Mr. Messi

BARCELONA, SPAIN - MAY 01: Lionel Messi reacts on the final whistle3 during the UEFA Champions League Semi Final first leg match between Barcelona and Liverpool at the Nou Camp on May 01, 2019 in Barcelona, Spain. (Photo by Catherine Ivill/Getty Images)

Mr. Messi

Todavía hoy, un cuarto de siglo después, es recordado el sorprendente planteamiento que diseñó Cruyff para enfrentar a un Valencia que coronaba el búlgaro Lubo Penev. Interminable físicamente, valuarte aéreo y experto en el juego directo, la marca que le asignó Johan al nueve valencianista no fue la de un físico similar que le pudiera presentar pelea en su tarea favorita, sino la de un menudo Albert Ferrer al que superaba en altura prácticamente por un palmo. «Su razonamientorelataría más tarde Jose Mari Bakero– era que si ponía a Nando, Penev igualmente le ganaría el noventa por ciento de los balones por alto. Así que puso al Chapi que era más rápido y evitaría el contacto físico.» El episodio, más allá de la anécdota, escondía detrás del golpe de genio del holandés uno de aquellos principios rectores que primero marcarían el desarrollo de su proyecto y, más tarde, el poso de su influencia en el Camp Nou: tanto el jugador desde el punto de vista individual, como el equipo desde lo colectivo, debían saber elegir cuáles eran las batallas que podían librar y cuáles las que debían evitar. No se trataba de plantear la disputa localizándola allá donde el adversario era más firme, sino de llevarla lejos de esas fortalezas. Si Manolo era un as en el desmarque, que no tuviera marca. Si el equipo era débil defendiendo los saques de esquina, mejor no concederlos. Si Penev era el mejor por arriba, había que ganarle por abajo.

FCBLa eliminatoria entre el Barça y el Liverpool se presentaba anoche en el Camp Nou con una cuestión troncal, a modo de gran amenaza sobre el conjunto de Valverde. El conjunto de Jürgen Klopp muy probablemente ejecute en la actualidad la presión adelantada más eficaz y peligrosa del Europa. Un arma lanzada contra los sistemas de salida de sus rivales, que tiñe con peligro de gol incluso los momentos en los que el balón no les pertenece a ellos. En los últimos meses, sólo el Madrid de Marcelo, Sergio Ramos, Modric y Kroos, y la pizarra del Manchester City de Guardiola han logrado esquivar el colmillo más afilado que esconde en la sonrisa de Klopp. A tenor del planteamiento barcelonista para la ida, seguramente Valverde entendió que su equipo no estaba en disposición de conseguir un éxito equivalente en la materia, o al menos no de un modo que anulara el riesgo de una dentellada red que hiriese las aspiraciones azulgranas, y por ello buscó un tipo de partido en el que el peso específico de esta particular batalla resultara menor de lo pronosticado. «A veces nos interesa meter una pausa, pero ellos cuando intentas meter una pausa te empujan hacia atrás. Y tampoco nos interesaba mucho ir hacia atrás, nos interesaba ir hacia delante«.

Así pues, el Txingurri sacrificó a Arthur Melo, el hombre que ha venido dando forma a su equipo, y un jugador volcado en el control de un inicio reposado, en favor de Arturo Vidal como medida para verticalizar el juego. Con el objetivo de que el conjunto inglés no tuviera tiempo de organizar la presión tras pérdida, saltarse este comprometido momento que le reservaba el partido, y provocar un guión en el que también su rival tuviera que defenderse corriendo hacia atrás. Dando forma a una base de tres jugadores que conectara rápido con Sergi Roberto en la derecha y con Jordi Alba en la izquierda (Imagen de la derecha), y aprovechando la conexión directa entre Busquets y Leo Messi para servir el balón al argentino a la espalda de la segunda línea de presión del Liverpool.

Liverpool

De este modo, el arranque del encuentro se expuso como un intercambio de acercamientos de ritmo frenético en el que ninguno de los dos contendientes tendían a darle demasiada pausa al cuero. Sin pases hacia atrás y resumido en la velocidad de Ter Stegen poniendo el balón en juego tras un saque de esquina en contra, y en los slaloms de Messi a través del carril central, la definitiva ausencia de Roberto Firmino en las filas reds, por su parte, también desembocó en un espíritu visitante igualmente vertical, por mucho que Klopp optara por cubrir la plaza del brasileño con el concurso de un cuarto central. Wijnaldum, a la postre, ocupó de forma más o menos constante el espacio en la mediapunta hacia el que acostumbra a caer Firmino, sin alterar demasiado el esquema habitual del equipo, pero sin llegar a proponer el reposo y la dirección que habitualmente encuentra el Liverpool en su atacante más centrado. Lo que sí le permitió a Jürgen la alineación adelantada del holandés fue la presencia de Milner y Keïta escoltando al mediocentro, siendo ellos dos piezas fundamentales para exponer la primera ventaja inglesa en el juego, a medida que avanzaba el primer tiempo. En el caso del guineano, el sentido en la administración del balón que llevó hacia el sector derecho de la defensa del Barça desniveló la balanza culé en la contención, toda vez sumó un tercer efectivo a un sector donde los locales únicamente ubicaban dos. Arturo Vidal y Sergi Roberto, inicialmente emparejados en igualdad numérica contra Robertson y Sadio Mané, pasaron a tener que atender a un tercer futbolista red, y como el reajuste blaugrana, sacando a Busquets hacia la banda, quedó anulado por los recorridos de Milner, desde la orilla contraria, a la espalda del mediocentro catalán (Imagen arriba a la derecha), a Piqué no le quedó más remedio que sumarse a la disputa como vigilante de Mané. Con Sergio nuevamente por dentro, y Vidal y Sergi Roberto siguiendo a Keïta y Robertson (Imagen arriba a la izquierda).

milnerEste escenario resultó doblemente dañino para los culés, en primer lugar porque extrajo al central hacia la zona donde es más vulnerable, y en segundo lugar porque desactivó su impacto e influencia en el carril central. De hecho, cuando Keïta abandonó lesionado el campo, el Liverpool cambió de lado a Milner y el Barça flotó al inglés (Imagen abajo a la derecha), Sergi Roberto no consiguió tener más controlado a Mané, pero sí que pasó a contar con Piqué como colchón de seguridad para que cuando el atacante senegalés superara al lateral siempre enfrentara a un segundo defensor (Imagen abajo a la izquierda). El cambio de Keïta se impuso como un punto de inflexión en un primer tiempo de claro color red, no sólo por lo que provocó en el perfil que había venido ocupando el guineano, sino también por lo que ocasionó en el contrario. Con Wijnaldum haciendo las veces de tercer delantero, Jürgen Klopp saltó al Camp Nou con un mediocampo igualmente estrecho, pero que aprovecharía el sacrificio y recorrido de James Milner para atender a los avances de Jordi Alba por el costado (Imagen de la izquierda). No pocas veces se vio al inglés formar prácticamente como un quinto zaguero.

Fue ésta una cuestión que no sólo permitió al Liverpool una primera defensa eficaz sobre una de las principales amenazas del Barça, sino que, conteniendo esa herida, pudo girarla en contra de los intereses culés. El equipo de Valverde necesitaba a Jordi muy arriba en ataque, pero pudiendo defenderlo con Milner y no con Salah, el egipcio quedó en disposición de atacar la espalda del lateral en transición y arrastrar hacia la cal a Clément Lenglet. Como hizo Mané con Piqué en la derecha, también en el perfil zurdo del ataque red el emparejamiento del extremo en un principio fue con el central, una situación de ventaja visitante, notoria pero finalmente aislada debido a la imposibilidad de Wijnaldum para conectar a los dos puntales del Liverpool. Lo que exprimió Salah no llegó a los labios de Mané. En este sentido, el cambio de posición de Milner resultante de la sustitución de Keïta aligeró la marca de Alba, toda vez Jordan Henderson no mostró la misma capacidad para llegar a cubrir la cal desde una posición, de partida, centrada. Además, como tampoco en ataque el internacional inglés imitó a Milner y apenas ascendió a la mediapunta, Sergio Busquets obtuvo aire tanto para la presión como para la salida.

Liverpool 2

A través del de Badía, que resultó uno de los hombres más destacados del equipo por su capacidad de mantener la precisión pese al altísimo ritmo que contagiaba al juego y por su puntualidad en el robo y la cobertura, empezaron los locales a recuperar sensaciones. Fueron sus pases los que con más acierto encontraron a Messi a la espalda del mediocampo inglés, aprovechando que Fabinho había recibido el doble encargo de proteger la recepción de Leo y de presionar el giro de uno de los dos interiores del Barça. La mejoría azulgrana, sin embargo, no fue completa, pues si bien la aceleración en campo propio le sirvió para restar eficacia a la presión del Liverpool, no logró cambiar el sentido de su juego una vez cruzada la divisoria. Le faltaron toques para desordenar a las piezas del rival y para ordenar a las propias, por bien que la habilidad de Messi conservando el balón y juntando adversarios, así como los movimientos de Luis Suárez habilitando caminos donde no los había, le valieron al Barça para seguir acercándose al área de Alisson. No fue así tras el descanso, ya que los ajustes de Klopp sobre las recepciones del 10 y de Jordi Alba, el desgaste de Leo y Suárez, y el desacierto de Coutinho en transición defensa-ataque que restó alternancia en el juego, dieron con el primer tramo de la eliminatoria en el que sólo uno de los dos equipos definía la dirección del juego. Aunque en esta caso ya no pudiera interrumpir las fases de protagonismo del Liverpool y la portería red le quedara muy lejos, paradójicamente el sometimiento permitió a los locales activar sus principales escudos de defensa, pues sin poder salir Sergi Roberto y Jordi Alba no comprometían su espalda y mantenían su posición defensiva, liberando así a Piqué y Lenglet para que levantaran su habitual domino en el área.

Camp NouNo cambió esto tras la entrada a campo de Semedo en detrimento de Coutinho, pues el Barça adoptó definitivamente el 1-4-4-2 con Vidal y Roberto defendiendo por delante de los laterales, pero lo que sí alteró la sustitución fue la altura del bloque defensivo culé. Del mismo modo que atrás Piqué y Lenglet se habían liberado de la cobertura en banda para fortalecer su impacto por dentro, también en el mediocampo el refuerzo en las bandas encumbró al tándem Rakitic-Busquets. Los de Valverde volvieron a salir, esta vez no desde atrás y a la carrera, sino gracias a una presión más elevada (Imagen de la derecha) y a una recuperación más cerca del área rival que conectara, de nuevo, a Messi con el gol. Klopp, esta vez, prefirió no condicionar su plan al peligro de la recepción del Diez, en pos de un guión favorable en el que no encontró el premio. Y, sin premio, contra Leo sólo queda esperar el castigo.

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– Foto: Catherine Ivill/Getty Images

Comments:4
  • vi23 3 mayo, 2019

    Me ha gustado mucho el análisis. Creo que el mejor que he leído. En la primera parte me quedó la duda de si no hubiese sido mejor asentar posesión en campo contrario una vez que se saltaba la presión. Alba casi nunca dio el pase de seguridad al interior (buscaba el pase vertical todo el rato) y Leo casi nunca buscó asociarse (o pase vertical o conducción). Mi sensación era que un poco más de horizontalidad hubiese evitado problemas y desordenado y cansado al Liverpool, pero igual me equivoco…

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  • Michel 3 mayo, 2019

    @vi23
    Asentar la posesión en campo rival era dejar metros a la espalda de la defensa, mucho espacio para Mané y Salah. Como comenta Albert, Valverde es sabedor de que no dispone de un mecanismo para mantener esa posesión que desintegrara la mayor amenaza del Liverpool. Eso llevaría a que defensivamente los reds se organizasen y pudieran llevar a cabo emboscadas defensivas para provocar las rápidas transiciones ofensivas, un peligro.
    La idea en principio no fue muy entendida por que todos esperábamos a Arthur en el once, pero ahora mismo no parece que el brasileño esté para soportar un ritmo tan alto, sufriría mucho. Todo lo contrario que Vidal. El problema es lo que suscribe el texto, las coberturas que tuvieron que realizar los centrales.
    Enhorabuena por el análisis Albert, como siempre el más acertado.
    Pero ¿no crees que Rakitic en posición de interior zurdo pierde demasiados balones?

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  • Iniesta10 3 mayo, 2019

    Gracias Albert por este análisis tan bien explicado. A mi me parecía una eliminatoria muy difícil para el Barça, estaba convencido de que el equipo británico era el equipo que peor se le daba al Barcelona actual, y sin embargo ahí salió a relucir el talento de Valverde primero planteando un partido directo que anulara la presión inglesa, y luego, cuando el cansancio hizo mella, apuntalando la defensa con Semedo y cambiando de posición a Sergi Roberto para que el equipo estuviera más cerrado y pudiera presionar más arriba.

    Ahora, aunque a estas alturas no hay que confiarse un pelo, y menos contra este rival, lo cierto es que la renta obtenida, más teniendo en cuenta que ellos no han marcado, es muy buena, y solo faltó el gol de Dembelé en la última jugada del partido. El próximo objetivo es defender bien y marcar un gol en Anfield. Messi está on fire.

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  • Iniesta10 9 mayo, 2019

    Despues de caer en Liverpool, creo que se acaba una etapa. Hage falta profundidad en la delantera. Ni Messi, ni Suárez, ni Coutinho la aportant. Està favorece mucho a los rivales, sobretodo en champions. Y en el centro del campo, Busquets és muy lento canso torne que correr havia atras

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