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Foyth contra Vinícius

Foyth contra Vinícius

Desde que se constituyó como tal la MSN, defender a Neymar JR se convirtió en un reto colosal para los laterales derechos de La Liga. A las propias virtudes del brasileño, de entre las que sobresalía su creatividad, su velocidad, su capacidad de desborde y una flexibilidad y agilidad física de difícil réplica para sus marcadores, se le sumaba el hecho de que acostado en la banda opuesta a Leo Messi, Ney atacaba el lado débil de la ofensiva barcelonista. El balón llegaba a su zona con más espacios y con las atenciones y coberturas del rival volcadas sobre la orilla contraria. El desafío de pararlo, por lo tanto, a menudo adquiría un carácter meramente individual, una prueba de la que durante muchos meses fue difícil salir indemne. No indemne pero sí menos castigado que el resto acostumbró a terminar sus enfrentamientos contra aquel Barça el gallego Hugo Mallo, quien desde el el lateral derecho del Celta de Berizzo protagonizó excelentes marcajes al delantero del Barça, mezclando agresividad, velocidad en la reacción y agilidad siguiendo las fintas y contoneos del brasileño.

Cinco temporadas después, las batallas futbolísticas que protagonizan Vinícius JR y Juan Foyth, cuando el Madrid y el Villarreal cruzan sus cominos, vuelven a traer el eco de aquellos duelos. Como le sucedía a Hugo Mallo con Neymar, no puede decirse que el lateral argentino haya logrado anular al extremo madridista en ninguno de sus enfrentamientos, pero sí ha conseguido que la indiscutible superioridad que semana a semana exhibe Vinícius ante sus pares se vea atenuada. A pesar de tener cuerpo de central y de exponerse a la electricidad del brasileño en banda y con espacio para correr, la capacidad de Foyth para interpretar la marca le ha permitido defender a Vini mejor que nadie. Alternando agresividad, distancia, técnica de robo y lectura para no exponerse de más ni conceder demasiado, asumiendo también la opción de ser desbordado y preparándose para que esta posibilidad no sea la parte definitiva de la jugada. El concurso de Foyth en banda derecha fue vital para el equipo de Unai Emery el sábado, pues contra él lanzo el Real Madrid su principal arma ofensiva.

Para acompañar a Vinícius, Ancelotti no tuvo a Benzema, y especialmente a lo largo del primer tiempo tampoco el contraataque. Para que esto fuera así resultó clave el emparejamiento entre Samu Chukwueze y Marcelo, un duelo que con balón para los locales fue claramente para el nigeriano y que influyó de forma notable sobre el comportamiento de los dos equipos. A los blancos los obligó a hundir su defensa más de la cuenta, a sufrir una grieta en la zona de su lateral y a tener que forzar ajustes y coberturas para que la sangre no llegara al río, movilizando a los futbolistas más próximos a la posición de Marcelo (Vinícius, Kroos, Casemiro y Alaba). De esta necesidad madridista de desequilibrar el orden habitual de la estructura defensiva en pos de mandar apoyos a la zona del lateral brasileño se sirvió durante muchos minutos el Villarreal para asentar una circulación en campo rival tan estable como intencionada. Con Alberto Moreno por dentro y Pedraza por fuera, Parejo en la base y Lo Celso en la mediapunta, Emery permitió que la superioridad originada en Chukwueze pudiera trasladarse también a otros sectores del campo.

Especialmente relevante resultó en este tramo del partido el vínculo entre Parejo y Lo Celso, pues en la medida que el primero era capaz de atraer con balón a alguno de los centrocampistas blancos generando un agujero en la línea de medios del Madrid, el Villarreal habilitaba una zona de recepción para el argentino cerca de los centrales blancos. La actuación tanto de Militao como de Alaba ante este contexto de amenaza y su incontestable victoria ante Danjuma explicó en gran parte la imbatibilidad de la meta de Courtois. Ocurrió, sin embargo, que en esta ocasión el Madrid no pudo acompañar al repliegue con su habitual peligro a la contra, pues el trabajo de Foyth ante Vinícius y el desorden posicional en defensa generado a partir de su lateral izquierdo subrayaron el peso de la ausencia de Karim Benzema. Sin el francés guiando las transiciones ofensivas madridistas, Ancelotti decidió subir la altura defensiva de su equipo en el segundo tiempo, una medida que al mismo tiempo que alejaría el peligro amarillo del área debía abrir la puerta a robar el balón cerca de la portería de Rulli.

Recuperado el dominio sobre el balón, los blancos recuperaron también el dominio territorial y sensorial del choque. Jugaron más arriba, corrieron menos hacia atrás y encontraron la manera de acercarse al gol tanto a través de la presión como de la movilidad de sus puntas. Primero con Gareth Bale y luego sin el galés, el ataque madridista dejó a los centrales del Villarreal sin una referencia clara en la marca, situación que castigó especialmente a Pau Torres permitiendo que el Madrid encontrara varias situaciones claras por su sector derecho después de invitar al castollonense a perder su posición en el centro de la zaga. Creando remolinos en la frontal del área como cuando es Benzema quien baila en ella, pero sin los quilates en la definición que guarda el francés en sus botas.

 

– Foto: JOSE JORDAN/AFP via Getty Images

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