Tras el resbalón ante el Hércules, el Atlético de Madrid de Quique Sánchez Flores será la mejor piedra de toque para el equipo de Guardiola. Los partidos en el Calderón, por lo general, acostumbran a resultar bastante desfavorables para el F.C.Barcelona en los últimos tiempos. De hecho, es el único campo de Primera en el que, en Liga, Guardiola siempre ha perdido, y la derrota de la temporada pasada fue la única que sufrió el Barça a lo largo de las 38 jornadas de Liga. Además, el crecimiento sufrido por el Atlético desde la llegada al banquillo de Quique Sánchez Flores es evidente. No solo por una mejora en los resultados que le ha servido para lograr triunfos como la Europa League o la Supercopa de Europa, sino porqué ha conseguido dar sentido a una propuesta futbolística que, desde hace temporadas, no era efectiva.
La radiografía del Atlético de Madrid nos habla de un equipo con dificultades para construir desde atrás, pues no tiene los zagueros ni los mediocentros adecuados para ello. En este sentido, incorporaciones como las del uruguayo Godín o, sobretodo, el ex del Depor Filipe Luis, ayudarán al equipo a mejorar en este aspecto, pero para medirse al Barça y su presión adelantada no parecen argumentos suficientes para iniciar los ataques desde su defensa. Por eso, ante los de Guardiola, el conjunto colchonero huirá de cualquier cosa que se asemeje a un ataque estático. Ello supondría riesgo de perder el balón en situación desfavorable, pues el esquema atlético tiende a partir al equipo en dos, limitando así la capacidad de los hombres de Quique de acudir a las coberturas y estar correctamente situados a la hora de recuperar el esférico.
Ante esta debilidad, la propuesta del Atlético pasará por convertir el choque en un partido de ida y vuelta, en el que las transiciones se sucedan a gran velocidad. Así, sin la obligación en el retorno de sus hombres de vanguardia ni la necesidad de que sus ataques tengan su inicio en línea defensiva, el equipo minimizará sus posibles problemas estructurales y sacará partido de sus bazas ganadoras, eso es, sus cuatro hombres más adelantados. Por eso, más que nunca el Barça deberá buscar imponer su discurso y llevar el partido dónde más le interesa. Más que nunca al Barça le beneficia un escenario en el que él sea el controlador del juego, mandando sobre el balón y dilatando sus posesiones. No se trata de mantener la posesión porque sí, sino de obligar al rival a recuperar las posiciones defensivas, que los Reyes, Simao, Forlán o Agüero tengan que retroceder hasta su propio campo o, en el caso de los hombres de banda, hasta su propia frontal. Si el Atlético logra recuperar arriba, sus atacantes pueden matarte a la contra, pero si lo hace en su área, carece de argumentos para dar sentido a un ataque estático.
Por este motivo, respecto al equipo que goleó en Champions, Guardiola podría presentar la novedad de Keita en el centro del campo para así adelantar la posición de Iniesta al tridente de ataque y contar con otro hombre capacitado para esconder el balón. El malí, además, puede ser importante tapando la diagonal de Reyes hacia el interior, movimiento que seguramente sea el mayor salto de calidad del equipo desde la llegada de Quique. Los desplazamientos del andaluz a zona de mediapuntas es la única vía del equipo colchonero para hilvanar juego, ya que le permite mover el balón a la espalda del centro del acampo rival, obligándolo a recular y ofreciendo más espacios a los mediocentros. Existe una segunda alternativa para poder seguir contando con Iniesta en ataque que resulta de dar entrada a Mascherano en el mediocentro y adelantar a Busquets hasta el interior, pero aunque se ganaría la presión y agilidad con el balón del canterano, se perdería en salida del balón, algo importantísimo para que el Barça mande sobre el partido.
En fase de ataque, por su parte, será interesante que el Barça aumente su peligrosidad por banda, tanto por las especificidades de los hombres del Atlético, como ante el riesgo que proliferen planteamientos como los del Hércules que «regalan» las bandas a cambio de superpoblar el carril central. Con Messi como falso nueve, resulta inevitable que el juego azulgrana se vertebre alrededor de la conexión entre el argentino, Xavi e Iniesta, por lo que es de suponer que los rivales concentrarán sus esfuerzos defensivos por el centro. Por eso, a la aportación individual de hombres como Alves, Pedro e incluso Villa llevando peligro por el costado, sería bueno que futbolistas más centrados como Messi o Iniesta, presenten un radio de acción más amplio que los lleve a posibilitar situaciones de dos contra uno en banda. De este modo, no sólo atacarán la zona, a priori, más débil de los planteamientos defensivos rivales, sino que posibilitarán que se generen más espacios por el centro aprovechables por sus compañeros.
El domingo, además, debido a la presencia en el Atlético de hasta cuatro hombres eminentemente ofensivos, si el Barça busca la superioridad en banda, los mediocentros colchoneros no serán suficiente para acudir a la ayuda sobre el lateral, por lo que hombres como Reyes o Simao se verán obligados a mucho sacrificio defensivo y a retrasar su posición hasta su propia defensa, desconectándose, así, de la transición defensa-ataque de su equipo.

