Un Barça sin punto de apoyo

Real Valladolid's Italian midfielder Daniele Verde (L) vies for the ball with Barcelona's Chilean midfielder Arturo Vidal during the Spanish League football match between Barcelona and Real Valladolid at the Camp Nou stadium in Barcelona on February 16, 2019. (Photo by Pau Barrena / AFP) (Photo credit should read PAU BARRENA/AFP/Getty Images)

Un Barça sin punto de apoyo

Justo antes de viajar a Lyon para enfrentarse al Olympique en el regreso a la Champions, el Barça protagonizó en el Camp Nou una de sus peores actuaciones de la temporada. Lo hizo sin contar de inicio con Lenglet, Rakitic, Luis Suárez ni Arthur. En una campaña en la que la nota más regular de los azulgranas está siendo, precisamente, la irregularidad de su juego, el cerebro brasileño ha abanderado los tramos o los episodios de más conjunción, fluidez y armonía de un conjunto que ha estado lejos de la solidez táctica que el curso anterior le valió para salir campeón, y su ausencia las últimas semanas parece haber cortado el hilo que unía las diferentes piezas en el cuadro de Valverde. El sustento del Barça 18-19 no está siendo su sistema, sino la articulación que hace de la posesión Arthur Melo. Sin su influencia sobre la circulación, pues, los barcelonistas lucieron ante el Valladolid más discontinuos que nunca, y con enormes dificultades para aprovechar las particularidades del planteamiento de su adversario. Para sacar algo positivo del Camp Nou, Sergio optó por un cambio de dibujo que introdujo en el sistema a un tercer central a cambio de restar una pieza del mediocampo, una medida que atendiendo al juego desplegado por ambos conjuntos no pagó cara pero que sobre el papel podía deparar escenarios bastante comprometidos para los pucelanos. Y es que si, sobre la pizarra, el hecho de ubicar únicamente a Míchel y Anuar en la línea de medios podía ser contrarrestada por la presencia de Daniele Verde por detrás de los dos puntas y por la altura que sin balón adquiriera la posición de los carrileros, sobre el césped se dio con frecuencia el abandono del doble pivote en una desigualdad numérica que por momentos llego a ser de seis contra dos a favor del FC Barcelona.

*Muévete sobre la imagen con el deslizador.

Primero porque, hasta que el desacertado primer tiempo culé llenó de confianza las actuaciones de los futbolistas visitantes, a menudo éstos mantenían atrás a cinco hombres casi en paralelo aunque tanto Messi como Dembélé acudieran al apoyo, y en segundo lugar porque, sin balón, Verde tendía a juntarse a ünal y Sergi Guardiola del mismo modo que lo hacía Sergio Busquets con Piqué y Vermaelen a la hora de sacar el balón. A pesar de hallar una salida lateral más o menos sostenida hacia Jordi Alba y Sergi Roberto, no obstante, el descenso del mediocentro entre centrales implicó una reestructuración de las alturas del centro del campo barcelonista que llevó a Arturo Vidal a la base de la jugada junto a Aleñá, dificultando la fluidez de la circulación culé y ralentizando la velocidad con la que ésta movía el balón para aprovechar los espacios a los que no llegaba el doble pivote blanquivioleta. Tanto el chileno como el canterano jugaron a pierna natural en zona de interior, quizá pensando inicialmente en el partido del martes y en engrasar los intercambios entre Vidal y Messi en la banda derecha. Ni el chileno le procuró a Leo escenarios ventajosos, ni el 10 protagonizó un partido demasiado inspirado, de modo que ya antes del descanso trató Valverde de contrarrestar la incomodidad de sus principales receptores centrales con una permuta entre Aleñá y Vidal que acercara entre sí a los canteranos y desplazara a Arturo al sector izquierdo. Mientras la poca lucidez de la asociación azulgrana y lo encasquillado de su avance pareció tener más que ver con el demérito propio que con el acierto rival, lo que sí consiguió el plan del Valladolid fue contener la alternativa que suele encontrar el Barça para producir peligro cuando se le traba el juego: el recurso de Jordi Alba.

3Es ésta una solución que los de Valverde normalmente acostumbran a activar independientemente de su desempeño anterior, y que en no pocas ocasiones, de hecho, les ha servido para desatascar encuentros farragosos. Mediante una recepción de Messi que no precisa ser próxima al área contraria, de un movimiento de arrastre por parte del extremo sobre el lateral derecho contrario que libere el carril, y de la llegada desde atrás y sin barreras de Jordi Alba, han logrado los blaugranas poner de cara más de una situación comprometida. En esta ocasión, sin embargo, puesto que el Valladolid formó con defensa de cinco, la segunda y la tercer condición en la ejecución de la jugada no pudieron darse. A cambio de perder un centrocampista, Sergio ganó un central, de manera que los últimos escudos de Jordi Masip estuvieron más liberados que otras veces para abandonar su posición y ser agresivos sobre los apoyos interiores de los delanteros del Barça. Calero sobre Messi, Kiko Olivas sobre Kevin-Prince Boateng y, para lo que nos ocupa, Joaquín sobre Dembélé. Así, respondiendo el central y no el lateral a los movimientos por dentro del extremo izquierdo barcelonista, la actividad del galo no logró desnudar la banda derecha pucelana, permaneciendo Antoñito en todo momento como un obstáculo en la ascensión de Jordi Alba (Imagen de la derecha). Sólo Piqué, que atrás se las arregló para que Ter Stegen no sufriera las consecuencias de una transición ataque-defensa con las líneas demasiado separadas, fue capaz de encontrar un camino. El central ha olido la Champions y regresa a ella en su mejor momento del curso, aunque de momento el equipo no le acompañe.

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– Foto: Pau Barrena/AFP/Getty Images

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