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Cañonero Asensio

Cañonero Asensio

El once del Real Madrid 2021-22 se recita de memoria. Carlo Ancelotti tiene claro su equipo de gala, y ni las rotaciones ni las alternativas están siendo demasiado habituales esta temporada en el conjunto blanco. A lo largo del curso, solo la banda derecha madridista ha estado abierta al interrogante, debido a los problemas físicos de Carvajal y a la falta de un tercer delantero incontestable con el que completar el ataque junto a Vinícius y Benzema. En las últimas semanas, sin embargo, también el carril diestro parece haberse definitivo, una vez Carlo ha recuperado la disponibilidad del lateral y ha encontrado en Marco Asensio la pieza que le faltaba arriba. Tanto para el mallorquín como para Rodrygo, su competencia más directa en el puesto, ocupar el extremo derecho del esquema de Ancelotti significa localizar su juego en el lado débil del ataque merengue. Esto es, el que se desarrolla en la orilla contraria de aquella en la que Alaba, Kroos, Benzema y Vinícius concentran el peligro propio y las atenciones ajenas. La que pasa más tiempo lejos del balón, pero la que, cuando lo recibe, lo hace con más espacios y menos vigilancias que sus compañeros.

Marco, que no es un hombre de banda al uso, en las últimas semanas ha encontrado en este ecosistema el contexto perfecto para sacar lustre a su atributo más determinante: el disparo lejano. Se trata de una amenaza que por lo general Asensio necesita activar con tiempo y espacio, que es justamente lo que le entrega el Madrid cuando cambia el juego hacia su sector, después de haber cargado el ataque sobre la banda izquierda. No obstante, el sábado, contra el Alavés, además de constar con su golpeo Asensio tuvo un segundo papel relevante en el juego de su equipo, enmarcado por la suplencia de Toni Kroos y el condicionado momento físico de Karim Benzema. La ausencia de cerebro alemán, como ya ha ocurrido otras veces, significó el cambio de perfil de Luka Modric para que el croata ejerciera de director de la orquesta blanca desde el lado más protagonista del equipo. Con Fede Valverde situado en el interior derecho, desde la izquierda Modric asumió tareas que normalmente recaen en Kroos, y que lo llevaron a ganar peso en los momentos iniciales de la jugada a cambio de perderlo cerca de la frontal del área rival. Una lejanía que en esta ocasión quedó subrayada por el particular momento físico de Benzema, lastrado a la hora de multiplicar su impacto en la corona del área y de estar presente en cada ataque madridista para hacerle de guía. De ahí que, una vez el conjunto de Mendilibar ajustó cerrando los espacios a los flancos de Tomás Pina y controlando los envíos largos de Militao o Alaba a la espalda de la zaga, la circulación del Madrid diera la sensación de extrañar un paso intermedio entre sus dos futbolistas más clarividentes cuando se trata de mover con agilidad el cuero.

Justo ahí es hacia donde Ancelotti movió a Marco Asensio para mejorar el ataque de su equipo en la segunda mitad, abandonando con mayor frecuencia el carril derecho para tener una referencia más sostenida en tres cuarto de campo. Uniendo a Luka con Karim, de modo que el primero tuviera tiempo para incorporarse arriba y el segundo tuviera cerca el esférico sin la necesidad de moverse tanto como otras veces. Obligando a girarse al mediocampo vitoriano y multiplicando los reclamos lanzados a su línea defensiva. Juntando y desorganizando por dentro para que Vinícius encontrara por fuera el aire y los espacios que le habían faltado en la primera mitad, y facilitando un cambio de orientación que, en última instancia, lo devolviera al mismo lugar de inicio. Recibiendo el balón en el lado débil del ataque, después de que la jugada llevara las atenciones del rival hacia el otro costado, con pocos rivales alrededor y a un único quiebro de poder encender la mecha del cañón de su pierna izquierda. La que el sábado abrió el marcador en el Santiago Bernabéu y le ha valido a Asensio para hacerse un sitio en el extremo derecho madridista. Para que Ancelotti tenga una duda menos. Quizá la única que le quedaba.

 

– Foto: OSCAR DEL POZO/AFP via Getty Images

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