Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages

Valverde y la paradoja del pase

BARCELONA, SPAIN - MARCH 13: Manager of Barcelona, Ernesto Valverde during a Barcelona during a Barcelona training session ahead of their UEFA Champions League Round of 16 match against Chelsea at Nou Camp on March 13, 2018 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Valverde y la paradoja del pase

El Barça de Ernesto Valverde es el equipo de la liga española que más pases da por partido, y en la Champions League sólo el Manchester City de Guardiola lo supera en esta estadística. Asimismo, Iniesta, Sergio Busquets y Rakitic, los tres centrocampistas más protagonistas del plan del Txingurri, han incrementado sus guarismos en la distribución con respecto al curso anterior, de forma ligera el capitán (apenas seis pases más por partido), notable el mediocentro (quince pases más por encuentro) y espectacular el croata (más de treinta pases más por partido). El mediocampo culé toca más veces el balón, de la mano de una idea de juego en la que la línea medular ha recobrado protagonismo y el control a través de la circulación ha regresado a la centralidad. No obstante, en los dos últimos duelos de exigencia máxima que han disputado los azulgranas, ante Atlético de Madrid y Chelsea, se repitió un mismo desarrollo cuando el rival se vio en desventaja: pudo hacerse con el balón. Siendo la plantilla del Barça una plantilla corta en lo que a centrocampistas pasadores se refiere, hasta el punto de haber tenido que reinventar a Ivan Rakitic, y sobre todo en Champions al no poder contar con Coutinho, no ha encontrado la fórmula Valverde de hacer descansar una ventaja en el marcador sobre la seguridad de la posesión. Incluso en el último precedente, contra el Athletic Club y pudiendo activar la carta de Iniesta desde el banquillo a la manera del último Xavi del que disfrutó Luis Enrique, el efecto provocado por la entrada del manchego al partido fue limitado.

En su lugar ha desarrollado el Barça una capacidad sin precedentes en los últimos años para no sufrir en los tramos de mayor acoso rival, amparado en dos líneas de cuatro perfectamente estructuradas frente al guardameta, y al equilibradísimo cuadrado compuesto por los centrales, Busquets y Rakitic a la hora de proteger el corredor central. Paralelamente, a falta de una mayor capacidad para esconderle la pelota al adversario cuando éste, empujado por el resultado, más la necesita, en las últimas semanas el equipo ha incorporado una herramienta que, si bien no va a darle la respuesta, sí puede ser la pieza que faltaba para completar la cara B. Tampoco el último Barça, después del adiós de Xavi Hernández, manejó la posesión como área de descanso, pero en su lugar tuvo en las piernas de Neymar uno de los argumentos más poderosos del continente castigando los metros concedidos por un rival obligado a ir arriba. Si el equipo aguantaba lo suficiente, la velocidad del brasileño tendría la posibilidad de sentenciar. Ousmane Dembélé no es Ney, ni Valverde ha dado ninguna pista de que vaya a pedirle que lo sea, pero en una parcela ofensiva donde se mezclan treintenas y la tendencia a recibir al pie, cuando no ambas cosas juntas, el galo puede otorgarle a su entrenador la solución para que la obligación del repliegue no sólo se traduzca en estabilidad atrás sino también en una amenaza delante. Si el Txingurri logra hacer de Ousmane una pieza en quien confiar también en campo propio, la capacidad del equipo al contraataque ganará muchos enteros. Querer el balón de Busquets, Rakitic o Andrés Iniesta, ya no saldrá gratis.

Artículos relacionados: 

– Foto: David Ramos/Getty Images

Comments:1
  • vi23 23 marzo, 2018

    Yo creo que el principal problema para hacer constar a Ousmane a la contra es que tiene que ser parte de la línea de 4, lo que le deja más lejos de la portería contraria (y más cansado). Creo que esto también pasaba el año pasado con Ney.

    Es complicado porque poner a Suárez a defender un costado tampoco parece una solución lógica

    Podría Galarreta ser un arma de conservación de la pelota? Quizás es demasiada responsabilidad de golpe para el chico, no?

    Reply

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.