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Touré, Jesús Navas y Dzeko

Touré, Jesús Navas y Dzeko

En su primer año como entrenador del Barça, Guardiola tuvo suerte de no cruzarse ni con el Liverpool ni con el Milan, y de que Touré Yaya jugara en su equipo. El marfileño, como Gerrard y aquel Kaka’, era perfecto para castigar el talón de Aquiles de aquel equipo. Centrocampistas capaces de empezar atrás y terminar arriba, de conducir a la espalda del mediocentro culé. De llevar la transición en sus botas, desde campo propio a la frontal del rival. El Barça actual no es el de Pep Guardiola, y ya no necesita que sean tres futbolistas de ese calibre quienes estén en frente para que le dañen. Le basta con Parejo o Pastore, y ya vimos lo que le hizo el Kaka’ actual cuando los culés visitaron San Siro. A diferencia del brasileño, Touré sigue siendo una absoluta referencia en su posición. Seguramente más que entonces, pues la libertad que ha encontrado en la Premier le permite explotar toda sus fortalezas. Touré -no lo descubriremos ahora- es una fuerza de la naturaleza prácticamente imposible de parar cuando arranca. En ocasiones en Manchester ha empezado cerca del punta, pero llegue a tiempo o no Fernandinho, apostaríamos que hoy  empezará atrás.

Apriete arriba o recupere atrás, lo interesante para el City es que la carrera de Touré se inicie  junto a Xavi o Iniesta que, obviamente, podrán hacer poco para frenarle. Llegar lanzado sobre la zona de Sergio Busquets. Volver ya será otra cosa. Las excursiones de Yaya son tan decisivas en ataque como problemáticas atrás. Son una de las principales causas de que el City se parta tan fácil, de que su acompañante en la media tenga que afrontar tantas fases de soledad. Puesto en una balanza, a su equipo le compensa y además con cierto margen. Claro que no han tenido enfrente a Messi, Iniesta o Cesc. Sí a Hazard, y pasó lo que pasó.

La jugada de Jesús Navas la han podido parar muy pocos equipos. Su éxito depende más del acierto del andaluz que de la destreza de su defensor. Y eso que hace ya años que el ex-sevillista la repite ante las defensas más variopintas. No importa si es con el Sevilla, la selección española o, ahora, enfundado en la camiseta del Manchester City de Manuel Pellegirni. El fuera-fuera del de Los Palacios en un campo de fútbol, es tan seguro como el pitido inicial.

Para cualquier equipo esto supone un problema, pero para el Barça quizá más. Pocos en la élite defienden peor en campo propio y Navas te obliga a ello, te mete atrás. Si el City no encuentra entre líneas a Silva, si Piqué se impone en el balón directo a Negredo o Dzeko, si Touré no puede volar… al conjunto de Pellegrini siempre le quedará la solución de mandar el cuero a la derecha para que Navas la recoja, progrese por fuera y plante al City cerca del área de castigo. Si lo hizo ante los marcadores más solventes, qué no hará ante Jordi Alba. Porque además, con Jesús, no vale el aislamiento. El rival no puede optar por la alternativa de fortificar su zona para que a ella no llegue ningún balón. Si no le llega el balón arriba, Navas lo va a buscar abajo, a la divisoria si es necesario, y no pierde eficacia por mucho que el camino hasta la línea de fondo se haga más largo.

Y si fuera únicamente el fuera-fuera…pero es que hay más. Jesús, por dentro, no sólo la ve redonda, sino que su fútbol tiene poso y sentido. No será el Özil que torturó al Barça estando todavía Guardiola en el banquillo, pero cada recepción, y sobretodo cada conducción, de Navas por dentro, dañará. Busquets agradecerá compañía.

Lo mejor para el Barça será que el partido le pida a Navas defender más que atacar. Y eso que no lo hace nada mal. El lado Zabaleta-Navas es el intenso de los dos del City. Donde más balones se recuperan, donde más se interrumpe el juego del rival con faltas, donde se transita menos cómodamente. En la mano de los culés estará lograrlo. Sobre ese perfil tendrán a Iniesta y, presumiblemente, sin las exigencias en el retorno que tiene cuando es interior. Andrés es la vía para jugarle al City arriba, para que los de Martino se junten cerca de Hart y los locales tengan que llegar muy atrás. Jesús Navas incluido.

Le tocará sustituir, nada más y nada menos, que al que debía ser el hombre de la eliminatoria para el Manchester City. Teniendo en cuenta las bajas, a no ser que Pellegrini sorprenda con Jovetic, el nueve bosnio será el compañero de Negredo en la punta de ataque skyblue. Juntos no forman la pareja mejor avenida, nunca han terminado de ponerse de acuerdo en cuál de los dos asumía el rol del Kun, pero a fuerza de minutos han ido limando la tirantez inicial. Rematador de área voraz, en el sistema de banda vacía del City, a Edin también le toca caer sobre el costado izquierdo, sobretodo cuando su equipo activa la contra.

Por lo demás, se trata de un futbolista que encaja bastante fielmente en el perfil de 9 referencia. Receptor del juego directo, no es un delantero demasiado participativo fuera del área. Es más bien una isla, aunque por su carácter quedaría mejor decir que es un iceberg. A Dzeko lo que pasa a su alrededor no parece importarle demasiado, de ahí que tampoco haga muchos esfuerzos para participar de ello. No se mueve ni demasiado ni demasiado bien. Lo suyo es esperar un balón en el área, y si viene desde el costado, mejor. Tiene calidad y olfato, un abanico grande de recursos a la hora de rematar y sensibilidad para el rechace. Delantero en boca de gol. Un nueve donde iba a haber un diez.

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