Arnaiz y Concha en las esquinas

Arnaiz y Concha en las esquinas

Bien causa o bien consecuencia de los resultados negativos del arranque de temporada, uno de los rasgos que venían distinguiendo al Barça B de Gerard López este curso era un notable grado de indefinición. La falta de una receta clara. Anda el técnico del filial escudriñando las posibilidades de su talentosa plantilla a la búsqueda de una fórmula que encaje las piezas en la buena dirección. Uno de los últimos intentos ha estado enfocado a recuperar para el segundo equipo azulgrana la presencia de dos extremos situados a pierna natural. Con Carles Aleñá nuevamente presente en el centro del campo como interior, el viernes, ante el Sporting, Gerard recurrió a David Concha y Jose Arnaiz para tal menester.

Con el talaverano abierto a banda derecha y el cántabro como reflejo en la izquierda, logró el equipo desde la pizarra una amplitud ofensiva que normalmente debe encontrar más en las permutas o los desmarques que en la vertiente posicional, por poseer sus ocupantes la tendencia natural a derivar hacia otras zonas del campo. En esta ocasión, el reparto en la última línea resultó más académico. La receta, dio la impresión, pretendía apoyarse en la situación escorada de los extremos como el punto sobre el que pararse y juntar al equipo arriba, dando tiempo de llegar al mediocampo y de acercar la respuesta defensiva al área visitante. En este sentido, se hizo evidente el trabajado mecanismo para hacer llegar el esférico a la punta izquierda, con Fali como lanzador en largo desde la demarcación de central derecho, e Iñigo de Galarreta limpiando a base de desmarques sin balón desde el interior izquierdo la línea de pase hacia Concha. En el primer cuarto de hora, el centrocampista guipuzcoano ya sumaba media docena de movimientos como el descrito, rompiendo hacia adelante para arrastrar marcas y enfocar las atenciones de la zaga hacia el centro. Pese a los apoyos de Lozano y el peligro siempre latente de Aleñá, no exhibió el filial muchos más mecanismos de juego interior, pero sí le bastó para llegar cerca de la meta de Mariño, y para que en las inmediaciones del gol el propio Carles y Arnaiz hicieran constar su capacidad resolutiva.

Dio comienzo, entonces, un segundo partido para el Barça B. Un segundo reto, el de hacer valer su ventaja en el luminoso, al que tanto le ha costado hacer frente en su regreso a Segunda División. Aunque finalmente lo logró y los tres puntos no se movieran del Miniestadi, lo cierto es que no se apreció un cambio sustancial en la respuesta barcelonista. El rival volvió a empujar por banda, volvió a surtir de balones aéreos el área local y el filial volvió a no poder dormir al encuentro y a su ritmo desde la administración del cuero. Resultó muy significativa, en este sentido, la entrada de Martínez al campo en sustitución de Aleñá, como una aceptación implícita del guión de remontada propuesto por el Sporting. El Barça B, con Aleñá a la cabeza, bien podría haber sentenciado el choque valiéndose de la desnudez consentida de su adversario, pero, también personificado en el canterano, su apuesta por transitar a gran velocidad le restó control y sujeción. Tanto el jugador como el equipo tienen todavía mucho margen para crecer en este aspecto. Para, después de golpear, en lugar de protegerse, ser capaces de parar el combate. De que ya no se golpee más.

– Foto: www.laliga.es

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