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Martí Perarnau

Entrevista | Guardiola: De Barcelona a Manchester

Martí Perarnau

Entrevista realizada el 6 de octubre de 2020.

  • Ha pasado más de una década desde que Guardiola empezó su carrera como entrenador. Después del Barça entrenó tres temporadas en Alemania y ahora lleva cinco en Inglaterra con el Manchester City. ¿Cómo se ha traducido este paso del tiempo en el Pep entrenador?

En primer lugar ha habido una evolución personal, y evidentemente los cambios en la persona influyen en lo profesional. En el caso de Guardiola hay un cambio natural, de edad, del entrenador joven que empezó en el Barça al hombre que es ahora con 50 años. Simbólicamente, ha hecho como un adolescente cuando se va de casa para seguir su propio camino. Eso es lo que hizo al salir del Barça y al fichar por el Bayern, y es un proceso que le ha hecho madurar. Hoy como persona es mayor, ha madurado y ha vivido experiencias que lo han hecho cambiar, y esto tiene una influencia en el juego, porque al final el juego lo hacen las personas.

Los grandes éxitos con el Barça, el reto de tomar las riendas del Bayern y de capitanear la transición de un equipo que venía de ganarlo todo, o su llegada a la Premier, donde empezó sufriendo unas derrotas que no eran la tónica habitual en su carrera para luego volver a encontrar su juego. Todo esto ha dado pie a un Pep distinto al que conocimos en el Barça. Tanto en lo personal como en lo deportivo, estamos delante de otro Guardiola, aunque nunca haya perdido su esencia.

  • Sus comienzos con el Barça fueron imposibles de prever: triplete el primer año. ¿Crees que el hecho de tener un inicio tan exitoso le marcó su posterior carrera?

Los éxitos iniciales en el Barça es evidente que condicionan toda la carrera como entrenador de Guardiola. También la forma cómo todo el mundo lo percibe o lo analiza. Su primera montaña fue el Everest, en invierno y por la cara norte. No se podía aspirar a más después de eso. Y como Guardiola empieza ganándolo todo, a su alrededor se crea una sensación de invencibilidad. Es algo que pocos deportistas en la historia han tenido: la certeza de su propia invencibilidad. Cuando Usain Bolt corría los cien metros había la certeza de que ganaría. Katie Ledecky, Leo Messi, los All Blacks… aquel Barça también tenía esto. Pasara lo que pasara, sabíamos que terminaría ganando.

Pero las cosas cambian. Pep sale del Barça, y aunque el mundo sigue juzgándolo bajo ese prisma de invencibilidad que tuvo en Barcelona, evidentemente la realidad del deporte se acaba imponiendo. Y la realidad del deporte es la realidad de la vida: Somos jóvenes, guapos, nos sentimos fuertes, inmortales… pero llega un momento en que envejecemos. Llega un día que Bolt se rompe los isquiotibiales y no gana. O que Irlanda le gana a los All Blacks. O que Messi no puede ser tan autosuficiente como para resolver todos los enigmas del fútbol. Lo que le ocurre a Guardiola es que no es invencible, aunque en su momento creyéramos que lo era.

Sus primeros éxitos en el Barça, y esa aura de invencibilidad que se genera a su alrededor, lógicamente después condiciona toda su carrera. A él le influye. Y a los demás también nos influye porque lo seguimos mirando con los mismos ojos que en 2009.

De todos modos, lo que Guardiola saca de su experiencia y de sus éxitos en el Barça no son cosas negativas, sino muy positivas. Por ejemplo la credibilidad, ganada a pulso durante años, que permite que dos grandes equipos como el Bayern o el Manchester City piensen en él. Y aunque no le den un cheque en blanco como algunas veces se ha explicado, sí que le dejan tener el mando del equipo y hacerlo ir en la dirección que él quiere. Eso es una ventaja. Las derrotas que inevitablemente se han producido, yo las interpreto como elementos que lo han ayudado a madurar y a ser mejor entrenador.

  • Sin embargo, para él no fue lo mismo llegar al banquillo del Barça, un club que conocía a la perfección y que futbolísticamente tenía una manera de sentir muy coincidente, que ponerse a los mandos de un club como el Bayern de Múnich, otro coloso con una tradición diferente.

Las circunstancias a veces marcan mucho. En octubre de 2012, cuando el Bayern contrató a Pep, el equipo de Heynckes estaba viviendo un momento muy malo. Venía de perder todos los títulos. Había perdido la liga, la supercopa, la Champions en casa frente al Chelsea y la Copa contra el Borussia Dortmund de Klopp por cinco a dos. El Bayern estaba pasando un mal momento. De hecho Heynckes ya había avisado al club de que estaba pensando dejarlo. Es entonces cuando el Bayern contacta con Pep para seguir la línea del proyecto que antes había empezado Van Gaal. Y justo a partir de eso, el Bayern hace un cambio radical y lo gana todo. Se consiguió la harmonía entre Heynckes y los futbolistas, y el equipo logró ganar el triplete.

Así que Guardiola llegó al Bayern en una situación muy diferente a la que había cuando lo contrataron. Llega a un equipo donde quien ha subido el Everest es el entrenador anterior. Eso Pep no lo podría superar, y es algo que siempre repetía. En su primer año el equipo ganó cuatro títulos, pero le quedó la mancha de la eliminación en Champions contra el Madrid. En el segundo la plantilla sufrió muchas lesiones, ganó la Bundesliga pero tampoco pudo conseguir la Champions. Y en el tercero vuelve a ganar la liga y la copa, pero el Atlético de Madrid le impide clasificarse para la final de la Champions League. Y entonces parece que no sea suficiente.

No sé qué había hecho el Bayern si en lugar de contratar a Guardiola en octubre hubiese esperado a mayo. Lo que sí sé es que en ese momento los directivos creían firmemente en su manera de jugar, que los jugadores también creían, que Pep se entregó al máximo y que los resultados fueron bastante buenos. Se consiguió un primer objetivo que era acabar con el Dortmund de Klopp. Este fue un primer objetivo muy importante, para dejar al Borussia en un segundo nivel con respecto al Bayern. Otra cosa muy evidente es que la forma de jugar del equipo gustó mucho a la afición.

  • Salir del Barça también significó separarse de futbolistas como Messi, Xavi o Iniesta. ¿De qué manera tuvo que adaptarse a jugar sin ellos?

Personalmente creo que cuando Guardiola llega al Bayern, a pesar de todo lo que pudiera haber imaginado o planificado estando en Nueva York, en el fondo se lleva una sorpresa. Por primera vez ya no está con esos jugadores, y tiene otro material humano que es muy diferente al que había tenido. Tuvo que hacer un proceso de adaptación personal a estos jugadores, y aunque se lo hubiera imaginado a veces la realidad es diferente a lo que uno pensaba.

Se encontró cosas muy positivas, como que aquel Toni Kroos que venía siendo mediapunta podía ser un mediocentro fabuloso. O que Philipp Lahm podía jugar en el mediocampo dando un rendimiento fantástico. O la gran capacidad de Arjen Robben a la hora de asimilar todo lo que Guardiola le pedía. Pero también se encontró sorpresas menos positivas, como la anarquía de Thomas Müller, la poca disposición de Mandzukic, el bajo nivel de algunos suplentes, el estado físico de Schweinsteiger o Götze…

Cosas que cambiaron las perspectivas que pudiera tener, y que le obligaron a hacer un esfuerzo muy grande para reubicarse como entrenador, sabiendo que ya no podía echar mano de esas viejas certezas que tenía cuando dirigía a futbolistas como Xavi, Iniesta o Messi. Sin ellos, en el Bayern tenía que buscar otras soluciones. Se inventa a los laterales interiorizados con Rafinha y Alaba arropando al mediocentro, le da mucho protagonismo con balón a los extremos…

  • Sin esos centrocampistas que tenía en el Barça, que casi era imposible que perdieran la pelota, el equipo tiene que estar más protegido cuando se pierde el balón.

Cuando empieza en Múnich tiene la desgracia de que Thiago Alcántara se lesiona la rodilla en uno de los primeros partidos de la temporada. Era uno de los pocos elementos que tenía para ser un interior parecido a los que había tenido en el Barça. De hecho, cuando Guardiola consigue acercarse más a su anterior idea del Barça es en su tercera temporada, cuando juega con un mediocentro como Xabi Alonso, y con dos interiores como Lahm y Thiago. Salvando las distancias, eran sus nuevos Busquets, Xavi e Iniesta. Un mediocentro posicional y dos interiores que no perdían la pelota. Pero esto no pasa hasta el tercer año. Hasta entonces tiene que usar otro tipo de jugadores, que son muy diferentes a los que había tenido en el Barça. En Alemania tuvo que encontrar la manera de frenar los contraataques del rival con los laterales por dentro junto al mediocentro.

  • Una relación entre la posición de lateral y el centro del campo, que dio lugar a una reconversión inesperada: Philipp Lahm como interior o pivote.

No se lo esperaba ni el propio Lahm. Él estaba contento como lateral, pero cuando Guardiola lo empezó a utilizar en el mediocampo, tocando mucho el balón, moviéndolo… vivió una segunda juventud. El primer año, hablando con él, me decía: es el momento de mi vida en que más estoy disfrutando del fútbol, porque ahora soy el dueño, el balón pasa constantemente por mí. De hecho, Lahm se enfadó bastante en el Mundial de 2014 cuando Joachim Löw decide devolverlo al lateral. Y, aun así, ese Mundial que gana Alemania lo recuerdo con Philip dominando el juego desde la derecha. Kroos, Schweinsteiger o Khedira le pasaban el balón, y él ejercía como un mediocentro desde el costado. Fue la reconversión más sorprendente de Guardiola. La más inesperada.

  • Haciendo que los laterales fueran por dentro, además, podía mandar a los interiores muy arriba. A veces incluso alineó ahí a delanteros como Robben o Douglas Costa.

Hay un partido de Champions, creo que contra el Shakhtar después de empatar 0-0 en la ida, en el que Xabi Alonso estaba sancionado, y jugaron Ribery y Coman como extremos, con Robben y Douglas Costas como interiores. Más Lewandowski en punta. Y Lahm como mediocentro. Para Pep esto era un sueño que en Alemania podía hacer. De hecho en el Manchester City lo ha utilizado aunque no con jugadores tan claramente extremos. Pero en Alemania sí que fue muy claro su retorno a la pirámide: dos centrales, tres mediocentros (lo que pasa es que dos de esos mediocentros eran los laterales), y cinco delanteros, de los cuales dos jugando de extremo y otros dos como interiores. Guardiola le decía a Robben que si su jugada clásica desde el extremo, esa que recordamos todos saliendo hacia la izquierda para sacar el chut, la hacía desde la posición de interior, no sólo tendría disparo hacia un palo sino hacia los dos. Y además tendría que superar menos rivales. Sólo regateando a un contrario ya estaría delante de la portería.

  • En cambio, en el Manchester City, a veces le hemos visto jugar con un interior muy cerca del mediocentro. Incluso con doble pivote.

Creo que fue algo más bien coyuntural, debido a las lesiones y a las bajas por covid. En un momento de la temporada sólo tenía doce o trece jugadores. Lo que sí viene haciendo Guardiola en determinados momentos estos últimos años es bajar a un interior, que normalmente es Gündogan, cerca del mediocentro. Cuando Rodri llegó a Inglaterra quizá necesitaba un poco de ayuda, y un jugador con más experiencia en la Premier como Gündogan le podía echar una mano. Pero ahora que Rodri parece que ya ha aprendido las singularidades de la Premier me parece que jugará con un mediocentro y dos interiores como es habitual en sus equipos.

  • Lo que no se negocia es la importancia de la salida desde atrás. Los defensas tienen que saber iniciar el juego. Y si hace falta, se reconvierte a centrocampistas como Javi Martínez o Joshua Kimmich.

Para Guardiola la salida de balón es como ponerse los zapatos para salir a la calle. Sin eso no puede arrancar. Y eso obliga a que los centrales, los laterales o el mediocentro tengan unas características especiales a las que no todos se pueden adaptar. Hay muy buenos defensas que no cumplen con estos requisitos a la hora de iniciar el juego desde atrás.

Las reconversiones de Javi Martínez y Kimmich fueron diferentes la una de la otra. En el caso de Javi, él en mediocampo era buenísimo destruyendo, como cuando formaba el doble pivote con Schweinsteiger en el equipo de Heynckes, pero para construir como mediocentro posicional no tenía la claridad de ideas ni la velocidad técnica que hacía falta. Por eso su reconversión como central era imprescindible. Se trataba de un jugador muy útil, pero utilizándolo en el lugar adecuado. En este sentido, como defensa Javi no tenía una gran salida de balón, él se limitaba a pasar la pelota al lateral o al mediocentro, pero a cambio tenía otra muchas cualidades que lo hacían un central muy interesante.

El de Kimmich fue el caso contrario. A Kimmich lo había fichado Pep para que fuera el futuro mediocentro del Bayern, que es lo que está siendo ahora, pero lo tuvo que utilizar como central de emergencia por las bajas de Javi Martínez, Badstuber, Boateng y Benatia. Eran cuatro jugadores que solían tener problemas de lesiones pero, justo cuando el Bayern se tenía que enfrentar a la Juventus en los octavos de final de la Champions, coincidió que ninguno de los cuatro estaba disponible. Uno de los centrales estaba claro que sería Alaba, que ya había hecho de central con Guardiola otras veces, y para la otra plaza había dos alternativas: Arturo Vidal o Kimmich. A Vidal lo descartó rápidamente porque entendió que tenerlo cerca de su propia área era correr el riesgo de que con sus entradas pudiera provocar un penalti, de modo que optó por Kimmich. También tenía riesgo, porque los dos delanteros de la Juve eran Morata y Mandzukic y le sacaban una cabeza a los dos centrales del Bayern, pero tanto Alaba como Kimmich son futbolistas muy inteligentes y supieron adaptarse bien a la posición y anticiparse perfectamente a los puntas.

  • Una de las figuras que marcó su paso por el Barça fue el falso nueve. Quizá uno de los aspectos de aquel equipo que menos se ha imitado después. Incluso Guardiola ha jugado muchas temporadas con un delantero centro más típico. ¿Cuál es el misterio del falso nueve?

Es que se tiene que ser muy bueno para ser falso nueve. A lo largo de la historia, el papel de falso nueve se ha reservado a los jugadores más buenos. Los mejores de la historia han sido falsos nueves. Quizá no toda su carrera deportiva, pero sí en determinados momentos muy importantes. Messi ha sido falso nueve, Maradona fue falso nueve, Cruyff lo fue, como Gerd Müller, Di Stéfano, Bobby Charlton, Raymond Kopa, Nandor Hidegkuti o Matthias Sindelar. La lista de falsos nueves se parece mucho a la lista de los mejores jugadores de la historia. Evidentemente ha habido otros jugadores que han sido fantásticos delanteros sin ser falsos nueves, como Van Basten o Cristiano Ronaldo, pero la mayoría de los mejores jugadores han sido falsos nueves.

Guardiola lo intentó en el Bayern, pero se encontró que no tenía al jugador para hacerlo. Ribery prefería quedarse en la banda y, sobre todo, le faltaba gol. Y un falso nueve sin gol no es un falso nueve. Mario Götze tampoco pudo serlo, y cuando llegó un nueve más clásico como Lewandowski ya lo dejó de probar. En el City sí que lo ha utilizado más veces y con varios jugadores. Ahí ha puesto al Kun, a Gabriel Jesus, a Bernard Silva, a Sterling, a Foden… incluso a Mahrez. Pero acostumbra a hacerlo contra un tipo de rival muy concreto en función de la presión que le plantean. Por ejemplo contra el Manchester United lo hace prácticamente siempre. El falso nueve no conviene institucionalizarlo permanentemente. Conviene usarlo de una forma más táctica que estratégica.

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