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Misma piel, distinto esqueleto

Misma piel, distinto esqueleto

Hay futbolistas que además de hacerse notar cuando están en el campo, también se hacen notar cuando no están. Jugadores cuya ausencia se hace sentir por todo lo que sin ellos pierde el equipo y el juego de sus compañeros. La temporada pasada, por ejemplo, las estadísticas del FC Barcelona con y sin Pedri hablaron claro sobre el impacto del canario en los resultados del cuadro barcelonista. Con él, los azulgranas siempre estuvieron más cerca de sumar los tres puntos, debido tanto a su calidad individual como a su capacidad para utilizarla de tal modo que tenga un efecto positivo para el colectivo. Sin Pedri el Barça no solo perdió al futbolista canario, sino también la parte de cada uno de sus compañeros que era posible gracias a él. Esta temporada hay un segundo jugador del FC Barcelona que debe ser medido en estos términos: Robert Lewandowski. Uno desde la demarcación de interior y el otro desde la de delantero centro, son los dos organizadores del equipo. Los que asientan el juego culer y le dan estructura. Los que marcan las rutas que deben seguir los demás. Por eso, sin ellos, en Cádiz al Barça le faltó el esqueleto. Tenía el mismo cuerpo, pero no se sostenía igual.

También le faltó el ritmo que viene luciendo en este inicio de curso. El que a menudo le permite encontrar y generar los espacios que impiden que su fútbol pueda encallar. Y es que, sin Eric Garcia ni Jules Koundé, el Barça no tuvo problemas para sacar el balón jugado, toda vez el Cádiz planteó una primera presión muy contenida que además siempre dejaba a uno de los centrales visitantes libres para progresar con la pelota, pero sí tuvo más dificultades para darle ritmo a la jugada desde los primeros pases. A través de Araújo y Piqué los ataques del Barça iniciaron de un modo demasiado lento, por cuestiones técnicas en el caso del uruguayo y físicas en el del catalán. Atendiendo a la vigilancia de Sobrino sobre Busquets que había diseñado Sergio González en la pizarra, fue Frenkie de Jong, desde el interior izquierdo, quien trató de dinamizar la salida de balón culer bajando muchas veces a la altura o por detrás del mediocentro, luciendo como un segundo pivote, un tercer central o un sobrevenido lateral izquierdo según la ocasión.

– La diferencia del peso con balón de De Jong en campo propio entre el primer tiempo (arriba) y el segundo (abajo). –

No es un movimiento nuevo en el comienzo de temporada barcelonista, pues el peso ganado por Pedri en la base de la jugada ya ha llevado más de una vez al canario a zonas parecidas. De hecho es un automatismo que al equipo de Xavi le permite limpiar la zona de la mediapunta izquierda para que acudan a ella Dembélé y Lewandowski desde la diagonal o el apoyo. Sucede que el sábado las posiciones del francés y del polaco estuvieron ocupadas por Ferran Torres y Memphis Depay, dos hombres en peor estado de forma y definidos por características diferentes a las de los teóricos titulares, cuyo impacto e influencia en el juego ofensivo barcelonista no pesó de la misma forma. Para el valenciano, que atraviesa un momento físico y de confianza inferior al de su competencia, la banda izquierda implica un punto extra de complejidad, pues le obliga a salir hacia dentro metiéndose en la zona más poblada de la defensa rival y en la que más exigido se encuentra a la hora de desbordar. El neerlandés, por su parte, jugando en el centro prácticamente está obligado a jugar su partido de espaldas a la portería rival, sin poder activar ni su regate ni su golpeo, y tendiendo en exceso a aguantar el balón ralentizando el juego de ataque.

Embarrancado por dentro, a los visitantes les quedaron las llegadas de Balde por banda izquierda y el entendimiento de Gavi y Raphinha en una banda derecha a la que se sumó Bellerín apareciendo por dentro para facilitar que el cuero llegara a pies del extremo (Imagen arriba). Era de esperar que la intervención de Xavi se encaminara a desatascar el centro del tablero. Primero, antes de mover el banquillo, lo hizo subiendo la altura de Frenkie de Jong, menos protagonista en el inicio de la acción por detrás de la línea de balón y más presente a la espalda del mediocampo local como alternativa a Memphis y Ferran. El ingreso al campo de Lewandowski, Pedri y Dembélé fue el golpe en la mesa definitivo. El que suavizó los problemas y devolvió el esqueleto al juego de ataque del Barça. Con Pedri dirigiendo desde la medular, Lewandowski haciendo lo propio desde el ataque y Dembélé agitando el orden del polaco y del canario de forma controlada. La huella que dejó su entrada al partido fue equivalente a la que, antes, había dejado su ausencia en el once inicial.

 

– Foto: Getty Images

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