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junio 2012

El verano de 1993 Romario se incorporaba Barça de Johan Cruyff. El Dream Team empezaba a cambiar. Por la limitación de tres extranjeros en el once, Laudrup perdía peso, y cada vez más la defensa de tres se tornaba de cuatro con la entrada de Nadal en un rol de "medio-central". La superioridad en la media era innegociable, así que el damnificado era uno de los atacantes. El 3-4-3 mutando hacia el 4-4-2. La banda derecha en ataque era para las llegadas desde atrás de Ferrer o Amor y la movilidad de Hristo, mientras que en la izquierdo la protagonista era la permuta de posiciones. Las posiciones de partida en ese perfil, situaban a Stoichkov decantado hacia la cal, Txiki como interior y el jóven Sergi Barjuán como lateral. Con el balón en juego, el búlgaro trazaba la diagonal hasta el interior del área -una zona que antaño le liberaba Laudrup y que ahora compartía con Romario-, Txiki se abría para ocupar esa banda ahora desocupada, y el velocísimo Sergi aparecía lanzado desde atrás proyectándose en ataque. Todo eso lo veía Ronald Koeman que desde atrás era el comandante de ese equipo. Cuando el holandés llegó como técnico a Valencia, puso en practica algo parecido a lo propuesto por Johan más de diez años atrás, aunque a hora, en base al contraataque. Cuando el equipo defendiera, Villa quedaría abierto en banda izquierda, Silva se descolgaría casi como delantero centro, y Juan Mata se incrustaría en la media haciendo de interior. Tras la recuperación, Silva se acercaba a la media para contactar con el balón, Villa trazaba la diagonal hacia dentro a zona de remate y Mata aparecía en esa banda liberada por 'el Guaje'. A Koeman sólo le faltó "su Sergi". Era Jordi Alba, pero su momento aun tendría que esperar. 

Temporada 2011-12. Final del Mundial de Clubs. Barça-Santos: 4-0

Valdés; Puyol, Piqué, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc; Alves, Messi, Thiago.
El balón lo ordena todo. Es ya mítica la sentencia de Cesar Luis Menotti interrogado por el dibujo táctico que iba a presentar su equipo. En el fútbol, la disposición de las piezas sobre la pizarra responden a una ficción construida para facilitar la explicación. Sobre el césped, no obstante, no hay defensas, medios ni delanteros, ni laterales, interiores, mediocentros…. O no debería haberlos. El jugador debe obeceder a la lógica del juego. Cada situación del juego requiere un determinado comportamiento de cada uno de los 22 futbolistas. Si el extremo recibe parado y el rival le presenta un dos contra uno, nada  ni nadie dicta que deba recibir el apoyo por dentro del interior y ser doblado por fuera por el lateral. No importa si quien dobla atrayendo la atención del segundo defensor es el lateral, el extremo o el mediocentro. Para cada situación, el futbol requerirá papeles, no actores.