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Ter Stegen en otro Barça

FC Barcelona's German goalkeeper Marc-Andre ter Stegen catches the ball during the UEFA Champions League quarter-final second leg football match between AS Roma and FC Barcelona at the Olympic Stadium in Rome on April 10, 2018. / AFP PHOTO / Isabella BONOTTO (Photo credit should read ISABELLA BONOTTO/AFP/Getty Images)

Ter Stegen en otro Barça

Aunque por momentos poco utilizado, el banquillo del FC Barcelona ha tenido esta temporada un impacto competitivo mayor que la anterior. Los ocho goles de Paulinho, los casos de Dembélé o Coutinho, el tramo durante el cual Vermaelen solventó la ausencia de Umtiti, los momentos de Semedo, los encuentros que Denis ha mejorado entrando de refresco o las siempre positivas aportaciones de Paco Alcácer, como titular o como suplente, en banda o como referencia ofensiva, han dibujado una contribución más allá del once teóricamente de gala que, incluso, se ha traducido en puntos. La evolución táctica en pos de una estructura que se prolongara más allá de las individualidades que pudieran darle forma ha ayudado a los futbolistas con menos minutos, como apéndices de un esqueleto ya formado. Arropados, por un lado, y orientados a una serie de virtudes particulares que si bien no les ha permitido asentar un mayor protagonismo sí ha encontrado rendijas para actuar en contextos de juego más concretos. Más que elevar su nivel, puntualmente han ejercido como cartas útiles. El reto de anoche en Vigo, sin embargo, era nuevo y distinto, pues con la Final de Copa en el horizonte la alineación culé no mimó el equilibrio entre un grueso de habituales y algunos hombres de refresco, sino que priorizó el descanso del equipo de gala dando entrada en el once a una simultaneidad inédita este curso. Desde la defensa a la delantera, pasando por el mediocampo, cada una de las líneas azulgranas fueron ocupadas por futbolistas susceptibles de no ser titulares el sábado.

Así las cosas, el Barça que se vio en Balaídos resultó un fiel reflejo del juego de malabares que ha sido la temporada barcelonista, especialmente reflejado en un centro del campo en el que la plantilla no almacena alternativas homologables en fondo y forma al camino más veces recorrido este curso. Si a lo largo de la competición, los tres integrantes que más frecuentemente lo han ocupado han visto crecer su relación con el balón y el pase, aumentando los tres sus estadísticas en la materia, anoche la medular culé la defendieron dos conductores y un llegador. La consecuencia más inmediata, pues, fue que una de las grandes diferencias del Barça 17-18 con respecto a su predecesor, la ambición de control, se tornó en una disputa abierta abonada al intercambio de ataques, en el que la línea de medios resultó algo cercano a un lugar de paso. Con André Gomes en el centro, Paulinho a su derecha y Denis en el perfil izquierdo, el balón recorrió más rápido la distancia entre los centrales y los puntas que la que separaba a los centrocampistas entre sí, haciendo protagonista abajo a Ter Stegen, y arriba a Dembélé, Paco Alcácer o Coutinho. El primero con su gol, el segundo ubicado en el lugar correcto y dando aire a la jugada en los instantes que el balón pasó por sus pies, y el tercero resultando el azulgrana más certero del primer tiempo a la hora de producir peligro. Activado en la frontal y a pesar tanto del errático partido de Digne y Denis Suárez como de la defensa agresiva de Roncaglia, el brasileño se erigió en el peso capaz de dar algo de poso a los ataques barcelonistas. Además, debido a su ubicación en el perfil izquierdo, a través de la atracción sobre la zaga viguesa el ex del Liverpool permitió a Paulinho desempeñar una función más afín a sus virtudes. Menos enfocada al apoyo con la pelota y más relacionada con atacar los espacios y con internarse en el área desde el lado menos frecuentado del campo.

En el fondo contrario también el juego del Celta tuvo como nombre propio el de uno de sus delanteros. Iago Aspas, de inicio ladeado hacia la banda derecha pero compensado por las subidas de Wass y gozando de total libertad de movimientos, fue una aguja a la espalda del mediocentro culé. Explotando la ausencia de Busquets y dañando a un André Gomes sin el conocimiento posicional del canterano, retó entre líneas a los centrales del Barça, especialmente a un Yerry Mina de concepción todavía muy individual, que aunque correcto en las disputas directas rompió la línea con mucha frecuencia dando lugar a la aparición de carriles despejados para los atacantes locales. Esta circunstancia se intensificó más si cabe a raíz de la expulsión de Sergi Roberto, sustitución que aparentemente debía darle al equipo tanto una referencia más controladora en la medular como una mejor ocupación de los espacios por delante de la defensa. Sin él y con un hombre menos, el rectángulo de juego para Aspas fue infinito, desembocando el juego del de Moaña en una sucesión de acciones de perfecta interpretación saldadas con ejercicios de supervivencia defensiva tanto de la zaga como, muy especialmente, de Marc-André ter Stegen. Si cuando el Barça disfrutó ventajas se subió a lomos de sus delanteros, cuando no las tuvo se cayó hasta su guardameta. El alemán fue la última barrera al genio de Iago.

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– Foto: Isabella Bonotto/AFP/Getty Images

Comments:2
  • puntero 18 abril, 2018

    El Barcelona jugó un partido prescindiendo del Medio Campo el Barcelona!!! Bueno son épocas difíciles para el futbol y la organizacion de la sociedad. Me pregunto, ensayan jugando, corrigiendo, bajo la batuta del equipo técnico,reagrupandose, triaungulando con movimiento constante? estimado Valverde? aparte de jugar rondos?Me ha disjustado el match del Barcelona sobremanera. El jugador-es- como remplazo de un Busquets Rakitic sr. Robert?

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  • Henri Lefebvre 18 abril, 2018

    Quería hacerte una pregunta que tal vez tras el partido de anoche no sea el mejor momento, pero me surgió la duda. ¿Sería Sergi Roberto una pieza a considerar en este doble mediocentro? Sabemos lo que perdemos sin el de lateral, pero tal vez en esta posición ayude también en la salida de balón, y ayude con la conducción a crear peligros. Lo comento por aquellos partidos maravillosos de medio centro (Eibar en el recuerdo) y viendo el gran entendimiento de los mecanismos del mediocampo los pocos minutos que disputo ayer (tiene los automatismos hechos cuerpo) creo que puede ser una posición en la que puede rendir y ayudar al equipo bastante.

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