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Primer tiempo en dos partes

Primer tiempo en dos partes

Igual que la Liga española, la Bundesliga arrancó el pasado fin de semana. La inauguración corrió a cargo del vigente campeón, recientemente derrotado por el Borussia Dortmund en la Supercopa alemana, que se enfrentó en el Allianz al manirroto -y este verano contenido- Wolfsburgo. La pretemporada del Bayern de Guardiola ha venido marcada por las pruebas de su técnico a propósito del mecanismo de salida, el dibujo y la posición de Alaba. A lo largo del verano, hemos podido observar cómo el equipo muniqués se organizaba a partir de un 1-5-2-3 en el que Alaba ejercía de central izquierdo, dos carrileros fijaban la amplitud y los extremos iban por dentro. Como todos, el esquema tiene sus pros y sus contras, y las últimas hicieron acto de presencia hace poco más de dos semanas ante el Borussia de Klopp. Especialmente doloroso para el fútbol que quiere practicar el Bayern es la despoblación del mediocampo. En ataque, la incursión de Alaba desde su rol de medio-central suaviza el problema, pero en defensa, cerrar con línea de cinco, resta presencia en la frontal, dificulta una activación efectiva de la presión y obliga a los de Guardiola a jugar demasiado atrás a poco que el rival logra cruzar la divisoria. Por eso el viernes el de Santpedor hizo cambios.

La posición del doble pivote Luis Gustavo-Guilavogui antes y después del minuto 20.

El Bayern saltó al césped del Allianz con un esquema híbrido. A la hora de iniciar juego, a grandes rasgos se mantenía lo expuesto durante el período de preparación. Salida de tres, dos futbolistas por delante encargados de fijar la amplitud por banda y otros dos que no son ni interiores ni mediocentros que van por dentro. Cambiaron algunos nombres, pues Lahm entró como central derecho en esta fase del juego, Alaba olvidó el papel de medio-central y fue centrocampista con todas las letras, y Robben se fijó en la derecha bastante más retrasado de lo que en él viene siendo habitual, pero la estructura fue similar. Arriba quedaba Lewandowski, con Müller y Götze cerrados. El cambio vino en defensa, fase en la que el Bayern olvidó el cierre con cinco y dibujó claramente una línea de cuatro formada, de derecha a izquierda, por Lahm, Dante, Badstuber y Bernat, que le permitió ganar un jugador más en mediocampo.

Aún con las modificaciones, sin embargo, el juego del campeón empezó espeso y lejos de asentarse en campo rival. Si echamos cuentas, veremos que el Bayern en su mecanismo para sacar el balón desde atrás, implicaba a hasta 7 jugadores de campo en esta fase inicial del juego: la primera línea de tres y la segunda de cuatro. Tanta gente por detrás o en línea con el balón, propició que los locales apenas encontraran hombres a la espalda de la presión del Wolfsburgo. El que más lo intentó fue Götze, pero el héroe de la final del Mundial no fue suficiente para impedir que el doble pivote Luiz Gustavo-Guilavogui pudiera llevar la presión sobre la salida bávara muy arriba. La batalla, y por extensión el partido, se jugaba demasiado lejos de la meta de Grün.

Los dos dibujos del Bayern en salida de balón antes y después del minuto 20. A la izquierda con tres centrales, dos interiores y dos hombres de banda abriendo el campo; y a la derecha con un hombre menos en el primer peldaño para sumar un efectivo detrás del mediocampo rival.

Este fue el guión del encuentro hasta el minuto 20, el momento en que Guardiola modificó las cosas y ordenó un cambio de dibujo en el cual, tanto en ataque como en defensa, la línea defensiva del Bayern la formarían cuatro hombres. Puesto que hemos comentado más arriba que ya era así con balón para el rival, lo nuevo vino en transición ofensiva. Cerrando con cuatro, el inicio de la jugada pasó de efectuarse con un 3+4 a hacerlo con un 2+4 en el que Lahm dejaba de ser central para abrirse a la banda derecha. En consecuencia Robben, encargado hasta entonces de dar amplitud a ese costado, se liberó y pasó a influir por dentro (Resumen de la posición de Robben antes y después del cambio de dibujo).

El diez -que por algo lo lleva- se unió así a Götze y Müller como reclamo y amenaza a espaldas de la presión del Wolfsburgo, y Luiz Gustavo y Guilavogui tuvieron que retrasar su posición. Los lobos pasaron a defender más atrás y el Bayern a jugar más arriba, con Lahm influyendo en mediocampo y Robben pululando por la mediapunta mientras intercambiaba posiciones con sus compañeros en tres cuartos de campo. Un cambio de discurso con el partido en marcha, clave para que el Bayern se pusiera con ventaja antes de que una segunda parte, típicamente de agosto, enloqueciera el choque y repartiera un gol por cada lado.

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