liga si no esto se va a hacer muy muy largo hasta final de temporada

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  • Morén 15 febrero, 2017

    @Mitos del Balón

    Gracias por tu aportación 🙂

    La verdad es que el partido de Rabiot fue tan bueno como sorprendente. No porque el jugador no tenga una calidad tremenda (que la tiene) sino porque justamente actuando como mediocentro y contra la MSN tenía todos los números para terminar sufriendo mucho… y fue todo lo contrario. Seguramente sea el futbolista en el que se vea de manera más clara lo mucho que dominó el PSG el partido, porque de no haber sido así, por bien que hubiera estado, seguramente lo habríamos visto sufrir bastante más ante semejante reto.

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  • Gal 15 febrero, 2017

    Con respecto a Rabiot además hay que tener en cuenta una cosa muy importante. Vio amarilla al poco de empezar el partido, con lo que puede llegar a condicionar eso si eres el medio centro que te vas a enfrentar a Messi y Neymar…
    Y aun con eso, no sufrió en absoluto, lo cual dice lo bien que jugó del partido del PSG, y al mismo tiempo dice lo mal que lo hizo el Barça, ya que no forzó nada esa supuesta debilidad del PSG,. Recordar tb que uno delos centrales era «novato», lo cual aun añade más leña al fuego…
    No es que el Barça no castigase en exceso esa zona central, es que apenas la pisó! Suarez no recibió apenas balones de espaldas para «probar» a los centrales y al propio Rabiot, y Messi tampoco recibió ningún balón con una cierta ventaja sobre sus oponentes…
    El PSG jugó muy bien, pero cuando tus centrales no son exigidos lo más mínimo y tu MCD tampoco (a nivel defensivo) todo es mucho más fácil…

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  • Mitos del Balon 15 febrero, 2017

    @Morén

    Sí, tienes toda la razón. Rabiot completó un gran partido a consecuencia de la actuación global del PSG. De no haber sido tal su dominio, yo también estoy seguro de que se hubiesen notado sus carencias y que no hubiese brillado tanto.
    Pero yo soy de los que opinan que un mediocentro, más allá de su nivel individual y el momento por el que pase, rinde muy a la par de como lo hace su equipo. Es una demarcación en la que, en general, pienso que el rendimiento individual va a la par que el del equipo. Un buen rendimiento a nivel colectivo potencia al mediocentro, y una vez este se ve potenciado hace lo propio con el colectivo.
    Se me viene a la cabeza el caso de Mosquera con el Deportivo la temporada pasada. Cuando el equipo jugaba a gran nivel, él pasaba por el mejor momento de su carrera. Y cuando el equipo comenzó a bajar sus prestaciones, Mosquera poco a poco comenzó a brillar menos. Hablo de la temporada pasada, porque en esta no se ha parecido ni de lejos al jugador que fue durante la primera vuelta del curso pasado ya sea por cuestión de confianza o algo por el estilo.
    No sé si vosotros opináis igual.

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  • George Best the best 15 febrero, 2017

    Al margen de actuaciones individuales, lo cierto es que el PSG se merendó al Barsa por actitud, presión, convencimiento, ilusión, etc., etc. Esto es aún más importante que las cuestiones tácticas. El Barsa adolece de muchas cosas: salida limpia de balón, capacidad de gestión del juego en medio campo, lo que le impide asentarse en campo ajeno a través de la posesión, amplitud por banda derecha (por su asimetría táctica), esto en el aspecto ofensivo. Y en el defensivo, laterales sin fundamentos defensivos, ni tácticos ni técnicos, balance defensivo espantoso cuando el equipo tiene a su favor acciones a balón parado, atonía defensiva general, algunas jugadores no presionan cuando deben, con lo que retratan a otros que si van a la presión. En fin infinidad de cosas que se me ocurren que son cuando menos deficientes. Ayer además faltó ritmo y me parece a mi que ganas de ponerse el mono para competir de tú a tú con el PSG, que salió con el cuchillo en los dientes.

    Quizá no sea el momento, pero mención aparte merece el análisis de la planificación deportiva de la temporada. E incluyo en la planificación la valoración por parte de los técnicos de algunos de los jugadores que se han traído en los últimos tres años: Matthieu, Rafinha, Arda, Aleix, Digne, Alcacer… Pensar que estos futbolistas podían mantener el nivel anterior o sustituir a los que iban saliendo: Xavi, Pedro, Alves, Fabregas, etc., es demencial.

    Suscribo al 100% el comentario de Arbmas. Yo creo que ahí radica gran parte del problema, se han gastado un montón de dinero en medianías, sin nivel competitivo ni calidad para jugar en el FCB. Mejor 3 – 4 futbolistas de verdadero nivel y titulares. que mucho fondo de armario sin nivel.

    Por otra parte, LE es rehén de esta plantilla, los de arriba no se tocan, Busi e Iniesta también, así que los cambios en los partido se suelen reducir a cambiar hombre por hombre el interior derecho. El año pasado no se hacían cambios porque no había nada en el banquillo, pero es que éste (120 MM € después) estamos igual. Ayer el cambio para tratar de cambiar el partido fue… Rafinha!!!. No han sido capaces de traer un delantero competente que puedas sacar al campo en un contexto desfavorable. Alcacer solo puede dar relevo a Suarez y no a los otros dos….Y sólo para darle descanso de vez en cuando en partidos de 2º nivel.

    En fin no sigo, pero a final de temporada deben pedirse responsabilidades a cuerpo técnico y dirección deportiva, y desde luego hacer una reestructuración deportiva profunda con muchas salidas y otras tantas entradas.

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    • Javier 15 febrero, 2017

      Yo creo que no son necesarios tantos cambios, por ejemplo del once titular que podría cambiarse? 2 jugadores titulares quizás (si no sale un titular actual), con incorporar un lateral derecho (que sepa atacar pero sobretodo defender) y un interior derecho ( que sepa administrar) es suficiente, con fichar eso y vender a 2 de entre: A. Gomés, Denis, Rakitic, Arda o Rafinha, luego claro si quieres fichar a otro delantero o extremo y a algún central que sepa jugar el balón ya terminas de redondear la plantilla. Otra cosa es si es necesario cambiar el técnico o no, eso desde afuera no sabría decir.

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      • Iniesta10 16 febrero, 2017

        Javier, yo también estoy en tu línea, no hacen falta tantos cambios, al menos en el equipo titular: en mi opinión, que coincide con la tuya, falta un lateral derecho de calidad y un interior derecho de perfil barça de Guardiola, A mi me gustaba mucho Ilkay Gundogan, pero ese ya no puede ser,

        La verdad es que el verdadero agujero es el interior derecho y el lateral derecho. Como echo de menos a Dani Alves.

        También pienso que el en partido ante el PSG hubo también una serie de condicionantes que hicieron que el centro del campo no funcionase, y es que, además de que André Gomes estuvo bastante desorientado, tanto Iniesta como Busquets acababan de salir recientemente de lesiones, y quizás no estaban en las condiciones ´optimas para un partido tan exigente.

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