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Ander Herrera

Entrevista | "Lo que define a un centrocampista es la comprensión del juego".

Ander Herrera

Entrevista realizada el 28 de julio de 2020.

  • ¿Qué necesita tener un centrocampista para llegar a la élite? ¿Qué es lo que le distingue del resto de jugadores?

Existen centrocampistas de muchos niveles y con todo tipo de características, pero yo creo que lo que marca la diferencia en los centrocampistas, lo que te permite estar en los mejores equipos, es la comprensión del juego. Yo he tenido compañeros centrocampistas de todo tipo. Con mejores o peores cualidades, más fuertes físicamente o menos, pero los mejores tenían una gran comprensión del juego. Sabían cuándo pasar el balón, cuándo pararse, cuándo dar continuidad al juego, cuándo era mejor hacer un contraataque… sabían ver cuándo el equipo está cansado y tienes que pausar el juego y dar cuatro o cinco pases para que respire. El ejemplo perfecto es Juan Mata, que es amigo mío y con el que he compartido equipo varias temporadas. Él no tiene un físico privilegiado, pero su buena comprensión del juego le ha permitido estar diez o doce años al más alto nivel. O Sergio Busquets, que es la comprensión del juego en persona.

  • ¿Y dirías que ha cambiado mucho el oficio de centrocampista desde tus inicios a la actualidad?

Los entrenadores cada vez tienen más información y más medios, son más perfeccionistas, están más preparados y van cambiando pequeños detalles o matices, pero en general no creo que la labor del centrocampista haya cambiado bruscamente. Con Marcelo Bielsa ya hacía cosas que estoy haciendo hoy. O con Marcelino y Javier Aguirre. Creo que vas cambiando tú. Vas creciendo y vas añadiendo cosas a tu juego, pero no creo que el trabajo de los centrocampistas haya cambiado tanto. Depende del entrenador que tengas, del rival, de los delanteros de tu equipo…

Por ejemplo aquí en París tenemos delanteros que son buenísimos en el uno contra uno, y como centrocampista tienes que ser un jugador que pierda muy pocos balones, porque los que van a tomar riesgos van a ser ellos. Son los que tienen permiso para perder la posesión. En cambio, en Bilbao, normalmente jugábamos con Muniain y Susaeta en las bandas, que son futbolistas más de combinación que de uno contra uno. En ese contexto, como centrocampista puedes permitirte más riesgos, porque el equipo es más de posesión, mantiene más la pelota y no arriesga tanto.

En la selección sub-21, cuando fuimos campeones de Europa con Luis Milla, éramos un poco estilo Barça. No pegábamos un pelotazo, estaba prohibido. Salíamos jugando desde atrás y prácticamente era un box to box. Jugábamos Javi Martínez, Thiago y yo en el mediocampo, y en el banquillo estaban Parejo y Rubén Pérez. Recuerdo que entonces ya éramos todocampistas, y te estoy hablando de hace diez años. Con Bielsa, parecido. Te pedía defender en tu área, ofrecerte cuando Gorka Iraizoz tenía la pelota, y luego llegar al ataque. No tengo las estadísticas en la mano, pero no creo que mi mapa de calor de entonces sea muy diferente al de ahora.

  • ¿Ander Herrera siempre ha sido centrocampista?

Sí, desde pequeño. Quizá hasta llegar a la élite era más un diez, que es una posición que con el paso del tiempo ha ido desapareciendo. Ya en el Zaragoza, en mis dos primeros años como profesional, con Marcelino, Aurelio Gay o Javier Aguirre, pocas veces tuve la oportunidad de jugar como diez. Quizá en Segunda División, con Marcelino, un poco más. Para mí, Marcelino es uno de los mejores entrenadores del mundo trabajando el 1-4-4-2. Con él yo jugaba en la izquierda, pero me consideraba un centrocampista más. Hacíamos una línea de cuatro, pero yo hacía más de centrocampista que de extremo.

Luego, con Bielsa, jugábamos con tres jugadores en el medio, no teníamos un diez definido. Ahí yo era más un ocho, como lo llamaba Marcelo, un perfil mixto. Valverde sí que me puso como diez, pero con Ernesto tenía unas exigencias y labores defensivas que no eran las habituales en los jugadores que tradicionalmente han jugado como dieces. Era un diez moderno. Después de eso, tanto en el United como ahora en París, prácticamente nunca ha jugado tan adelantado.

  • ¿Y dentro de las diferentes posiciones que puedes ocupar en el mediocampo, prefieres jugar más adelantado cerca de la mediapunta, o más atrás como mediocentro?

Disfruto en todas las posiciones. Me han preguntado muchas veces en qué posición prefiero jugar. Si como número diez, número ocho o número seis. Yo digo que muchas veces depende del rival. Contra un rival totalmente encerrado atrás es difícil ser el número diez porque los espacios se reducen y es complicado encontrar tu sitio. Como número seis tienes más posibilidades. En cambio, cuando juegas contra un equipo más abierto, más valiente y que te juega más de tú a tú, el número diez puede disfrutar de más espacios. El rival te ataca más, también va arriba, y por lo tanto también deja más huecos. No diría que disfruto más como mediocentro, interior o mediapunta, sino que dependiendo del rival tienes más opciones en una posición o en otra.

Creo que una de mis virtudes es que me adapto a lo que sea. A lo que me pida al entrenador y al jugador que tenga al lado. He tenido compañeros muy diferentes. Por ejemplo Gabi, en Zaragoza, que era un jugador de mucho trabajo, que no marcaba un gol todos los días pero que siempre sumaba, recuperaba muchos balones y jugaba bien. En la selección sub-21 jugué con Thiago Alcántara, que es la magia. Y en el United con Pogba, que quizá es el centrocampista más diferente con el que he jugado, porque es un centrocampista muy desequilibrante en el uno contra uno. Es un delantero jugando como centrocampista.

Ahora en París estoy jugando con Marco Verratti, que es más parecido a Thiago, o con Idrissa Gana Gueye, que es el mejor que yo he visto recuperando balones. Siempre acierta dónde va el balón. Disfruto con todos. Estoy donde estoy porque me he sabido adaptar. He sabido empaparme de mis compañeros y aportarles mi granito de arena para hacerlos un poco mejores.

  • Es con Mourinho, en Manchester, que pasas a jugar un poco más atrás, como pivote. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Tuviste algún referente para adaptarte a la nueva demarcación?

No tiene las mismas exigencias un número seis que un número diez. Como mediapunta puedes asumir unas pérdidas y un riesgo que como mediocentro no puedes tener. Fue un año en el que sobre todo intenté mejorar en la comprensión del juego. Cuándo dar un pase entre líneas tomando un poco de riesgo, o cuándo sumar pases con tus centrales porque el equipo lo necesita. Esa temporada ganamos la Europa League, la copa y la supercopa. Fue un año muy bueno con Mourinho en esa posición, y mejoré mucho a la hora de recuperar balones.

En esta demarcación, Sergio Busquets ha sido la referencia durante los últimos ocho o diez años. También destacaría la evolución que ha tenido Casemiro. Si comparas al Casemiro de ahora y al de hace ocho años, ha mejorado una barbaridad y se ha puesto al nivel de los mejores. Para mí el mejor es Busquets, pero Casemiro ha tenido una evolución brutal. Xavi no era mediocentro, pero también ha sido un centrocampista que nos marcó a todos los jugadores españoles. Un auténtico crack que cambió la historia de nuestro país. También estaba Pirlo. Lo recuerdo en el sistema de Conte, con tres centrales, él por delante y Arturo Vidal y Pogba más arriba. Pirlo también era un espectáculo y alguien de quien aprender mucho. También recuerdo exhibiciones de Thiago Motta, que  me encantaba. Han sido los jugadores en los que más me he fijado.

  • ¿Cómo influye en el juego de los centrocampistas el crecimiento que han tenido las presiones adelantadas? Saber jugar de espaldas ya es un requisito indispensable.

Cada partido tiene su historia y las temporadas tienen muchos momentos distintos, pero es cierto que cuando el rival te va a presionar arriba es más difícil. Recuerdo que con Valverde, en Bilbao, lo hacíamos muy bien: No nos importaba que nos presionaran arriba porque teníamos a Aduriz. Sabíamos que él, con el pecho, nos iba a poner a los centrocampistas a jugar de cara. Con Víctor Valdés había hablado de su etapa con Guardiola y me contaba que cuando empezaron a presionarles arriba también entrenaban mucho que Messi se quedara totalmente descolgado para que Víctor le diera un pase largo con el que romper la presión rival. A nosotros el otro día, en copa contra el Saint-Étienne, nos apretaron arriba de forma muy trabajada y creo que eso no lo hicimos bien. No supimos poner a los jugadores de fuera, a Neymar y a Di María, jugando de cara usando a Icardi.

Hoy prácticamente en todos los partidos se ve al mediocentro recibir de espaldas. Salvo en equipos que ese pase no lo hacen como el Getafe. Recuerdo que a Marcelino eso tampoco le gustaba nada. Siempre quería usar a los dos puntas para poner de cara a los mediocentros y a los jugadores de banda. La jugada perfecta para Marcelino era un pase del central que buscara entre líneas a uno de los dos delanteros, y que éste pusiera al resto del equipo de cara. Cada vez estamos más acostumbrados al pase del portero hacia el mediocentro de espaldas. Se lo hemos visto muchas veces a Busquets, que quizá sea el mejor del mundo cuando recibe de espaldas. O a Verratti, que también me encanta porque recibe de espaldas y parece que ha recibido de frente. Enseguida de gira y se pone a jugar.

Hay más riesgo. Pero también es cierto que los porteros cada vez juegan mejor con los pies, de modo que tienes a otro compañero para sumar en la posesión. Si te pasa el balón se lo puedes devolver con la confianza de que podrá construir juego.

  • Ante estas presiones, imagino que los centrocampistas agradecéis mucho que los delanteros puedan estirar y ser profundos.

Yo creo que el éxito está en la mezcla. Supongamos un 1-4-3-3: No tendría sentido que los dos extremos vinieran a buscarla y el delantero también. Al final creas un embudo innecesario en el centro del campo. Una de las cosas que aprendí con Marcelo Bielsa es que siempre tiene que haber uno o dos jugadores corriendo al espacio para alargar al equipo rival. Por ejemplo, en Manchester teníamos a Ibrahimovic que le encantaba venir a combinar con los centrocampistas, pero en los lados teníamos a Rashford, Lingard o Martial que iban muy bien al espacio. Y en Bilbao, aunque jugaba como centrocampista, uno de los jugadores que mejor veía el espacio y el momento en el que correr era Oscar De Marcos. Ahora juega más de lateral, pero como centrocampista era un jugador que encontraba el espacio fantásticamente. ¿Me gusta cuando viene el delantero a combinar? Sí. ¿Tiene sentido que vengan los tres delanteros a combinar? Creo que no. Creo que siempre tiene que haber uno estrechando y uno corriendo al espacio.

  • Neymar viniendo al mediocampo y Mbappé corriendo al espacio…

Y también tenemos a Sarabia, que rompiendo al espacio es sensacional. Sin ser una bala como Kylian, sabe en qué momento tiene que correr. No hace falta ser un avión para encontrar el momento para correr y romper a la defensa rival. También Icardi, que es un delantero de área, un rematador, desde mi punto de vista es un jugador muy inteligente fuera del área porque siempre encuentra al compañero de forma simple para luego poder aparecer en el área.

  • Te has enfrentado a dos equipos de Pep Guardiola, y dirigido por dos entrenadores tan distintos como Marcelo Bielsa o José Mourinho. ¿Fue muy diferente la forma de encarar esos duelos?

Marcelo jugaba de la misma forma contra todos los rivales. Con matices, lógicamente, pero su idea siempre era atacar sí o sí. Recuerdo que una vez a Iraola le dijo que tenía que conseguir que Pedro se convirtiera en un lateral. Que quería que subiera casi como un extremo para que ese día Pedro tuviera que bajar mucho y jugar casi como un lateral. Marcelo es eso: acatar sin importar las circunstancias ni el rival.

Con Mourinho sí que cambiaba la forma de jugar contra Guardiola. Por ejemplo, el día del 2-3, cuando podían ser campeones y les ganamos en el Etihad. Todo vale, todo es lícito. Bielsa cambiaba poco o nada, y otros entrenadores como Mourinho sí que se adaptan más a lo que Guardiola va a hacer.

  • ¿Qué es lo más difícil de jugar contra los equipos de Guardiola?

Principalmente, que ha tenido a alguno de los mejores jugadores del mundo. Él dice muchas veces que si ha ganado tanto es por los jugadores que ha tenido. A parte de eso, pienso que es un entrenador que siempre da muy buenas soluciones a sus jugadores. Por ejemplo a mí me gusta mucho la variante de meter a los laterales prácticamente como centrocampistas en determinados momentos del juego. Es algo que ahora estamos haciendo muchos equipos, pero en lo que él fue pionero. Eso al extremo o a los centrocampistas del equipo rival les hace dudar mucho, porque no saben si ir o no ir. Normalmente los extremos van a presionar a los laterales, pero, claro, si no tienes lateral al que presionar porque se está metiendo para dentro… Me pareció una solución fantástica.

También se lo he visto al Madrid de Zidane este año en algunos partidos, con Marcelo y Carvajal. Me acuerdo de un partido contra el Getafe, en casa, después del parón por la pandemia. Me estuve fijando que, en construcción, cuando Courtois tenía el balón, rápidamente Marcelo o Carvajal se metían por dentro para ser un centrocampista más.

  • De hecho, ese papel de lateral que se convierte en centrocampista te ha tocado representarlo también a ti en algunos partidos con Tuchel.

A mí me gusta dar opciones a los entrenadores y ser útil. Las veces que he jugado de lateral, en muchos momentos del partido prácticamente era centrocampista. Es lo que Tuchel me pedía, que me sumara al centro del campo y que fuera un centrocampista más. Y como normalmente, por la calidad que tenemos en el equipo, controlamos los partidos y tenemos la posesión, es más fácil para un centrocampista convertirse en lateral por un día. En Manchester también jugué como lateral dos o tres días, con Mourinho, más que nada para marcar a Hazard, y luego también tuve influencia en el juego porque en uno de los partidos hice un gol y di una asistencia.

Creo que en los últimos diez años ha habido más evolución en el juego de los laterales que en el de los centrocampistas. Tienen mucha más influencia en el juego. Fíjate en Dani Alves. Sobre todo en sus últimos años de carrera era un centrocampista más. Un futbolista que da continuidad al juego desde el lateral. Quizá el lateral con mayor influencia en el juego de los últimos diez o quince años. Alves es un buen ejemplo para cualquier centrocampista que en un momento dado tenga que hacer de lateral. Es el ejemplo más claro de que desde el lateral se puede ser muy influyente en el juego.

También hemos visto a Juan Bernat jugar de centrocampista alguna vez en París. Es un futbolista que entiende el fútbol de forma sensacional. O Zinchenko en el Manchester City. Creo que los futbolistas vamos a tender a ocupar más posiciones en el campo, a ser más útiles para los entrenadores. Cada vez hay más conocimiento, más preparación, y los entrenadores y los jugadores cada vez nos informamos más. Queremos ser mejores, y una de las evoluciones que yo veo más clara es la posibilidad de darle más opciones al entrenador pudiendo jugar en más posiciones.

Yo tuve la suerte de jugar esos partidos al lado de Thiago Silva, que con su experiencia y su saber estar lo hace todo más fácil. Le pedía que me indicara más o menos lo que tenía que hacer, intentaba estar en línea con él cuando el balón iba por el otro lado para no romper el fuera de juego, y con balón es un jugador que si no te la da a ti siempre encuentra a alguien entre líneas. La verdad es que es un lujo jugar con él. Cuando el central izquierdo tiene el balón y tú te metes en la línea de centrocampistas siendo lateral, es cierto que, aunque quizá no totalmente de espaldas, te puedes encontrar un poco en diagonal al recibir el balón. Y lógicamente un centrocampista está más acostumbrado a hacerlo.

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