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Clásicos por primera vez: Neymar

Clásicos por primera vez: Neymar

El del sábado será el primer clásico de Neymar. Será, junto al adiós de Mourinho, la gran novedad de este Barça-Madrid. El otro factor que lo puede cambiar todo. El clásico, con Neymar, será forzosamente distinto, lo cual para el Barça, que lo viene encarando desde la inferioridad estratégica las dos últimas temporadas, es una muy buena noticia. Neymar obliga a replantear.

Si repasamos el histórico de los duelos entre culés y merengues, veremos que las tornas comenzaron a cambiar cuando Mourinho empezó a defender al Barça sacando ventaja de la poca producción exterior de los azulgranas y de su escasa amenaza a espaldas de los centrales -al menos en comparación a lo que había por delante-. Vilanova pareció encontrar la solución cuando dio sentido a Iniesta abierto a banda izquierdo, pero para entonces Xavi ya era otro Xavi y el Madrid, presionando la salida, desmontó fácilmente el invento. Pero ahora estará Neymar, que no sólo es una pieza nueva sino que además es diferente. Y en cuanto a nivel, poquitos -muy poquitos- por encima. El brasileño, de entrada y al menos de momento, en el universo de los duelos Barça-Madrid supondrá una amenaza por fuera. El Madrid tendrá un problema en el perfil izquierdo del ataque culé. Un jugador del que no podrá despreocuparse, al que tendrá que atender. Neymar será una de las prioridades del planteamiento defensivo de Ancelotti, y hace mucho que esto no sucedía con un jugador de banda del Barça.

En frente tendrá a Arbeloa, especialista defensivo y con sobrada experiencia frenando a jugadores de gran nivel -Ribery o Cristiano Ronaldo, por ejemplo-, pero que ya sucumbió ante Neymar en la Copa Confederaciones. El brasileño pide más que una marca al hombre, porque exige tanto, tanto tiempo y en tantos sitios, que es obligado mandar ayudas a su marcador. Sucede como con Messi. Si además el Barça pone cerca de él a Iniesta, Adriano o al mismísimo Leo, el brasileño no va a estar sólo. Para que no lo esté Arbeloa, tanto el central derecho del Madrid como el interior del mismo lado deberán apoyarle. También el extremo derecho -Bale-. Las otras dos, las ayudas tanto de central como de interior, pueden resultar más interesantes.

Por un lado está la cuestión de Iniesta, que si bien ha empezado flojo la temporada, ya va llegando, y en los Barça-Madrid acostumbra a pesar y mucho. Hasta esta temporada, él ha sido el hombre fuerte en ataque de la banda izquierda culé. Tanto el plan de su entrenador como el del rival, partía de esa premisa. Por parte culé, bien abriendo a Villa, Pedro o Alexis para generarle el aclarado, bien usando a Cesc para compensar los movimientos de falso extremo de Andrés, las decisiones sobre la banda izquierda han perseguido potenciar al manchego. Lo contrario en el lado de sus oponentes. Hombres de banda como Arbeloa o Di María, ocupando una posición muy cerrada para restarle espacios a Iniesta a cambio de regalar la banda.

Ahora quizá se sienta menos importante porque el extremo de su lado ya no trabaja para él -aunque históricamente estas cuestiones han afectado entre poco y nada al juego de Iniesta-, pero también es cierto que, como al rival le toca diversificar atenciones, puede jugar más desahogado. El lateral derecho del Madrid, por ejemplo, pasará de ser un apoyo por el interior a necesitar ayudas fuera. Además, en el 4-3-3 que parece querer asentar Ancelotti, los papeles todavía no están claros y está teniendo algún que otro problema para dar cabida en un mismo once a todos los jugadores que él querría. El par de Iniesta ante el Madrid, pues, bien podría ser Illarramendi o Khedira, dejando el mediocentro para Modric con lo que esto supondría acerca de la defensa sobre Messi, o el mismo Luka si el técnico italiano opta por poner en el pivote a alguien más consistente. Modric, sin balón, tiene actitud, ritmo, buen hacer técnico y esa agresividad que confiere la Premier, pero no es Khedira. El Barça gana con el cambio al menos en transición ofensiva, y en defensiva, si bien el croata es mejor que Sami, seguramente moleste menos a Iniesta -que no al Barça- tener en frente a un jugador de sus características.

Ney también será reclamo por dentro, bien para el central derecho, bien para el mediocentro. Dos de los hombres que defienden la zona Messi. Es más, el central derecho blanco ha sido la pieza clave en la evolución de la defensa sobre Leo. Arbeloa le permite salir muy lejos sobre el argentino y eso libera al mediocentro para seguir trabajando por delante de él sobre las líneas de pase al 10. Lo hemos observado tanto con Pepe -primero- como con Varane -después-.Veremos cómo responde el Madrid. A priori, un cambio de lado de los centrales podría ser lo más lógico, pero atención a los espacios que pueden abrirse entre Marcelo y el central que salga a por Leo, para las diagonales de Pedro o Alexis.

El otro punto en el que se ha basado la defensa del Madrid sobre Messi en los últimos clásicos, ha sido la escasa amenaza presentada por el Barça a espaldas de los centrales. Neymar no es Henry ni debe serlo, pero con él en el campo, el peligro de un balón en profundidad está ahí. Más frente a este Madrid, que no defiende al lanzador como lo hacía el de Mourinho. Seguramente los blancos no puedan salirle al Barça con la defensa a la misma altura que en sus últimos enfrentamientos directos, o si lo hacen, es de esperar que Neymar pueda tener opciones de plantarse en más de un mano a mano ante Diego López. Si retrasan, el Barça encontrará una salida más cómoda, sus interiores vivirán mejor y Messi podrá correr. Y si Leo corre…

 

Comments:2
  • Alejandro 25 octubre, 2013

    Gran parte del devenir del clásico reside en el nivel al que esté Messi y el número de balones de calidad que reciba Neymar. Si ocurre como contra el Milan el Barça sufrirá el triple con la contra del contrario.

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