La presión y la profundidad

SEVILLE, SPAIN - MARCH 17: Head coach Ernesto Valverde of FC Barcelona reacts during the La Liga match between Real Betis Balompie and FC Barcelona at Estadio Benito Villamarin on March 17, 2019 in Seville, Spain. (Photo by Aitor Alcalde/Getty Images)

La presión y la profundidad

FC Barcelona y Real Betis Balompié son los dos equipos con mayor porcentaje de posesión de la liga española. Los culés, primeros, con casi un 61% de cuota de balón media, y los verdiblancos, segundos, con poco más del 60%. Paradójicamente, o justamente debido a esto, sus dos enfrentamientos esta temporada han tenido como hilo conductor el ejercicio de la presión sobre el adversario. Como si en el intento de robarle el esférico al otro se resolviera el cruce de deseos entre los dos conjuntos. Sin embargo, del mismo modo que sucedió en la primera vuelta para que los de Setién se llevaran los tres puntos del Camp Nou, en el triunfo del cuadro de Valverde la clave colectiva no nació tanto en la recuperación sino en lo anterior a ella. La presión sobre la circulación del adversario de se puede ejercer de modos muy diversos, según sean sus características y el perfil de jugadores que se tiene a disposición, pero hay dos cuestiones relacionadas entre sí que por norma juegan un papel fundamental en sus posibilidades de éxito: la profundidad y las recepciones a la espalda de la línea presionante. La primera es la que permite que el contrario corra hacia su propia portería y que inicie sus fases de construcción desde muy abajo y, habitualmente, desordenado, y las segundas son uno de los caminos más eficaces para desactivar cualquier intento rival de robo adelantado. Más que en el origen del pase, la clave suele ser su destino.

En la derrota de la primera vuelta en el Camp Nou, el Barça no pudo activar la profundidad de su ataque ni controlar las opciones de pase del Betis en tres cuartos de campo. En primer lugar, porque sus elementos más profundos, los laterales, de inicio están lejos del ataque, en segundo lugar porque aquel día el posicionamiento exterior de Malcom impidió que Jordi Alba se desarrollara con el carril libre, y en tercer lugar porque el juego del extremo, lejos de la mediapunta, dejó sin una de las salidas habituales del equipo a la espalda del mediocentro rival. Por contra, la presencia adelantada de William Carvalho, Lo Celso y Joaquin habilitaron siempre una posibilidad al poseedor del balón para filtrar el pase. En el Villamarín, Ernesto Valverde demostró tener bien aprendida la lección, y con su planteamiento intervino sobre todos y cada uno de los puntos que le jugaron en contra en aquella ocasión. A nivel nominal, la principal novedad fue la entrada de Arturo Vidal en detrimento del tercer delantero que el cuadro barcelonista acostumbra a situar en la izquierda, en lo que fue una decisión con implicaciones más amplias que el simple cambio de jugadores o de dibujo. El Txingurri introdujo un efectivo extra en su línea de medios prácticamente en todas las fases del juego.

barcelona betis

– La posición de Busquets, Arthur y Messi en el primer escalón de la jugada, con Rakitic y Arturo Vidal como receptores por delante. –

A la hora de salir desde atrás, momento que en la primera vuelta le causó grandes dosis de sufrimiento, la medida tuvo dos beneficios directos y un tercero indirecto pero a la postre más decisivo todavía. El hecho de contar con un mediocampista más permitió que la salida de balón culé no perdiera opciones a la espalda de los presionadores locales cuando Arthur se aproximara a los centrales para asegurar el control del cuero, y con el primer escalón capitaneado por Ter Stegen, Piqué, Lenglet, Busquets y el brasileño, tanto Jordi Alba como Sergi Roberto estuvieron más libres que otras veces para desengancharse de la zaga en el inicio de la jugada y lanzar desmarques profundos para separar a Joaquín y Tello del bloque alto del Betis, y así dar aire a la construcción por bandas. Además, la capacidad de recorrido en vertical de Vidal, sirvió para compensar los acercamientos de Leo Messi al mediocampo, manteniendo una referencia en tres cuartos de campo pero sustituyendo los pies del chileno por los del argentino ante el acoso rival. De hecho, con la premisa de no perder el esférico en zonas comprometidas, no fueron pocas las situaciones en las que tanto Arturo como Rakitic subieron una altura como opciones para el pase, y dejaron la gestión de la parcela con menos espacios al trío conformado por Arthur, Busquets y Messi. No perder el balón cerca de Ter Stegen era la mitad del plan, pues para que la propuesta fuera completa la fase de conservación debía tener continuidad en el avance. Aquí, además de la mencionada intervención de los laterales y de la capacidad de Leo, Sergio y Arthur para ganar metros sin arriesgar el cuero, resultó fundamental la participación de Luis Suárez.

suarez vidal

-Aprovechando las persecuciones de Mandi sobre Vidal, Luis Suárez dio salida al Barça cayendo hacia la banda izquierda y desplazando a Marc Bartra.-

Apoyado en los constantes movimientos de arrastre de Arturo Vidal sobre Mandi, desde la izquierda hacia el centro, y en las agresivas persecuciones que los centrales del Betis realizaban, incluso, más allá de la línea de medios, el uruguayo gestionó la espalda de Mandi y Sidnei de manera que la defensa de Marc Bartra sobre él se produjera corriendo hacia atrás o hacia los lados, y no hacia adelante en anticipación. Vidal vaciaba el costado, Messi o Lenglet mandaban hacia ahí el pase, y el charrúa acudía a la cal sacando a Bartra del centro y habilitando una posterior dejada entre la defensa y el mediocampo del Betis que permitiera al Barça tomar posiciones cerca del área de Pau López. Con el entramado defensivo local removido por la secuencia ahora descrita, y con las principales amenazas barcelonistas llegando a la jugada de cara y con espacios. A pesar de la presión bética, el Barça logró ser profundo.  No sucedió así en el conjunto de Setién, que sin recuperación arriba y obligado a iniciar los ataques en campo propio, se topó con una telaraña blaugrana, sin balón, espacialmente diseñada para impedir que sus pases rompieran líneas por dentro. Hablaba Pep Guardiola de la defensa apuntando que, para él, la clave era situarse entre dos posiciones: «Lo bueno es sentir que este jugador llega al central y también al lateral. Que el rival que está atacando no sepa dónde tiene a su defensor. Que piense que no tiene defensor pero que de repente lo tenga, porque llega este o el otro«.

defensa barcelona

– Sin balón, el mediocampo del Barça formó a distintas alturas, priorizando la defensa por dentro y tapando las opciones de pases entre líneas. –

En el Villamarín, el mediocampo del Barça siguió un esquema similar, con Rakitic y Vidal a los costados de Arthur y Busquets, pero con los cuatro centrocampistas alternando zonas y alargando su radio de acción sin el balón. Siempre concentrando su atención sobre el carril central y liberando las orillas como un mal menor, Vidal se encargó de cortocircuitar la conexión entre Mandi y Canales, Rakitic la que une a Sidnei y Guardado, y cualquiera de ellos dos, Sergio o Arthur, de encimar a William Carvalho si el portugués recibía en desventaja. La idea fue cortar todos los caminos que pudieran introducir el balón entre el mediocentro y los centrales culés. Si el interior salía a tapar el pase de un central, por lo tanto, rápidamente un compañero -Busquets o Arthur- acudía sobre la referencia bética que podía quedar libre a su espalda, en un recorrido lateral tanto del catalán como del brasileño, hacia ambos lados del campo, no demasiado habitual en el funcionamiento defensivo del Barça. Sólo Tello, en aclarado contra Sergi Roberto, pudo abrir una vía de acceso al área peligrosa, pero de nuevo Piqué y Lenglet impusieron su ley en el área para contrarrestar la ventaja exterior construída por el canterano culé. El catalán y el galo forman actualmente una pareja de enorme impacto en multitud de situaciones de juego. Cierran el área, anticipan sobre el apoyo de los delanteros fuera de ella, dan salida al juego en corto -Gerard- o en largo -Clément- y además levantan un muro prácticamente infranqueable cuando el rival busca una solución más directa y frontal a través de la salida en largo. El Barça no necesitó girarse demasiado tiempo hacia la portería de Ter Stegen, quedando bien orientado para no perderse ni un detalle del espectáculo de Leo Messi.

– Foto: Aitor Alcalde/Getty Images

Comments:1
  • Alberto 18 marzo, 2019

    Gran análisis en un partido en el que tras salirse Messi individualmente lo primero que hizo al hablar ante la prensa fue elogiar el planteamiento de Valverde.

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