Aouar y Depay en suspensión

Lyon's French midfielder Houssem Aouar (L) celebrates with Lyon's Dutch forward Memphis Depay (R) after scoring a goal during the French L1 football match between Angers (SCO) and Lyon (OL), on October 27, 2018, at the Raymond-Kopa Stadium, in Angers, northwestern France. (Photo by JEAN-FRANCOIS MONIER / AFP) (Photo credit should read JEAN-FRANCOIS MONIER/AFP/Getty Images)

Aouar y Depay en suspensión

Ausentes esta noche Arthur Melo y Nabil Fekir, tanto al Barça como al Lyon les va a faltar su jugador más relacionado con la pausa. El de Valverde y el de Génésio son dos equipos con objetivos casi antagónicos en cuanto al ritmo, pues mientras uno busca un compás controlado que no exponga a sus piezas más veteranas a contextos demasiado abiertos, el otro prefiere grandes distancias y espacios con los que potenciar la capacidad física y la exuberante energía de la mayoría de sus puntales. No por nada, este curso al Olympique a menudo le han sentado mejor los duelos desde la inferioridad, por permitirle situaciones de ataque más tendentes a la transición que a la búsqueda de grietas. Aún así, dentro de la vorágine que se desencadena en las carreras de los futbolistas galos, el Lyon viene contando habitualmente con una pieza más reposada y cerebral encargada de dar unidad y conexión a la desbandada. Un futbolista donde la acción se toma un respiro, a través del cual sus compañeros logran el tiempo necesario para acercarse a la jugada, y en el que se apoya el juego para activar un cambio de ritmo que descabalgue al contrario. Un freno en la oleada. Un momento de suspensión y paréntesis antes de lanzar el golpe.

Este jugador que permite vestir el juego de ataque francés de mayor empaque y estructura es Nabil Fekir, y hoy no podrá enfrentarse al FC Barcelona. Normalmente situado por detrás del punta, a medio camino entre un segundo delantero con afinidad para el apoyo y un mediapunta con inclinación a los metros finales, su ausencia representa un alivio para los de Valverde no únicamente por el aporte individual y colectivo del propio futbolista, sino porque su juego e impacto, por norma, se localiza en un punto del tablero especialmente delicado para los culés esta temporada. La espalda del mediocentro del Barça es hoy más vulnerable que hace unos meses, tanto por el propio estado de forma de Sergio Busquets como por las modificaciones de carácter táctico que se han producido a su alrededor, principalmente las que tienen que ver con un interior derecho ahora más separado de su cobertura, ya sea para defender la banda por detrás de Leo Messi o para adelantarse en ataque escalonando su posición y habilitando la recepción del 10 a la derecha del mediocampo. Cierto es que la baja de Arthur en el lado barcelonista abre la puerta al cambio de perfil de Ivan Rakitic, como ajuste para que el croata se mantenga próximo a Busquets desde el interior izquierdo, con el extremo de su sector encargado del retorno por fuera y con el interior del lado contrario como responsable de ocupar la segunda altura de la medular, pero a su vez, y de forma más global y efectiva, hiere de manera profunda la posibilidad de que el equipo se junte con balón para controlar la transición tras pérdida. Sin el brasileño crecen las opciones de ver al Barça corriendo hacia atrás y hacia delante, aumentando la distancia entre líneas y arriesgando la parte trasera de su medular.

Con tal de aprovecharla, las dos principales alternativas que tendrá en sus manos Génésio para relativizar la baja de Fekir no saldrán de su banquillo sino del propio once titular. Memphis Depay y Houssem Aouar son los otros dos futbolistas que, por delante del balón, pueden darle al juego de ataque del Lyon el instante de pausa que rompa la linealidad de la jugada y, por lo tanto, complique la defensa al Barça. El holandés, últimamente en la banda izquierda, en muchos momentos de la temporada ha hecho suyo el carril central, ya fuera actuando por detrás del delantero o como máxima referencia atacante. De pasado vertical, punzante y pegador, emblema de uno de los rasgos distintivos de la ofensiva lionesa como es el disparo lejano, Depay ha desarrollado en Francia -o madurado, en todo caso- un juego entre líneas, en el apoyo y la organización, que por momentos lo han distinguido como el verdadero vertebrador del juego de ataque del Olympique. Tocando de espaldas o girándose para arrancar, asociándose con los medios y juntándose en el sector izquierdo con Aouar y Mendy, activando la entrada al espacio de Traoré o Cornet desde las bandas, o liberándose gracias al señuelo de Moussa Dembélé, su reubicación en el carril central significaría una medida más agresiva por parte de Génésio, consumada con la entrada de Cornet en la izquierda o contrapesada con la presencia de Tousart o Pape Cheikh en la media y el correspondiente acercamiento a banda de Houssem Aouar.

El francés de ascendencia argelina es la otra carta de Lyon para desempeñar algunas de las funciones de Fekir. Más centrocampista que Depay, y de un tiempo a esta parte pareja de Ndombélé en un doble pivote muy poco ortodoxo que ha acercado más su fútbol a la base de la jugada que a una frontal del área hacia la que tiende con naturalidad, la suya sería una apuesta menos violenta pero más controladora. Se trata de un futbolista igualmente vertical desde la mediapunta, pero mientras el freno de Depay está más vinculado al juego de espaldas o a la orientación lateral, el de Aouar, como el de Fekir, reluce también mirando hacia la portería contraria. Técnicamente exquisito, con capacidad para mantener el balón en espacios reducidos, quiebro para sortear rivales y un golpeo al primer toque extraordinario, para el Lyon su ascenso a la mediapunta es la posibilidad de cortar a la transición del Barça por dentro y de juntar en el centro a varios culés, de modo que aparezcan espacios en otras zonas del contraataque. Además, dado que el cuadrado compuesto por los centrales y el doble pivote galo acostumbra a ser la parcela más vulnerable de la defensa organizada del Lyon, ya que los primeros no son especialmente ordenados y los segundos suelen conceder fácilmente su espalda, la presencia adelantada de Aouar abriría la puerta a la entrada en el once de una pieza más contenida en el mediocampo, como Cheikh o Tousart, que custodie ese espacio. El mismo que, en la otra mitad del campo, Depay o Aouar tendrán como objetivo.

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– Foto: Jean-Francois Monier/AFP/Getty Images

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