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Touré Yaya como síntesis

Touré Yaya como síntesis

City-que-Dzeko-del-Silva_ARAIMA20150222_0079_45Incluso en su momento de mejores sensaciones, el Barça de Luis Enrique no tuvo el control de los partidos que jugaba. Era y es capaz de imponerse en los distintos escenarios que deparan los encuentros, pero hasta la fecha no se ha mostrado apto para decidirlos él. Como máximo, y esta es su gran fuerza, de condicionar que el rival opte por elegir uno u otro. Cuando el Atlético de Madrid, hace ya dos meses, quiso un partido roto, el Barça golpeó más fuerte, cuando quiso buscar arriba a los culés, éstos mataron a la contra, y cuando optó por encerrarse, los hombres de Luis Enrique terminaron por encontrar el agujero. Lo mismo sucedió en San Mamés, en la más reciente derrota ante el Málaga o en la serie de partidos que en las últimas semanas les ha enfrentado al Villarreal de Marcelino. Contra los amarillos hemos visto diversas fases a iniciativa de los castellonenses: repliegue, intercambio de transiciones y ataque posicional, y las armas que maneja el Barça para imponerse en cada una de ellas. La devastadora pegada de su tridente ofensivo, el primoroso nivel técnico general o recursos como los compases de Mascherano en el mediocentro, son algunas de las más destacadas.

Hace tres semanas en el Etihad, ya vimos como tras un primer tiempo de inferioridad manifiesta, el Manchester City buscó el cambio de guión en la reanudación y lo logró sin hallar en el Barça demasiada resistencia a ello. Tan cierto como que el volantazo se saldó con un gol a favor de los ingleses, es que también lo hizo con un penalti y una expulsión en contra, pero haber sido capaz de llevar el grueso de la segunda parte allá donde ellos querían que se jugara y la rotunda calidad individual de sus delanteros, será el principal aval de los citizen a la hora de creer en sus posibilidades de darle la vuelta a la eliminatoria. El partido no está cerrado porque esta vez, y más si a medida que pasan los minutos el marcador aguanta, quien condicionará no será el Barça sino el resultado de la ida.

Nos enseñó la competición la semana pasada, en Stamford Bridge, cómo la Champions al equipo virtualmente eliminado le depara casi siempre algún tramo de avalancha. De inclinar el campo sobre la portería contraria sin nada que perder y todo por ganar. A la desesperada. Con Drogba y Hazard o Lavezzi y Cavani. El Manchester City, en su lugar, tendrá a Silva, Touré, Navas, Dzeko y el Kun. Cuatro individualidades y una pieza específica que si el escenario de partido es el que hemos descrito más arriba, están plenamente facultadas para castigar a una zaga culé que cerca de su guardameta no ofrece las garantías que a estas alturas cabría esperar. Navas con Jordi Alba o Agüero con Mathieu, por ejemplo, son dos duelos teñidos de skyblue. El sevillano no pasa por su mejor momento, pero es insistente, gana metros en paralelo a la banda para que su equipo se asiente arriba y puede ser una máquina de forzar faltas laterales ante un defensor tan nervioso como el catalán. El Kun, por su parte, pasa por ser uno de los delanteros más peligrosos del planeta, capaz de legitimar un sistema ofensivo por sí sólo, inventar una jugada decisiva o sacarse un gol de la nada.

Debido a la ausencia de Busquets en mediocampo, esta vez la estrella citizen se las verá con Mathieu y no con Mascherano, lo cual tiene sus pros y sus contras. A favor del francés está el hecho de ser más central que el Jefecito y conocer mejor los trucos de la posición, en contra, que en términos globales es peor futbolista y menos capaz de una acción determinante como las que alguna vez ha firmado el argentino. ¿Podría barajar Luis Enrique la opción de intercambiar los perfiles de Piqué y Mathieu para que su mejor central se emparejase con el delantero más peligroso del rival? Si el City sale con dos puntas, como se espera, no habrá central libre que acuda a las ayudas, y lo normal es que Agüero caiga hacia su lado derecho y Dzeko hacia su izquierdo. En escenarios pasados, eso deparaba un enfrentamiento entre argentinos que el técnico azulgrana no podía romper, pues plantear el duelo de Mascherano con Dzeko es regalarle medio cuerpo al bosnio. Con Mathieu, sin embargo, la fuerza aérea se igualaría, y aunque el intercambio supondría salir con los dos centrales a pie cambiado, si el técnico asturiano prima la supervivencia defensiva, la opción estará sobre la mesa. Como la remota posibilidad de que Bartra sea de la partida junto a Piqué, lo que abriría la puerta a resituar a Jérémy en banda.

Otra solución es que la ayuda que no podrá efectuar el segundo central la realice el mediocentro, pues en esta ocasión Mascherano parecería más apto para ello. No hay que pasar por alto que por su zona merodeará David Silva en aproximación desde la banda, y que esta noche Pellegrini podrá contar con Touré Yaya, pero puestos a sobreexigir sin balón, el Barça no tiene a otro más adecuado que el Jefecito. Touré, a quien sustituyó el argentino cuando éste se fue a Manchester, es tan importante arriba como transparente atrás, lo cual puede llevar a radicalizar el partido. Es el principal surtidor de balones para los hombres más adelantados del City, una arma peligrosa por él mismo y una pieza que a la espalda de Andrés Iniesta habrá que ver si el Barça consigue atar. A cambio, no obstante, en defensa no existe, pues incluso jugando al lado del mediocentro su retorno es el de un segunda punta. El marfileño encierra las dos caras del partido. Una en la que el Barça tendrá difícil anular al arsenal ofensivo inglés si el cuadro skyblue logra asentarlo en campo rival, y la otra en la que, incluso así, los de Pellegrini seguirán siendo muy vulnerables a Messi, Suárez y Neymar. Y es que al ya de por sí débil entramado defensivo del Manchester City se sumará que, en el descontrol, Luis Enrique tiene tantas armas como el que más.

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