El Lewandowski de Flick

BARCELONA, SPAIN - AUGUST 24: Robert Lewandowski of FC Barcelona celebrates scoring his team's second goal during the La Liga match between FC Barcelona and Athletic Club at Camp Nou on August 24, 2024 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

El Lewandowski de Flick

Robert Lewandowski ha sido el máximo goleador del Barça las dos últimas temporadas, y si no cambia mucho la historia también lo será esta. En cuanto al polaco y al gol no hay dudas. Cuando se hizo con él, el conjunto catalán incorporó todo aquello que regalan los goles: tiempo mientras el equipo creciese, puntos cuando el juego no acompañara y una guinda a la altura del pastel cuando el comportamiento colectivo funcionara según lo esperado. La seguridad en área contraria. La llegada de Lewandowski, sin embargo, también representaba un reto para su club, pues superada ya con margen la treintena, año tras año el delantero podría hacer menos cosas. O no podría hacerlas tan bien. O no podría hacerlas tantas veces.

Esta es una cuestión con la que ya negoció el equipo el curso pasado. El mismo delantero fue, a la vez, el máximo goleador culer con diecinueve tantos en Liga, y un nueve de limitado aporte en la presión, con poca amenaza ante defensas adelantadas y cada vez más tendente a esquivar los duelos contra los centrales rivales. ¿Con cuántos goles se equilibraba la balanza?

Hansi Flick, en las dos jornadas que llevamos disputadas, se ha propuesto cambiar sus coordenadas, diseñando un nuevo hábitat para el ariete azulgrana. Casi como si de una declaración de intenciones se tratara, el alemán le ha modificado hasta sus funciones en el balón parado defensivo: Si, con Xavi, el polaco defendía el primer palo, como una barrera para que el centro del adversario tuviera que ganar altura y perder tensión, hoy ese espacio es el de Raphinha mientras Lewandowski espera en el centro del área pequeña, libre de marca, para atacar el balón y vincularse más directamente con el despeje. Con Xavi cumplía las funciones de Luis Suárez; con Flick, las de Piqué. Se trata de una modificación puntual y casi anecdótica dentro de la multitud de capas que tiene el rol del delantero centro, pero que en caso del arranque de temporada del Barça sirve como perfecta metáfora de cómo el Barça 2024-25 tiene reservado un espacio diferente para su nueve.

Cuando el rival inicia el juego, Lewandowski tapa a uno de los mediocentros rivales, y son los extremos del Barça quienes saltan desde la banda hacia dentro para acosar a los centrales y al guardameta.

Probablemente, los dos momentos del juego en los que más puede notarse que el actual Lewandowski no es el de su plenitud sean los de la presión y la amenaza al espacio. Los que tienen que ver con los grandes recorridos y los esfuerzos prolongados. Para ellos ha pensado Flick dos soluciones. En cuanto a la presión, la principal novedad reside en el hecho de que, cuando el rival inicia el juego, el encargo de Robert no está relacionado con los centrales rivales, sino con el mediocentro. No es él quien tiene que perseguir la pelota desde la primera línea, sino que su espacio ahora está unos metros por detrás tapando la línea de pase hacia el pivote. Así pues, son los extremos -Lamine, Ferran, Raphinha o Pau Víctor- quienes saltan desde la banda hacia dentro, interponiéndose entre el pase hacia el lateral, para acosar a los centrales y al guardameta. (Imágenes arriba)

Por lo que respecta a la ruptura, Flick no le ha negado a Lewandowski la posibilidad de despegarse de la defensa para buscar recibir la pelota a la espalda del mediocampo rival, sino que ha utilizado al interior derecho y al extremo izquierdo para compensar los movimientos del punta. Tan pronto como el polaco baja a tocar de espaldas, Raphinha y Ferran rompen al espacio, bien para empujar a la zaga y generar mayores espacios entre líneas, o bien para recibir el pase de uno de los centrocampistas que se beneficia de la descarga del delantero (Imagen abajo). Lewandowski no es menos protagonista con Flick durante el avance del equipo. Si lo es, no obstante, cuando el Barça logra instalarse arriba. Aquí la intención es clara: Robert no está para crear las ocasiones, sino para culminarlas. El trabajo previo corresponde a otros.

Tan pronto como Lewandowski baja a tocar de espaldas, Raphinha y Ferran rompen al espacio

Mucho tendrá que decir sobre esto Pedri, titular el sábado en el interior izquierdo culer, y el futbolista que, especialmente en el segundo tiempo, le sirvió a su equipo para ordenarse y marcar el ritmo de su fase ofensiva. El primer tiempo del Barça contra el Athletic resultó positivo, pero con menos participación y constancia del canario de lo que el equipo necesita para lucir su mejor cara. Encontrando por fuera a Lamine Yamal y Alejandro Balde, como en Mestalla, a través de los pases de Bernal, Iñigo, Koundé y Cubarsí, y sumando con respecto a la jornada uno la conexión entre el central catalán y las apariciones de Ferran Torres por dentro, como un invitado inesperado, lejos de la teórica marca del lateral Lekue, del que no podían hacerse cargo ni unos mediocentros rivales pendientes de Pedri y Raphinha, ni unos centrales pendientes de Lewandowski. (Imagen abajo)

Ferran Torres apareciendo por dentro, entre líneas, para recibir el pase de Pau Cubarsí.

Con el objetivo de generarle más espacio a sus interiores y que, como resultado, Pedri pudiera intervenir más y en zonas más productivas, Flick ajustó la pizarra al descanso y dispuso a su equipo en ataque a partir de un 1-3-4-3. Si a lo largo del primer tiempo el Barça había construido juego con defensa de cuatro y, en todo caso, con Bernal retrasando la posición para ubicarse entre Iñigo y Cubarsí, para el segundo utilizaría a Koundé como tercer central. De esta manera, Nico Williams tendría que ir al centro y muy arriba para tapar al francés, agrandando así el espacio entre su espalda y la posición de Lamine para que primero Raphinha y luego Fermín pudieran aparecer en esa zona.

El brasileño, de vuelta a la punta izquierda tras la salida de Ferran del campo, fue el encargado junto a Balde de crear un contexto propicio para que Pedri entrara mucho en juego y desde una posición más adelantada que en la primera parte. Con ellos dos entrando y saliendo de la zona del extremo, el Barça ganó mucha profundidad por el sector izquierdo del ataque, obligando a Berenguer a defender prácticamente como un carrilero, pero generando suficientes dudas tanto en él como en Lekue como para que la espalda de la pareja rojiblanca siempre se encontrara desprotegida ante las apariciones del lateral del Barça, de Raphinha o incluso de un Pedri más mediapunta. Situado claramente por delante de Bernal gracias a que, con Koundé como tercer central, el canterano no tuvo que perder altura para que los azulgranas gozaran de superioridad numérica en la salida, Pedri brilló e hizo brillar al resto. Sería el fichaje perfecto.

 

– Foto: Alex Caparros/Getty Images

Comments:1
  • Shenzhen2020 26 agosto, 2024

    Lo que llevábamos tiempo reclamando: recortarle esfuerzos a Lewandowski y permitirle vivir en el área cuando el equipo se asiente arriba. Me gusta que Flick haya metido mano ahí desde el principio, y también que tanto en Valencia como ante el Bilbao haya tocado cosas al descanso. El cambio en el banquillo nos da un salto cualitativo importante.

    No se puede tener todo, y mientras no haya extremo izquierdo (esperemos que se genere FP suficiente como para firmar a Chiesa) no habrá manera de verlo, pero me gustaría que Flick invirtiese también en un Balde que rompa por dentro y que no se dedique exclusivamente a jugar por fuera. Veremos.

    PD: Marc Bernal ha venido para quedarse. La Masía es una pasada, sinceramente.

    Reply

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde En un momento dado

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo