
Didier y Fernando son diferentes, aunque con ambos el Chelsea utilizará el contraataque como vía para llevar el peligro a la portería de Víctor Valdés. Con el marfileño el camino será el juego directo buscando que el punta baje el esférico y dominar la segunda jugada. Para conseguirlo, Di Matteo buscará situar a muchos hombres cerca del posible rechace. Lampard, Meireles, Ramires y Mata para ganar el balón dividido y pisar área llegando desde atrás. Si el elegido es Fernando, el objetivo será también activar a la segunda línea, pero el camino será distinto. Los desmarques dentro-fuera del español a la espalda de los laterales azulgranas que obliguen a abrirse a los centrales, en un planteamiento similar al de Mourinho en la final de Copa de la pasada temporada con Cristiano Ronaldo ejerciendo de nueve. Abrir el espacio interior para que los jugadores de segunda línea, lanzados, castiguen a un Busquets en inferioridad.
Los laterales: ¿proyectados o fijos?
Por contra, para defender a Drogba, los esfuerzos no deben centrarse en la intervención del marfileño sino en sus consecuencias. El juego directo hacia Drogba es productivo en segunda instancia, a partir de que sus compañeros ganan la segunda jugada o aprovechan el rechace. Aislar al punta es el objetivo, y para ello, ambos laterales deben proyectarse. Así, sumándose al ataque, Alves y Puyol estarán arrastrando con ellos a Ramires y Mata, acercándolos a su propia área y alejándolos de la disputa por el rechace del nueve. Convertir a Drogba en una isla y al juego directo en un tres contra uno frente a Piqué, Mascherano y Busquets.
