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Luka Modric sin Toni Kroos

Luka Modric sin Toni Kroos

A falta de dos semanas para que cierre el mercado, el Real Madrid solo ha realizado un fichaje. Pero tiene trampa, porque David Alaba, su única incorporación, en realidad vale, como mínimo, por tres. Como central en un equipo que este verano se ha despedido de Varane y Sergio Ramos, como centrocampista en una medular sin un recambio para Casemiro con las características físicas del brasileño, y como el lateral izquierdo que descubrió Jupp Heynckes para convertirlo en una de las referencias de los últimos años en la posición. De lateral izquierdo arrancó el sábado su andadura madridista, en una decisión de Ancelotti que esta vez dejó al canterano Miguel Gutiérrez en el banquillo, y que le dio la oportunidad al italiano de regalar una original definición de Nacho, a la postre pareja de Militao en Mendizorrotza:

Trasladando ambas categorías al ámbito de los entrenadores, probablemente a Ancelotti deba ubicárselo en el grupo de los técnicos optimistas. Carlo confía en el talento, y no duda en sorprender descubriendo a Pirlo como histórico mediocentro, innovando con un árbol de Navidad en el que juntar a Seedorf y a Kaka por detrás del punta, o en adaptar a Di Maria o a James Rodríguez al puesto de interior para darles cabida en el once de la BBC. Coherente con su historial, para su redebut en el banquillo madridista su otra gran decisión, a parte de la posición de Alaba, fue la composición de la delantera blanca. La formaron los tres nombres que, más allá de su pasado reciente, a lo largo de su carrera han acreditado poder rendir a un nivel más alto: Eden Hazard, Karim Benzema y Gareth Bale. Los tres se movieron con libertad, buscando la frontal del área y el balón al pie, a través de la permuta posicional los dos primeros y de la diagonal con disparo en el caso del galés, en ocasiones relevado en banda por la aparición de Valverde.

– Mapa de pases de Lucas y Alaba en la primera mitad (izquierda) y en la segunda (derecha). Fuente: as.com –

Ocurrió, sin embargo, que en el arranque de partido al ataque del Madrid le faltó ritmo y mezcla. Su sector izquierdo, donde se juntaban Alaba, Modric, Hazard y Benzema, capitaneó buena parte de la ofensiva, buscando, probablemente, un aclarado en la banda contraria que permitiese la irrupción con espacios de Lucas o Valverde desde la segunda línea, o el uno contra uno de Bale con salida hacia portería. En realidad, durante la primera parte las llegadas por banda del lateral derecho madridista fueron escasas, y puesto que Alaba se relacionaba más con la combinación que con el desmarque, y que los tres delanteros priorizaban el pase al pie, la falta de profundidad blanca en los últimos metros facilitó la respuesta de un Alavés que tenía su plan muy claro. Las cuentas de Calleja distinguían dos momentos del juego. El primero, cuando el Madrid iniciaba desde atrás, dibujaba un bloque alto con Laguardia y Lejeune tranquilos a su espalda y con Manu García tomando altura al lado de Joselu para igualar numéricamente el duelo con los centrales visitantes de modo que Modric tuviera que retrasar su posición.

En ausencia de Toni Kroos, Luka cumplió con las funciones del alemán, asomándose a la zona del lateral izquierdo para guiar el inicio de la acción desde los primeros pasos (Imagen abajo a la izquierda). Cuando los blancos lograban progresar y superar la presión blanquiazul, el segundo momento de los de Calleja era el repliegue, sumando esfuerzos en la frontal y esperando la opción de salir directo sobre la cabeza de Joselu. El ariete, como acostumbra, se mostró intratable por alto, siendo actor principal del planteamiento local con la pelota. La tenue presión inicial del Madrid, así como alguna desatención en el repliegue de sus delanteros de banda, permitía a los zagueros del Alavés un primer pase más o menos cómodo con el que encontrar a Joselu en la primera línea o a un Manu García que, en la segunda, resultó clave en los mejores tramos locales protegiendo el esférico y guiándolo hacia los costados. Ahí esperaban Edgar y Rioja, atacando por velocidad a los laterales del Madrid para profundizar por fuera, acercarse a la meta de Courtois y volver a dibujar un escenario en el que, en caso de recuperación madridista, el inicio de los visitantes se llevara a cabo desde posiciones muy próximas a su guardameta.

La primera mejora de los de Ancelotti llegó ya antes del descanso, cuando Modric sacrificó peso en los primeros pases a cambio de ganarlo asentando los ataques madridistas en campo rival. Relevando a Kroos a la hora de sacar el balón desde atrás, y con Casemiro más fijo abajo de lo que venía siendo habitual con Zidane, los ataques visitantes extrañaban la claridad, el ritmo y la continuidad que les da el croata cuando su influencia se instala en el segundo escalón del mediocampo. Para relevar a Luka en las que habían sido sus funciones durante el primer tramo del partido, Lucas sumó presencia a la derecha de Militao en el inicio de la acción, y Valverde hizo lo propio junto a Casemiro en la primera altura del mediocampo (Imagen arriba a la derecha). La suma de todo dibujó un Madrid más cómodo en campo contrario, pero con escasa profundidad y volumen de juego por su banda derecha.

Bastaron dos minutos de la reanudación para ver que Carlo Ancelotti había tomado buena nota de los problemas de su equipo durante el primer tiempo. Una caída de Benzema para activar el sector derecho del ataque, acto seguido otra de Hazard, un desmarque al espacio de Alaba atacando la espalda de la defensa local (Imagen abajo a la izquierda) y una intervención de Lucas Vázquez dentro del área de Pacheco como antesala del primer gol madridista (Imagen abajo a la derecha).

El tanto de Karim fue un detonante en el que se dieron cita los ajustes visitantes y los problemas del Alavés que se derivaron de ellos. Ante la mayor y mejor presión madridista, las salidas locales perdieron eficacia y llevaron el duelo a situaciones de juego más abiertas en las que su rival pudo encontrar espacios. Los tuvo a la espalda de la defensa, corriendo con sus delanteros y con unos laterales mucho más agresivos en su comportamiento ofensivo, y también por delante con las conducciones de un Valverde más liberado y de un Vinícius especialmente dañino para los de Calleja. Con unos y con otros, el Real Madrid pudo girar al sistema defensivo de su rival con facilidad, descubrir que la solidez de los de Calleja era superior en la frontal que en el interior del área, y castigar la debilidad de Rubén Duarte en el lateral izquierdo babazorro. El día en que Alaba ocupó por primera vez el del cuadro madridista y en que, para no extrañar a Kroos, Modric empezó haciendo las funciones del alemán.

 

– Foto: Iñigo Larreina

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