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Neymar desde el interior

Neymar desde el interior

 

No podíamos esperar más. Nadie. Ni el Barça, que esta temporada ha visto más claro que nunca que debía sumar un recurso fuerte junto a Messi, ni Neymar que necesita medirse en el día a día con los mejores para conocer su verdadero nivel, ni Brasil que aunque hoy llore su marcha, sabe que en verano aguarda su Mundial y su crack debe aprender a enfrentar a portugueses, españoles, alemanes, italianos o franceses. No será fácil. Es el primer crack sudamericano en muchos años que llega al Barça sin una parada previa. El último fue Riquelme. Un mal ejemplo, pero el fichaje de Neymar es más coherente que el del argentino y esperemos que el club crea más en él de lo que lo hizo con Román.

El primer error sería equivocar su posición. No es extremo, por mucho que lleve el 11 y que en los dibujitos lo situemos ahí. Neymar es un segundo punta aunque tenga la banda como punto de partida. Como Henry o como Villa, pero su itinerario es el opuesto. Los dos últimos huespedes de la banda izquierda culé, tenían como destino predilecto la línea de fondo o el punto de penalty, Neymar prefiere la corona. Su juego está por dentro. Su máxima potencialidad. Y es que aunque de Junior nos quedemos con los regates y el uno contra uno, su verdadera fuerza está en la combinación. Ney ha aprendido que necesita a sus compañeros, y juega con ellos y los rivales sacando tajada de su desequilibrio y su intimidación. De hecho, todo apunta a que sorprenderá. Regateará menos y se asociará más.

Lo primero que llama la atención en Neymar es su físico. Es nuevo. Quizá sea el primero de otros tantos como en su día lo fueron algunos. Y precisamente porque es nuevo genera recelos. Con más apariencia de adolescente que de deportista de élite, lo cierto es que si lo viéramos por primera vez en el túnel de vestuarios nos apiadaríamos de él. Pero cuando el balón empieza a rodar…todo cambia. El físico de Ney es una de sus grandes ventajas. Su elasticidad y flexibilidad no encuentra respuesta en ningún rival. No da tiempo, y aunque lo diera, sólo él puede hacer con su cuerpo de equilibrista lo que hace. En el tiempo que el brasileño ha cambiado tres veces de posición su cuerpo y ha lanzado cuatro amagos, su marcador sólo ha tenido tiempo de estirar la pierna. Al defensor sólo le queda el recurso del choque, y como la situación de partida es tan desfavorable, siempre acarreará la falta.

El fútbol de Neymar es un juego que tiende al error. Lo cual no es malo. Hacer tantas cosas y a tanta velocidad lleva consigo el inevitable peaje de que la precisión disminuye. No tiene porque ser un problema. El jugador lo asume y le renta, y para que la fórmula tenga éxito, su equipo debe hacer lo propio. El jueves hablaremos de esto. Será el gran reto de Vilanova.

El otro será hacerle espacio por dentro. Neymar puede partir de banda -de hecho es esperable que lo haga- pero es un futbolista que no puede encerrarse ahí. Sabe y deben dejarle influir por dentro. Asociarse, arrastrar, acelerar la jugada, acampar en la mediapunta y descubrir nuevas zonas del campo. Que quien ordene sea el balón. Desde que Ganso dejase el Santos, además, el delantero le ha cogido el gusto a meterse en la sala de máquinas.

Vertical y eléctrico, prefiere el esférico al pie antes que al espacio, pero seguramente porque es joven todavía, no es extraño verle romper con un desmarque. De los que esperan balón, eso sí. Su velocidad, cambio de ritmo e inteligencia, hacen el resto. Al contrataque resultará demoledor desde el primer día. Le costará algo más jugar sin espacios, no por condiciones sino por costumbre. En Brasil la marca es más férrea pero las ayudas tenues. Este aprendizaje formará parte de su proceso de adaptación, porque por capacidades, no debería haber muchas dudas. Tiene lectura, visión, y una vez resuelta la ecuación del riesgo y la seguridad, técnica para hacerlo.

Ante el portero, no es un depredador. Define bien, más por calidad que por instinto, buscando el pase a la red. Queda la sensación de que cualquier día romperá a golear y a partir de ahí sus números se dispararán. Por ejemplo, sería interesante que se prodigara más en el disparo de media distancia -aunque quizá todavía le falte algo de potencia en este lance-, ya que su intimidación con balón y su amenazante velocidad provocan que los rivales se aculen y le brinden la posibilidad de probarlo.

Será su primera temporada en Europa y no se espera un camino de rosas. El objetivo es lo suficientemente ambicioso como para pensar que no cueste. Será apasionante y nosotros unos privilegiados por poder disfrutarlo desde primera fila. Barça y Neymar se juntan. Los azulgranas han realizado el movimiento más potente de un verano lleno de estímulos. Mañana más.

Comments:1
  • Milo 5 junio, 2013

    Estoy totalmente de acuerdo. Por lo mismo, creo que no es un extremo para fijar a la banda y que abra el campo…Ese trabajo tendrá que depender de otros. Quizás de Iniesta o incluso Alba por un lado y Alves por el otro, pero si se quiere aprovechar su llegada será mejor verlo jugar por dentro. A demás esto debería tener como resultado abrir finalmente la «jaula» de Messi, sería interesante verlos jugar como medias puntas a los dos uno de cada lado, con el campo abierto por un lateral y el otro extremo….para esto habrá que reforzar la defensa…

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