Julian Draxler, le Parisien

Paris Saint-Germain's German midfielder Julian Draxler (C) gestures during the French Cup football match between Paris Saint-Germain (PSG) and Bastia (SCB) at the Parc des Princes stadium in Paris, on January 7, 2017. / AFP / ALAIN JOCARD (Photo credit should read ALAIN JOCARD/AFP/Getty Images)

Julian Draxler, le Parisien

El pasado sábado, Julian Draxler debutó con la camiseta del Paris Saint Germain. Lo hizo con gol, el séptimo que el conjunto de Unai Emery le endosaba al Bastia en los treintaidosavos de final de la Coupe francesa, y formando, desde que entró al campo, en el extremo izquierdo del habitual 1-4-3-3 parisino. El puesto que hasta ese momento ocupaba el canterano Christopher Nkunku y que a lo largo de estos meses se han repartido varios integrantes de la plantilla. El PSG de la presente temporada es un conjunto cambiado con respecto al ciclo de Laurent Blanc en el Parc des Princes, mucho más vertical que el pausado equipo del de Alès y dirigiendo hacia las bandas una importancia en el juego que antaño recayó sobre el carril central. Lo que antes era avanzar despacio y por dentro, hoy es una ascensión fulgurante por el exterior. Un cambio que probablemente tenga mucho que ver con la sustitución en punta de Ibrahimovic por Cavani y con la necesidad de surtir más abundantemente al goleador pero impreciso uruguayo. Un cambio de orientación futbolística que, a su vez, ha redefinido el status en el plan de piezas como Verratti, Matuidi, Di María o Lucas Moura.

En este sentido, la llegada de Julian Draxler parece levantar un puente. Por un lado, el fútbol del alemán, igualmente vertical, con la banda como aliada, uno contra uno y la categoría para sumar calidad a la zona donde se originan las ocasiones de peligro, no sólo parece dialogar con el estilo con el que viene impregnando Emery a su nuevo equipo, sino que le añade un extra de talento y lectura en los últimos metros. Pero en segundo término, además, Draxler es capaz de conjugar todo esto con la habilidad de hacer jugar a quien tiene a su alrededor. De, orientado desde la punta izquierda a pierna cambiada, activar la mediapunta desde la conducción y el pase, o, incluso, de relacionarse con la orilla contraria del campo a partir del cambio de orientación. En definitiva, el alemán tiene la llave para, manteniendo y mejorando la actual versión del cuadro parisino, tender la mano a aquellos que hicieron suya la anterior. El hombre que acerque a piezas importantes, hoy aparentemente incómodas y poco potenciadas, al plan de juego de Unai. Un futbolista que incorpora el de Hondarribia pero al que bien podría haber reclamado Blanc. Nos queda saber si tendrá tiempo y lugar.

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– Foto: Alain Jocard/AFP/Getty Images

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