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Terminó contento

Terminó contento

Empezamos desde donde lo dejamos. En el Messi que no marca. Anoche tampoco lo hizo y se volvió a vestir de asistente. Si vamos un poco atrás y nos trasladamos a la temporada 2008-09, cuando Messi descubrió por primera vez la demarcación de falso nueve en el Barça de Pep Guardiola, nos encontraremos con que una de las claves del movimiento era conseguir liberar a Leo. El mismo Guardiola lo relató en Argentina. Se trataba de probar si los centrales se atreverían a seguir a Messi cuando se descolgara, de la misma forma que hacían los laterales cuando su aproximación a la media se producía desde la banda derecha, teniendo en cuenta que lo que descubrirían a su espalda ahora no sería el banderín si no la portería. No lo siguieron, Leo ganó libertad y el Barça un hombre más en la sala de máquinas. Hasta que llegó Mourinho, la Final de la Copa del Rey y una arma, Pepe, al que más tarde se sumaría también Sergio Ramos.

Y Leo dejó de abandonar la línea porque ahora la línea viajaba con él. Si Messi se iba se iban todos, y Pedro, Villa o quien fuera que acompañara arriba al argentino, no asustaba. El 10 pasó a ser el hombre que fijaba la altura a la que se situaba la zaga rival. Guardiola no fue ajeno al problema y le puso por delante a Alexis Sánchez cuando tocaba enfrentar al Madrid. Tampoco Vilanova, que mientras pudo buscó la profundidad en banda izquierda con el triángulo Jordi Alba-Cesc-Iniesta. Ayer Martino fue un paso más allá: Messi jugó de mediapunta. Una mediapunta matizada, porque es Leo y siente el punto de penal, pero lo que antes era empezar arriba y desplazarse abajo para recibir, ante el Málaga fue recibirla abajo para llevarla arriba. La cosa cambia. No fue pívot, fue base.

El camino inverso tomó Fábregas. Jugó mucho y bien por delante de Messi. Da la impresión que a ambos les hace bien. Al mejor jugador de lo que va de Liga y al mejor futbolista del mundo. Veremos como evoluciona el equipo y si se insiste en la fórmula cuando regrese Iniesta. Anoche, sin Andrés, el agujero se dejó en el interior izquierdo. Cesc jugaba arriba y Messi tendía a la derecha, donde coincidía con Xavi. Sin embargo, el hueco generado nos permitió ver a un Jordi Alba con más matices. No lo conocíamos viniendo al centro para tocar, sí para desmarcarse. Jordi está en una forma espectacular y se atreve con todo, no se conformó con ser un futbolista de momentos y quiso ser un jugador de discurso. Tanto él como Dani Alves, como sus respectivas parejas en los extremos, tuvieron un papel relevante, sobretodo en el primer tiempo. Para el Barça era importante que durante el partido sus hombres de banda fueran autosuficientes. Que fueran un origen que el Málaga tuviera que defender y no una consecuencia a evitar. Obligar al planteamiento defensivo del rival a ser complejo. Por las bandas el Barça profundizó, ensanchó el campo y llevó el cuero hasta línea de fondo, con lo que, todo lo que había por detrás y por el centro, ganaba espacio. Es decir, Messi y Cesc. Y Xavi y Busquets.

Ya hemos hablado de la primera pareja, así que vayamos a la segunda. Al egarense le bastó una brillante asistencia de Cesc a Alexis para darse cuenta que ayer el de Arenys comparecería y que a él le tocaba actuar. Poco tardó en intentar sorprender a Caballero en el lanzamiento de una falta lateral, y menos todavía en hacerse con la base. En el primer tramo de partido vimos a Xavi constantemente por detrás de Busquets cuando el Barça empezaba a construir desde la defensa. El Málaga, además, no vendía cara la recepción ahí, ni el traslado del cuero al otro lado de la divisoria. Xavi volvió a sentirse grande, y a medida que pasaban los minutos abandonó lo fácil, le devolvió la base a Busquets y subió un escalón su fútbol. Entre líneas, en la frontal, también sumó.

El Málaga, por su parte, competitivo en defensa, en ataque duró lo que duró Santa Cruz. Con la lesión del paraguayo perdió salida directa y, con un Barça tan volcado, tampoco la encontró en corto. El lugar de Roque lo tomó Pawłowski, y Schuster, arriba, pasó de tener un nueve que las bajaba a un extremo que corría. Si se juega a correr Mascherano tiene mucho ganado, ya sea anticipando o igualando la carrera, de modo que entre el argentino y un inmenso Jordi Alba lograron tener bastante controlado al polaco. Tanto que Piqué se pudo ir de excursión arriba. Remató tres veces sobre la portería de Caballero, con un gol y un cabezazo al palo incluidos. Messi cuatro y no marcó. Gran partido del argentino. De sus botas salieron el segundo y el tercer gol del partido. Seguro que terminó contento.

Comments:3
  • anticipo 27 enero, 2014

    Muy buena nota. Me ha convencido o sea que pensamos mas o menos lo mismo. Yo menos experiente en análisis y escritura. Canzado de los contras Martino, yo siempre lo he defendido. Me gusta su capacidad de ver el futbol. Espero que los jugadores y él sigan dialogando. Guardiola no está. Ahora es Martino. Saludos

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  • Alan 27 enero, 2014

    Me sorprende que no menciones a Alexis, ayer fue el mayor beneficiado del cambio táctico del equipo. Se hizo 6 regates con éxito(promedia 1-2 por partido), 3 disparos y 4 asistencias de ocasión de gol. Dudo que Messi acabara contento realizando 4 disparos y ninguno a portería.

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    • Alan 27 enero, 2014

      y quizás lo más trascendente del partido: el primer gol llegó después que superara en el juego aéreo a un defensor 15cm más alto que el (Angeleri), la peinara y Piqué solo tuviera que empujarla.

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