Di Matteo

El Barça afronta la última etapa de la semana más decisiva de la temporada. La semifinal de Champions ante el Chelsea antes y después del partido que decidía la Liga, y por el momento, un saldo muy negativo. Los de Guardiola fueron superiores al equipo inglés e inferiores a los de Mourinho. Pudieron ganar ambos partidos, pero perdieron los dos. Adiós a la Liga y la necesidad de dar la vuelta al 1-0 de Stamford Bridge. El Barça sigue siendo el favorito. Tiene mejor equipo, fue superior en la ida y el escenario será el Camp Nou. Eso sí, cargará a sus espaldas con los dos últimos resultados negativos. De cara al partido ante el Chelsea, la mejor noticia para el Barça sería que tras ver el partido del sábado, Di Matteo crea que puede emular al Madrid. Los londinenses no tienen ni equipo ni jugadores para hacerlo. Teniendo en cuenta el resultado de la ida, la tentación podría ser esa, volver a parapetarse delante de la portería de Cech y que Drogba pelee contra los centrales culés tras recuperación. Pero lo cierto es que repitiendo planteamiento el Chelsea estará al borde del precipicio. De entrada, porque Messi vivirá infinitamente más cómodo con la pareja Cahill-Terry que con la del Madrid. Tras las pruebas del clásico, lo normal es que Guardiola vuelva a un equipo con menos sorpresas. La batalla final la jugarán las vacas sagradas. Es posible que vuelva Piqué pese al extraordinario partido de Puyol en la ida que volvería al lateral, pero con Gerard se añade salida desde atrás y la posibilidad de esas condiciones que tanto bien hacen anímicamente tanto al equipo como a la grada. Sumar centímetros siempre que se pueda, además, será un detalle a tener en cuenta ya que es posible que las opciones del Chelsea se reduzcan a las jugadas de estrategia. Torres es el hombre para Di Matteo, pero no lo esperamos de inicio.

Ayer analizábamos el posible planteamiento de Guardiola para medirse al Chelsea, y las opciones de respuesta de Roberto Di Matteo. La defensa a Messi, el papel de Ramires, la posibilidad del trivote, la elección entre Obi Mikel o Essien, la posición de Mata... Sin embargo, no nos ocupamos de una demarcación en el planteamiento blue, la de nueve, sobre la que hablaremos hoy. Fernando Torres o Drogba. Una decisión que definirá la transición ofensiva del conjunto londinense y la respuesta del sistema defensivo azulgrana. Didier y Fernando son diferentes, aunque con ambos el Chelsea utilizará el contraataque como vía para llevar el peligro a la portería de Víctor Valdés. Con el marfileño el camino será el juego directo buscando que el punta baje el esférico y dominar la segunda jugada. Para conseguirlo, Di Matteo buscará situar a muchos hombres cerca del posible rechace. Lampard, Meireles, Ramires y Mata para ganar el balón dividido y pisar área llegando desde atrás. Si el elegido es Fernando, el objetivo será también activar a la segunda línea, pero el camino será distinto. Los desmarques dentro-fuera del español a la espalda de los laterales azulgranas que obliguen a abrirse a los centrales, en un planteamiento similar al de Mourinho en la final de Copa de la pasada temporada con Cristiano Ronaldo ejerciendo de nueve. Abrir el espacio interior para que los jugadores de segunda línea, lanzados, castiguen a un Busquets en inferioridad.

Cinco semifinales consecutivas, seis de las últimas siete, y como si de rendir un homenaje se tratara, el Barça retoma la Champions con el enfrentamiento por excelencia de la última década en Europa. Barça y Chelsea renacieron casi a la vez, uno de la mano de Joan Laporta y Txiki Beguiristain y el otro de Roman Abramovich. Los primeros duelos en ese renacimiento de dos clubs centenarios fueron con Rijkaard y Mourninho en los banquillos. Fueron los enfrentamientos de la Gallina Maxi, del duelo Messi-Del Horno, de la pareja Terry-Carvalho, de los goles de Eto'o y Ronaldinho, de las contras de Duff y Robben, de Deco, de Lampard, de Gallas, de Motta... Duelos que ya son historia de la Champions. Pero sin duda, el partido más recordado se vivió ya con Guardiola en el banquillo azulgrana, y con Hiddink en el blue, en ese partido de vuelta de las semifinales, la temporada del triplete, que decidió el histórico gol de Iniesta en el último suspiro. Tres temporadas más tarde, la Champions vuelve a auto-homenajearse con la reedición de ese duelo. El Barça, que por aquel entonces asentaba las bases de un ciclo triunfal, llega al encuentro tras coleccionar títulos, elogios y la admiración del mundo del fútbol en los últimos años. El Chelsea, por su parte, parece haber vuelto al mismo punto que entonces, a la búsqueda de un nuevo proyecto que pueda dejar atrás el recuerdo de los triunfos de Mourinho. La apuesta parecía fuerte por Villas Boas, pero la propuesta del ex del Oporto, que caminaba contraria a la tradición más inmediata de los éxitos del conjunto inglés, no cuajó y el inexperto Di Matteo tomó las riendas del equipo.