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Real Madrid: camino hacia la excelencia (IV)

Real Madrid: camino hacia la excelencia (IV)

schusterAprovechando un incomprensible parón de selecciones y tras una primera jornada de liga que ha servido para situar a los equipos en su posición en la parrilla de salida, abordaremos la última entrega de la serie «Real Madrid: camino a la excelencia» antes de volcarnos, ya de lleno, en la nueva temporada que comienza. Esta es la entrega en que entran en juego los nuevos fichajes y las consecuencias que pueden tener para el equipo las ausencias de aquellos jugadores que esta temporada ya no estarán a las ordenes de Bernd Schuster. Así, en nuestro intento por descubrir lo que puede dar de si el Real Madrid 2008-09, pretendemos analizar la situación de la plantilla de que dispondrá el alemán, su posible funcionamiento y las principales variaciones respecto al último campeón de Liga.

A primer vistazo se observa que con las bajas de Baptista, Robinho y Soldado, sumadas a la lesión de Sneijder, y con Van der Vaart y De la Red como únicos refuerzos, Schuster deberá invertir muchos esfuerzos en alargar una plantilla que a día de hoy parece algo corta. Cabe recordar que el alemán, la pasada temporada apenas contó con trece jugadores – Casillas, Ramos, Pepe, Cannavaro, Marcelo, Heinze, Diarra, Guti, Baptista, Sneijder, Robinho, Raúl y Van Nistelrooij- y que no fue hasta final de temporada cuando se decidió a dar minutos a hombres como Saviola, Gago o Higuaín. Así, en una temporada en que al equipo se le debe exigir llegar lejos en las tres competiciones que disputa, será imprescindible que además de los once o doce jugadores que hoy por hoy tienen un peso específico en el equipo, otros jugadores adquieran un mayor protagonismo.

A esta plantilla ya corta de entrada se le debe añadir el traspaso a última hora de Robinho, en lugar del cual el club no ha incorporado a ningún jugador, y la lesión durante la pretemporada de Wesley Sneijder, siendo estos los dos principales quebraderos de cabeza que puede tener Schuster a la hora de organizar el equipo. Si analizamos estas dos ausencias en conjunto observaremos rápidamente que la principal diferencia respecto al conjunto de la pasada campaña es el volumen realizador del equipo, ya que tanto Robinho como Sneijder eran dos jugadores que garantizaban unas cifras cercanas a los diez goles por temporada. Así pues, hoy por hoy todo parece indicar que toda la responsabilidad anotadora recaerá en la  veterana pareja atacante formada por Raúl y Van Nistelrooij, a la espera de comprobar las evoluciones del recién incorporado Van der Vaart. De las alternativas que maneja el técnico a la hora de substituir a Sneijder -Gago, De la Red o Guti- ninguna sobresale por su faceta goleadora, lo que a buen seguro hará pensar a Schuster que ni mucho menos le estorbaría un jugador como Baptista en la plantilla. Para remplazar a Robinho el problema parece ser el mismo ya que tanto Drenthe como Robben se quedan lejos de los once goles en 32 partidos de liga que logró el brasileño. Una solución en cuanto a volumen realizador podría ser Gonzalo Higuaín, pero en el actual esquema blanco parece casi imposible que pueda encajar jugando por banda izquierda, y su rol parece reducido a disputarle el puesto de segundo punta caído a banda derecha a Raúl, o supeditado a un posible cambio de dibujo táctico.

duoA nivel individual, la baja de Sneijder supone la pérdida de llegada desde segunda línea, dinamismo en mediocampo, mucho recorrido e implicación en tareas defensivas, unas cualidades que lo convirtieron en uno de los hombres más importantes del conjunto blanco. La llegada de Van der Vaart, a priori, tampoco es una solución ya que entre los dos holandeses existen numerosas diferencias, lo que convierte a Rafael en complemento de Sneijder pero nunca en su recambio. El ex del Hamburgo llega al Madrid para cubrir la posición de interior creador que la temporada pasada se disputaron Gago y Guti, subiendo considerablemente el nivel en esta demarcación. Por este motivo, a la hora de buscar el recambio de Sneijder, las opciones de Guti o Gago no deberían barajarse ya que suponen un perfil de interior demasiado parecido, que no mejoraría al equipo y en cambio si podría repercutir negativamente en algunos puntos de su juego. Así pues, un centro del campo con Van der Vaart y Gago o Guti resultaría un centro del campo con menor dinamismo, llegadas desde segunda línea y, sobretodo, sacrificio defensivo. Por eso, el hombre que debe entrar en el once para substituir a Sneijder al lado de Van der Vaart, debería ser Rubén de la Red. No obstante, que en el primer partido de liga, con las ausencias de los dos interiores holandeses Schuster apostara por un 1-4-4-2 antes que por dar entrada al canterano, no es muy buen presagio para el de Móstoles.

La baja de Robinho, por su parte, resulta igualmente determinante para el funcionamiento del conjunto. El brasileño no era únicamente el futbolista más desequilibrante de la plantilla, sino que su aportación tanto en la elaboración del juego como en la finalización resultaba fundamental. Sin él, el Madrid deberá ser forzosamente diferente ya que con su traspaso el equipo ve como se rompe la perfecta sociedad que formó en la banda izquierda con Marcelo y Sneijder, los dos jugadores que a buen seguro se verán más afectados por la marcha del extremo. En el caso de Marcelo, la presencia del extremo brasileño le permitía actuar como un centrocampista más y convertirse en un elemento vital en la construcción del juego, ya que no tenía la obligación de doblar constantemente al extremo debido a que éste era capaz, gracias a sus características y habilidad en el regate, de llevar peligro constantemente por sí solo por el costado. Sus numerosos recursos le permitían salir tanto por fuera para llegar a línea de fondo como hacia dentro y encarar portería trazando una diagonal. Este hecho, además de ser una  de las principales soluciones ofensivas del equipo, obligaba a que el rival tuviese muchas dificultades para controlarlo. Ante un jugador como Robinho, capaz de superar a cualquiera en el uno contra uno, es obligado un marcaje doble y ahí es dónde su sociedad con Marcelo y Sneijder resultaba letal. Cuando la ayuda al lateral rival la realizaba el extremo, Robinho decantaba su juego hacía el centro, desplazando a los dos hombres que cubrían la banda, y dejando todo el carril para una subida de Marcelo. Si por el contrario el técnico rival ordenaba un dos contra uno con la intervención de un centrocampista, el juego del brasileño caía al costado, despoblando la zona central y abriendo un enorme carril para las llegadas desde atrás de Sneijder. Ahora con Robben, el funcionamiento será forzosamente diferente ya que el holandés es un extremo a la antigua, de juego vertical y pegado a la cal. Para marcarlo los rivales pondrán sobre él a sus dos hombres de banda ya que Robben difícilmente tenderá a desplazarse hacia la zona de la mediapunta, y si lo hace, su aportación tampoco debería resultar determinante. Arjen, para ser peligroso debe buscar la línea de cal y llegar hasta línea de fondo, para lo cual, con el objetivo de que una doble marca no lo anule, será importante la participación ofensiva de Marcelo para igualar efectivos con los defensas del rival. Así pues, aquí se presenta el primer problema resultado del cambio de Robben por Robinho, y es que con Marcelo doblando constantemente al extremo, el equipo perderá a uno de sus hombres más importantes en la creación. El segundo problema tendrá como principal damnificado a Sneijder, ya que sin salida hacia dentro, Robben no reclamara la marca de uno de los rivales que actúe en la parcela central, por lo que al interior holandés se le cerrarán esos pasillos de los que tanto provecho sacó la pasada temporada para alcanzar zonas de remate.

El cambio Robben por Robinho también tiene la lectura positiva de que permitirá al Madrid contar con un jugador rápido y profundo en el once, algo que como ya comentamos en anteriores entregas, esta temporada puede resultar vital para sobreponerse a lo planteamientos de los rivales, pero no obstante, poniendo esto en la balanza junto a todo lo comentado hasta ahora, creemos que los blancos claramente salen perdiendo con el cambio. La solución para el Madrid de esta temporada hubiese sido la búsqueda de un dos en uno, es decir, teniendo en cuenta que el ataque necesitaba hasta cuatro perfiles -el nueve puro, el segundo punta, un jugador de desborde en el uno contra uno y un extremo profundo y vertical- el objetivo era encontrar aquel jugador capaz de asumir dos de los roles. Si la idea inicial era una delantera formada por Cristiano Ronaldo, Van Nistelrooij y Robben,  se cumplía con el propósito ya que los holandeses cumplirían con el perfil de nueve y de extremo vertical, mientras que el portugués podría asumir la función desequilibrante de Robinho y a la vez la de segundo punta que desempeñaba Raúl. Otra solución, una vez truncado el fichaje del crack del United hubiese sido la utilización de Higuaín como dos en uno, con Van Nistelrooij de nueve, Robinho como extremo de desborde y el argentino cumpliendo como segundo punta y extremo profundo. Sin Robinho ni Cristiano Ronaldo, no obstante, es el momento de analizar la plantilla y buscar los jugadores cuyos perfiles se adapten mejor a las necesidades del equipo.

Propuesta EUMD: Van der Vaart como Robinho.

vaartToca encontrar nuevas soluciones y en este sentido no se nos ocurre ninguna mejor que la de situar al holandés como atacante convirtiéndose así en el dos en uno que buscábamos, pudiendo ejercer de segundo punta y ser a la vez el hombre desequilibrante de la delantera blanca. La ubicación en la que ofrecería un mayor rendimiento sería en banda derecha, pero a nivel colectivo repercutiría de manera más positiva ocupando la demarción que la pasada temporada pertenecía a Robinho, ya que desde ahí, su habilidad en el regate y la posibilidad de salida tanto por fuera como hacia la mediapunta, mantendría los automatismos que se establecieron entre el brasileño, Marcelo y Sneijder. Con salida hacia dentro buscando la diagonal para encarar portería, dejaría la banda para una subida de Marcelo, mientras que perfilándose para el centro abriría espacios para las llegadas de Sneijder a la vez que permitiría al lateral incrustarse en la medular. La clave de esta solución, no obstante, es la capacidad de Van der Vaart de cumplir con la función de segundo delantero, un rol para nada nuevo en el holandés debido a que lo ha desempeñado tanto en el Ajax como en el Hamburgo. Así, con Van Nistelrooij como nueve puro y Van der Vaart como segundo punta y delantero de desequilibrio, se abre la puerta a la entrada de un extremo profundo en banda derecha. En principio la mejor opción podría ser Robben, aunque dependerá de la capacidad de Van der Vaart de alcanzar los registros goleadores de Raúl en esta función de segundo punta. De no lograrlo, aumentarían las opciones de entrar en el once para un Higuaín igualmente profundo pero con más gol que Robben.

La segunda parte de esta solución es la entrada de De la Red en el centro del campo junto a Diarra y Sneijder – hasta que éste se recupere esta plaza sería para Guti o Gago, restando llegada desde la segunda línea y dando argumentos a la entrada de Higuaín en banda derecha -, ofreciendo mayor consistencia al juego defensivo, la posibilidad de ejecutar los automatismos de que hablamos en la tercera entrega de la serie y convirtiéndose en el organizador y cerebro de operaciones del equipo blanco, debido a una mayor capacidad para vertebrar la creación del juego y para marcar los tiempos del partido.

Primera entrega: Real Madrid: camino hacia la excelencia (I)

Segunda entrega: Real Madrid: camino hacia la excelencia (II)

Tercera entrega: Real Madrid: camino hacia la excelencia (III)

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