Lo que cambia Dembélé

MALAGA, SPAIN - MARCH 10: Ousmane Dembele of FC Barcelona reacts during the La Liga match between Malaga and Barcelona at Estadio La Rosaleda on March 10, 2018 in Malaga, Spain. (Photo by Aitor Alcalde/Getty Images)

Lo que cambia Dembélé

Cuando en verano Ernesto Valverde se quedó sin Neymar Jr, tomó la decisión de volcar todos sus esfuerzos en Leo Messi. Quizá ya antes del adiós del brasileño ese fuera su plan, pero el desenlace del gran culebrón del pasado mercado le dibujó de forma nítida el camino. A diferencia del anterior proyecto culé, que en muchas ocasiones había buscado en el argentino a quien rellenara los agujeros del equipo, el Txingurri dispondría de los demás para darle el mejor soporte al 10. La receta ha tenido marcados dos puntos capitales: por un lado la posición de Leo, definitivamente centrada y más adelantada de lo que recientemente había sido costumbre, y por el otro el compromiso adquirido por el entrenador de alimentar a su estrella cerca del área. Si era a cambio de no recibir balones, mantener adelantado a Messi difícilmente habría compensado. El desembarco de Ousmane Dembélé en el Camp Nou, por lo tanto, a nivel de planteamiento, no se produjo en un Barça posterior a la marcha de Neymar, sino en uno anterior a la construcción del nuevo Barça de Messi.

También su rol y atribuciones dentro del proyecto, al menos en sus primeras etapas, tienen al argentino en mente. Así, contra lo esperado, su puerta de entrada en los planes de Valverde no se produjo en la misma banda izquierda que el de Mogi das Cruzes había dejado sin dueño, sino en un carril diestro reinterpretado para el diez. En primer lugar porque, desde el punto de vista estructural, así el técnico pudo ocupar de manera fija el perfil derecho, y con ello dar consistencia al dibujo y estabilidad a las posiciones tanto cuando el equipo pasase de atacar a defenderse, como cuando le tocara realizar el tránsito contrário. Más allá de la divisoria y con el esférico en los pies de algún culé, la presencia de un extremo más o menos al uso en el mismo lado del campo hacia donde con más insistencia tienden las aproximaciones de Messi, iba a procurarle al diez una suerte de rampa de despegue agigantada. Sujeto el lateral izquierdo contrario por la nueva arma ofensiva azulgrana, y liberado Ivan Rakitic de los movimientos de compensación que le tocó reproducir antaño para escorarse hacia la cal, el sistema aplicaría dos tensiones posicionales sobre el rival que abrieran espacio a Leo. El croata atraería hacia abajo, Ousmane hacia fuera, y en medio de ambos aparecería La Pulga.

Además, y de manera añadida, ambos posibilitarían una segunda ventaja. En cuanto al galo, su nueva amenaza sobre el defensor de banda rival otorgaría aire al lateral derecho barcelonista para sumarse al mediocampo y proporcionar mayor abrigo a la medular culé, mientras que Ivan, en su recuperado espacio, incrementaría las posibilidades de la sala de máquinas azulgrana a la hora de conectar con Messi. Si Leo iba a ser más delantero, los centrocampistas también deberían ser más centrocampistas que antes. La capacidad del equipo de Valverde de acercar al 10 al área y de surtirle balones en la frontal es la cuestión que, de manera troncal, atraviesa la temporada del Barça. El paso al frente de Umtiti, el nuevo papel de Iniesta, la importancia central de Busquets, el valor de Rakitic, la consolidación de Sergi Roberto o, cuando todo esto ha podido ser insuficiente, una presión adelantada que le permitiera a los blaugranas concentrar el juego cerca de las zonas que con más peligro habita su estrella, han guardado relación con ello. El espacio reservado a Ousmane Dembélé en el equipo, bien por lo insinuado hasta el momento o bien por lo adivinado en sus capacidades, aparentemente tampoco debe resultar extraño al compromiso contraído por Valverde con Leo Messi.

En primer lugar, el ex del Borussia Dortmund es amigo de recibir el balón en banda en posiciones cercanas a la línea de medios. Su hoja de servicios acredita una gran capacidad para recibir el cuero abajo y trasladarlo hacia arriba. Su zancada, su ágil contoneo y su control del esférico, lo agradecen. Ya en 2017, cuando más hondo cayó el Barça de Luis Enrique en cuanto al juego, el técnico asturiano halló una solución similar en las botas de Neymar. Entonces desde la izquierda, y también espoleado en un retorno defensivo que muchas veces dibujó al brasileño como centrocampista de banda izquierda, las conducciones de Ney sirvieron a los azulgranas para progresar por fuera sin requerir que fuera Messi quien aclarara el decorado prácticamente desde el círculo central, y pudiendo introducir el esférico en la mediapunta después de que el extremo la hubiese llevado por banda hasta tres cuartos de campo. Sumando segundos de conducción por el exterior, atrayendo a rivales hacia la cal y aprovechando la situación para construir un camino libre hacia el 10.

En segundo lugar, contar con una referencia abierta en banda izquierda es una manera de hallar un descanso en el ataque con tal de que la pelota pueda volver hacia atrás. Fijar las referencias de la jugada fuera y arriba, marcar con ello la altura de la zaga rival, y entregar el balón de cara al centro desde una de las esquinas. Tal y como hace Jordi Alba con Iniesta, a través de la dejada en corto, cuando es el manchego quien corona junto a Leo el cuadrado que por detrás sostienen Busquets y Rakitic. Por último, la velocidad del galo como potencial peligro a la espalda de la zaga contraria, incrementa tanto la intimidación del ataque barcelonista en el momento que la defensa sopesa si avanzar para recortar el espacio detrás de los mediocentros, como las opciones del Barça a la hora de aprovechar las situaciones de contraataque. La treintena de Leo y Luis Suárez ha reducido un impacto en carrera que se mantiene importante pero menos que antaño y, en este punto, las piernas de Dembélé pueden ser una aguja que retumbe como un puño.

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– Foto: Aitor Alcalde/Getty Images

Comments:3
  • Michel 14 marzo, 2018

    Otro entrenador más valiente se la jugaría en un partido como el de esta noche con Ousmane. Pero siendo Valverde y con un resultado favorable pero engañoso es más fácil que no le haga jugar de salida para evitar el riesgo de perdidas no forzadas, 26 en Málaga. El problema seria hacerlo jugar si el Barça necesita marcar o remontar, como ocurrió ante el Getafe o Las Palmas, ya que en ese contexto el ansía del francés genera más pérdidas y que el juego se vuelque en mayor medida a favor se su desequilibrio, que finalmente se reduce por las prisas.
    A todo esto recordar que ante la Juve, y prácticamente recién llegado, fue titular y realizó un buen partido.

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  • vi23 14 marzo, 2018

    Me gustaría destacar que Sergio Busquets está encontrando muchísimo a Leo Messi entre líneas. Esta temporada ha dejado una colección espectacular de pases tensos, rasos, que baten línea y encuentran a Leo en ventaja.

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  • Iniesta10 15 marzo, 2018

    Dembelé le da al Barça mucha velocidad y un cambio de ritmo brutal. Creo que Valverde por fin está encontrando un equipo demoledor con Coutinho/Iniesta en una banda y Dembelé en la otra. Falta un poco de paciencia para el que el equipo vaya creciendo, pero el equipo es sólido y en la medida en que se vayan acoplando Ousmane y Philip, el equipo irá creciendo.

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